VA DE GIRA: ” El primer dia de bolo o coitus interruptus”

Sabina por detrás (Hermosillo)

 

TIJUANA 17 de octubre

(12:00 h AM)

Todos los días que tocas son importantes, en todos tratas de dar lo mejor, te empleas para que las dos horas sean brillantes y que no ocurra ningún error. Pero el primer bolo de una gira es especialmente difícil. No importa si has ensayado y te lo sabes perfecto. Se trata de abrir y dar forma al espectáculo desde el escenario.
El escenario es el templo, como dicen, y es como la máquina de la verdad.  El momento donde todo cobra sentido, donde la gira se construye. Todos los días aportan algo y el primero tiene todo el peso de ser el punto de partida.
El día “Uno” tiene todos los nervios, todas las dudas, todo por hacer… La lista de las canciones deben funcionar y la dinámica esta por ver. Cada músico cumple con su trabajo pero el sitio de Joaquín es el que más sufre. Joaquín es el que da la cara y su carga de responsabilidad es muchísimo mayor que la del resto de la banda, y es lógico. El público viene a verle a él.
Es el primer bolo y todos estamos pendientes. La prueba de sonido será larga…

(23:00 h )

En realidad escribo esto después de haber vivido la experiencia del primer bolo. Nunca imaginé que los nervios y la presión podían afectar tanto.
La prueba no fue tan larga como esperaba. Estuvimos mucho rato preparando todo, el sonido, los instrumentos que nos pusieron, etc. Joaquín llegó al final y tenía cara de cansado. Muchas veces la tiene, muchas actuaciones se ha encontrado mal y ha tirado para adelante. Ayer probó rápido y dijo” Está todo bien, gracias a todos, me voy a vomitar”. Me hizo gracia la manera de acabar el ensayo y pensé que estaría indispuesto. A todos nos puede pasar.
Estuvimos bromeando en los camerinos. Después de la gira de ” Los Pájaros”, con tanto músico, nos sentíamos desolados, abandonados. Nos faltaba esa multitud que se formaba en los camerinos.
Ayer patrullábamos de un camerino a otro y comentábamos ese vacío. En un momento le dije a Joaquín: ” Está gira en vez de “Canciones para una crisis”, se podía haber llamado “Joaquín Sabina Trío”… Nos reímos.
Antes de salir Joaquín nos dijo: ” Os quiero a todos” y nos abrazó…
Salió con su traje verde y arrancamos una canción detrás de otra. Pero no estaba bien y se volvía apretándose el pecho. Llegamos a la parte en dónde  Pancho canta una canción y ya nunca más volvió al escenario. Nosotros seguíamos tocando, Antonio, Mara, Jaime iban cantando canciones pero el público pedía que saliera Sabina. No ocurrió y Pancho habló contando lo poco que sabíamos en ese momento:” Joaquín se ha tenido que marchar al hospital, no sabemos exactamente que le ha pasado pero está ingresado”. Felizmente el público se lo tomo muy bien. No lo esperábamos. Salimos a saludar y se oían entre aplausos:  ¡¡ que se mejore!!, ¡¡ que se mejore!!. Me pareció hasta tierno que el público se olvidara de el hecho de no ver el concierto completo y se preocupara por su amado ídolo.
Más tarde nos comentaron que estaba fuera de peligro y nos tranquilizamos. Al principio pensábamos que podía ser un ataque cardíaco. Pero no, posiblemente ansiedad, tensión y una contractura muscular . Luego haciendo memoria, caí en la cuenta  de cuando le dió el tirón y fue mientras cantaba Aves de paso. Ahí se emocionó y dio unos saltos al estilo del cantante de “Van Halen” en su tema “Jump”. Siempre he pensado que hay que calentar un poco, que con un tequilita no basta…
Alguna vez, en algún concierto, se ha marchado antes de acabar los bises, incluso se ha suspendido antes de subir, pero a mitad no me había pasado. Es lo más parecido a un “Coitus interruptus”.

La verdad es que desde que entré a formar parte de la banda de Sabina siempre pensábamos que cualquier actuación se podía suspender. Es más que conocida esa mala salud que Joaquín califica de hierro, pero, sin ninguna duda, es de hierro.Y ayer, el primer bolo, los nervios y esa férrea salud  fabricaron un cocktail que terminó en el hospital.
Admiro mucho a todos los artistas que suben al escenario y se entregan a un publico, desde esa primera linea. Cantantes que dependen de un instrumento como es la voz, tan frágil, tan importante y tan sensible a cualquier estado de ánimo.  Yo diría que todos los cantantes necesitan una dosis mayor de confianza y de seguridad que ningún otro músico y me refiero a todos.; grandes pequeños, famosos, conocidos o desconocidos. Y Joaquín no iba a ser una excepción. La presión que sufre cada vez que empieza una gira, es más que evidente. Hasta que arranca siente ese pánico, piensa que no va a poder y sí que puede. El flaco tiene mucho poderío, aunque el no lo sienta y menos en este primer día.
Hoy tocamos el segundo día en Tijuana.
Lo llamaré : ” Primer día de bolo (bis)”…

TIJUANA 18 de octubre

(14:00 h p.m.)

