VA DE GIRA: Volar, pero seguro ( parte2)

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( 2ª parte)

Vuelo Iberia 6346
asiento 7H ( 4: 31 hora de Madrid)

Y volamos por segunda última vez el día previsto a la hora prevista. El primer vuelo salió de Guatemala y en la facturación se sentía descontrol. No aparecíamos como pasajeros. Vino alguien de Iberia para controlar el aparente desastre. Mara no tenía billete  y “el hombre de Ibería” le dió un billete en primera.” Siiii- dije-,se lo merece”. Mara, la chica del grupo, la más sincera, la que viene de frente, la que es motivo de burlas porque no se entera y parece que todo le sale del coñ… Mi Marita viajará en primera, ¡¡bien!!. Y el resto seguíamos con una ligera sensación de inseguridad:¿ Saldrá todo bien?.
El primer vuelo se hizó. Yo tenía el mismo asiento que Jose Luis, pero al final me senté en otro vacío y encima al lado de una chica guapa.
Llegamos por los pelos para cambiar de vuelo en Panama. Había, sobretodo, familias con niños de nuestro vuelo perdido y nosotros. En la puerta de embarque se respiraba caos. Teníamos que confirmar cada billete con el pasaporte.  Todos estábamos nerviosos porque nosotros no figurábamos en el pasaje.  Los más avispados ya habían entrado. Quedábamos pocos por entrar. Jose Luis iba delante de mi y le asignaron un asiento. Me tocó a mí y me preguntaron: ” Usted va en Bussines, no? .( Mierda, no quiero mentir). “No” – le dije. Se marcha y me deja con la mosca. El de atrás casi me insultaba por no haber mentido.Quizás  le tenía que haber dicho que sí- pensé. Vuelve la mulata y le digo: Mira, no voy en Bussines, es verdad, pero, ¿por qué no me pones al lado de mi amiga Mara Barros que sí que va?, asiento 4. Me mira. sonríe y me da una tarjeta de embarque: 7 H.
Guau! No me lo podía creer, por segunda vez viajaba en primera por el morro. Una descarga me recorrió el espinazo. Y pensé: ¿ por qué?. ¿Otra sorpresa?…

Hace ya bastantes años hice una gira por sudamérica con Ketama. Fue un desastre. Tanto, que la compañía contrató a un hombre que viajaba con un maletín lleno de dólares para poder solucionar cada marrón, cada problema, untando a la gente. Nuestro último bolo fue en Mexico DF y desde allí volábamos a Madrid. Todos los gitanícos estaban locos por volver, comer un potage, abrazar a la familia, etc.  Como todos, pero ellos más. Llegamos al aeropuerto y había overbooking. No podíamos viajar, únicamente los Ketama y algún músico, dos concretamente. Las gitanas lloraban y nosotros lo hacíamos, pero en silencio. Hicieron un sorteo y,¿ a quién le tocó?, a mí y a Juan Alegría ( técnico). Todos nos envidiaban y yo le hubiera cedido mi sitio a cualquiera, pero Laura estaba embarazada de Saúl y quería darle una sorpresa.
Así fue.  En esa época no habían móviles. Llegue a Madrid y llamé desde la cabina de abajo de casa de mi suegra: ” Laura no hemos podido viajar llegaré mañana…”. Colgué y agarré el ascensor. Toqué el timbre y me abrió Laura super embarazada,¡ ¡Qué sorpresón y qué alegría!. ¡ Me encantó!.