El día amaneció preguntándome cómo estaría Joaquín. Creo que todos nos preguntamos lo mismo, es más, en las redes casi se podía escuchar la misma pregunta… La respuesta vino de boca de Jose Luis ( Road manager) que estaba hablando en ese momento con René León y Toño León( organizadores). Nada grave y todo fue una contractura debido a la tensión, afortunadamente. Relax!!, (pensé) y me fui al desayuno.
Nos asustamos mucho ayer y todos hablábamos de lo mismo, pero Joaquín siempre retoma con más fuerza. Así que la función de hoy será un poco el “repetimos” y haremos lo que sabemos hacer con un Joaquín recuperado….

(11:30 p.m.)
Y así fue… Hicimos el primer bolo completo por fin. Joaquín hizo continuamente referencias a la doctora que le atendió. Yo me la imaginaba como la doctora Allison Cameron, de la famosa serie House, pero en morena…. Joaquín es muy agradecido, si por el fuera le otorgaba un premio Nobel . El pobre lo paso mal y con los nervios todavía peor. Pero está perfecto. Todas las pruebas salieron negativas y está mejor que yo.
Arrancamos la gira, que es lo importante, y a partir de ahora disfrutaremos cada día un poco más.
En esta gira estamos todos tan necesitados, somos tan pocos y tan “bonicos”… ( refiriéndome a buena gente no a guapos).
Hasta pronto!

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VA DE GIRA: ” Volare”

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TIJUANA 15 de octubre

Los últimos días anteriores al viaje los pasé completamente descontrolado. Sí, porque tu cabeza empieza a entender que te vas como una semana antes. Sabes que vas a salir por un tiempo y, yo al menos, trato de preparar la maleta tranquilamente, incluso me propongo escribir una lista mínima y respetarla,  sólo lo necesario, ni una camiseta más, ni unos calzoncillos menos, … Pero no lo puedo evitar y la voy cargando como si me fuera al desierto y no tuviera la oportunidad de conseguir de nada… Nunca lo logro. Entro en internet y miro el tiempo:” Uf, puede que pase frío si tocamos al aire libre”,” Ostras también puede que pase calor”..¿ Me llevo mucho abrigo?,¿ Echo el bañador?, ¿ Y si me baño,¿ Echo las gafas de nadar?. Soy terriblemente hipocondriaco y pienso que me puede pasar de todo. Llevo una para-farmacia, vitaminas, complementos alimenticios… Me cociné hasta la cena para el avión, como hace Arzac pero en cutre, claro. Me la cociné y me la dejé en casa. Cuando ya en el vuelo me preguntó la azafata:”¿ Albóndigas o pasta?.” Yo le respondí:” ¿Sabes que ya se puede decir almóndigas?, no le hizo mucha gracia y le dije: ” No quiero nada, me he traído mi cena”. ” Bueno sí, una botella de vino, gracias”. Metí la mano en mi mochila y no encontré ni rastro de mi cena, únicamente dos huevos duros que añadí de “fondo de armario”. Me acordé de los hermanos Marx y de la escena del camarote. La azafata se percató de mi olvido y mirándome como sólo mira un oriental, sospechando, sonrió.
Como están los vuelos eh!. De la comida mejor no diré nada, pero la tripulación parece que se hayan peleado con alguien antes de subir. En fin, casi el mismo nivel de disgusto y de entrega que el que preparó las “almóndigas”.

Los dos días antes de viajar andaba medio autista por mi casa. Es como si me concienciara para meterme ese casi un día de avión, y tuviera que mentalizarme lentamente, como los buzos cuando suben a la superficie.  En todas las giras lo que más cuesta es arrancar, cambiar el “chip”, pero en esta especialmente. Llevaba sin girar diez meses, en casa, con la familia y en tres o cuatro años no había parado tanto tiempo.  Todos  en casa estaban muy sensibles y parecía que querían vivir los últimos instantes con mayor intensidad. Recuerdo a mi “churri” diciéndome, ¿ Pedro has terminado de hacer la maleta?, es que parece que te has ido ya… Y yo contestándole. “Sí, casi, me quedan sólo las cosas de aseo…” Y me iba otra vez al mundo del vuelo: ” ¿Me tocará pasillo?…”

Han sido muchos vuelos y, en realidad, todos se parecen. A veces, cuando volamos, imagino que estoy en un autobús, o en el metro, o yo que sé, supongo que para olvidar que hay una altura considerable de 12000 pies y así  no acojonarme. A la gente creo que también le pasa algo similar y los viajeros están medio ausentes. Sabemos que existimos únicamente cuando vamos al baño, nos fijamos en el otro cuando se abre la puerta y rezamos para que ese ser humano salga y no lo haya dado todo antes de entrar tú. Si es así, sueltas algún taco y te enfadas  por haber conocido tan íntimamente a un desconocido.  O si te toca el bebé llorón al lado o los golpes que te dan cuando pasan con el carrito de venta a bordo. Molan mucho, sobretodo cuando estas profundamente dormido y te atropellan en todo el tobillo. Es muy agradable. Y el capitán compartiendo ese momento de acercamiento íntimo al pasaje anunciando la hoja de ruta. Ayer creo que se sentía muy solo porque nos soltó un rollo sobre viaje que más que hablar del vuelo parecía que lo estaban examinando de geografía.

Desde luego volar ha cambiado. Recuerdo aquellos vuelos en que la tripulación se enrollaba con nosotros, nos traían de todo y el viaje se convertía en un festival. Ahora es todo gris, gente con cara de haber visto un crimen, las azafatas que antes de salir ya parecen que han viajado dos días, se han ido de “afther” y no han tenido tiempo de echarse un rato. Los baños huelen a pis y la gente sube al avión  llevándose media casa en vez de una maleta de mano. Les falta traer una gallina al estilo de las películas de Buñuel. Aún así, el viaje de ayer, aunque cansado, pasó rápido. Es cierto que me metí un pastillón y dormí profundamente. Recuerdo que me desperté para ir al baño y me costaba moverme. Parecía que estaba en plena pesadilla, no lograba enfocar bien, ni apuntar al retrete….

Lo más  duro de todo fue despedirme de Laura y los niños. Se te parte el alma, pero siempre digo lo mismo: ” A partir de ya comienza la cuenta atrás…¡¡Volveré!!”. Y cierro la puerta del ascensor. Luego llegas al aeropuerto, te encuentras con los compañeros y entras en el modo gira, mitad excursión del cole y mitad “reality show”… Te relajas, y piensas que es lo de tantas otras giras, que ya lo conoces y que ya sabes a lo que vas. Aunque ninguna gira es igual, como ningún día de tu vida es el mismo…

Pues se voló ( “y yo volé de él”: broma, por el momento, inexplicable y que no viene a cuento) y se llegó a Tijuana. Para no dormirnos y aguantar hasta la noche, cruzamos la frontera y pasamos la tarde en un centro comercial de San Isidro… Qué cansados son los centros comerciales… Pero gracias a eso estamos “in Time”.

Ahora toca “volare” pero con mi almohada, que siempre  me acompaña…
Hasta pronto!

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VA DE GIRA: Nos vamos!!

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Madrid 13 de octubre

Las giras son de los productos que más escasean en este mercado de la música. Irse de gira tiene un componente de suerte como si te hubiera tocado la bono-loto. Quedan muy pocos artistas que salgan de gira y que crucen el charco.
Sabina es uno de ellos y casi sin pensarlo llevo 13 años con él.
Todavía recuerdo cuando lo conocí… Ya me habían contratado en su su oficina pero físicamente no nos habíamos visto. Joaquín me invito a Valencia para ver uno de sus conciertos y conocernos. Estuve hablando con Antonio Garcia de Diego en la comida y me explicaba como se trabajaba con Joaquín. Fui con Laura, mi mujer, y nos acercamos a la prueba de sonido. Pancho me dijo que si quería tocar el cajón en algún tema. En esa formación sólo iban ellos dos y Olga, muy chiquito todo, muy minimalista( creo recordar que se llamaba “En paños menores”). En un momento de la prueba sacaron un cajón y Pancho me hizo un seña para que tocara. Subí y toqué ” Nos sobran los motivos”, me parece, y cuando acabé, Joaquín me comentó: ” Tocas cojonudo, pásate esta noche y te subes a tocar”. Todos se rieron y Pancho le dijo: ” Joaquín, es tu batería, va a venir a tocar con nosotros…”
Así nos presentamos y añadió:” Habrás pensado que soy un completo gilipollas” y se rió.
Por la noche me invitó a que me incorporara a esa ultima parte de esa gira y así lo hice. Olga me iba diciendo las entradas, las salidas y los cortes en cada canción ya que no tuve tiempo ni de aprenderme los temas, pero lo hice y  lo grabaron para incluirlo en la parte acústica del disco en directo.
Tocar con Joaquín fue una sorpresa para mí.  Su banda, el ambiente, la manera de estar en el escenario, su carisma, .. No me lo esperaba.
Recuerdo un día, dentro de la gira de “Sabina y Cia” que yo salía con una pata de jamón haciendo de charcutero. Me dijo: ” Pedro como batería bien, pero el personaje ese que haces tipo Buster Keaton me encanta”. Este es Joaquín.
Yo nunca suelo rondar su camerino, para no molestar, supongo, pero siempre me llamó “mi batería” y yo le llamé “jefe”. A estas alturas todo el mundo me reconoce como el batería de Sabina. Para mí fue un honor acompañarle aquel día en Valencia, con aquel cajón y sigo sintiéndome orgulloso de estar detrás.
Sí, es de los pocos que todavía giran, de los pocos que cruzan el charco, de los pocos que suben al escenario y  son ellos, que saben comunicar y comunicarse, de los pocos a los que se le puede llamar poeta. Cantante sin voz, es cierto, pero con aquella voz que te araña el alma.
Nunca suelo decir estas cosas, pero ya iba siendo hora. A propósito, ya va siendo hora de hacer la maleta porque: ¡¡ Mañana nos vamos de gira!!!

 

 

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