Y ahora, después de estar a punto de no viajar, una empleada de Iberia en Panamá me da un billete de primera clase. Orgulloso,sorprendido y contento vi que también estaba, además de Mara, Jaime Asua y Fran, técnico de Backline. Eramos una especie de “Rat pack perdedor” y hoy afortunado.  Estoy feliz, pero no puedo evitar pensar en el resto y lo distinto que fue el viaje desde Madrid comparado con este de regreso.
¡ Qué maravilla!. Es genial este mundo:  Azafatas y azafatos educados, serviciales, con una sonrisa inmensa, con una mirada que más que complacer parecen entender hasta tus más profundas fustraciones. Un deseo, una orden, una molestia por tu parte es una misión importante que resolver. Delicadeza, comprensión, bondad… Qué diferente de la clase turista y su tripulación preguntando aquello de: ¿ Pasta o carne?… Aquí no,  aquí son otras “bajezas”: ¿ Desea vino el señor?,¿ prefiere Prothos, Somontano, Chardonnay?, ¿ le apetece consomé?,  ¿Solomillo, Corvina, bola de helado bañada en chocolate?. Ya sé que si no, no compensa la pasta que vale, pero: ¿ No estaría mejor que la clase turista mejorara y la primera clase bajara su tarifa, y que todos pudiéramos viajar mejor.?. Vale, es cojonudo,  me ha tocado la lotería y no quiero ser desagradecido, pero, ¡qué puta desigualdad la que nos toca vivir!. ¡¡Qué demasiado ricos y que demasiado pobres somos, carajo!!.
No es necesario, no necesito probar tres vinos, ni que me sirvan mayordomos, es un vuelo. Que sea cómodo, una comida rica, que se pueda dormir y que sea asequible, dentro de un orden. Ya, es imposible, no es así como funciona esto y no me entero. Pero, ¿ cómo vamos a cambiar algo si lo idolatramos y nos corremos de gusto viendo que somos unos privilegiados y el resto no. Sí lo que más nos gusta no es viajar en primera sino ver que somos unos elegidos. Si todos viajáramos en primera ya no se disfrutaría igual.  Nos pasa en todo. Incluso los que viajamos en turista nos sentimos orgullosos de tener un asiento en una salida de emergencía,  Se nos llena la barriga, y luchamos a muerte en internet o nos colamos en la fila para conseguirla. La diferencia de clase la marca un  pensamiento, los de arriba lo piensan y los de abajo lo apoyan. Y no quiero seguir porque me meto en terreno que no me interesa,  no por miedo a decir lo que siento, sino por miedo a enfermar…
No tenemos remedio, ni yo tampoco dándole vueltas a esto cuando debería estar desbordando chorros de satisfacción con este regalo.  Y lo estoy, ademas, en clase turista no hubiera podido escribir con la intimidad que siento ahora.

(5:01 h .)

El tiempo va pasando. El pasaje de primera duerme y el de segunda también. Todo el mundo se iguala cuando se viaja hacia dentro. Todas las miserias y las grandezas se sumergen en un viaje que no es real,  ¿ o sí?. Todas las clases , primera o turista,  ricos y pobres, se unen en un único vuelo sin bajuras, sin alturas,  cada noche, a través del sueño. Y sí, asientos más o menos cómodos, pero todos, unos y otros, con el deseo de llegar al lugar de donde nunca se fueron. Profundamente, dejando que tu cuerpo sea por fin ligero, ya no pesas, el tiempo no importa, todo el espacio se puede abarcar en una mano, en un mirada que te lleva… Viajar volando y volar viajando al sitio donde crees que encontrarás  lo que tanto añoras.

Hasta siempre primera, vuelvo a ser un hombre común, cierro mis ojos…

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VA DE GIRA: ” Volar, pero seguro”(parte1)

Volando

Guatemala 25 de nov

21:30h ( Hotel Barceló)

La gira se terminó oficialmente. Hicimos el que sería el último bolo en Guatemala, difícil para los técnicos, pasado por agua, pero acabamos felices y contentos. Sí, lo comentábamos luego en el rincón de aquel bar del hotel. Todos juntos, en hermandad, orgullosos de haber vivido  la  maravillosa experiencia de girar. Comentaba Joaquín que le parecía la mejor de las giras, que le gustaba eso de ir y salir sin tener que vender nada… Sólo las canciones, nosotros y el público. Sin disco nuevo pero sintiéndonos el grupo que probablemente fue en sus comienzos. Sitios pequeños, audiencia caliente…

Más no se podía pedir, todo había salido bien, sin grandes conflictos, todo dentro de lo esperado. Nos fuimos a dormir y soñamos con llegar a casa. En el desayuno nos vimos los rostros mitad contentos mitad cansados de no haber dormido con esa dejadez de no pensar en nada. Todos habíamos estado dándole vueltas al “coco”, cada uno en sus propios pensamientos.

Y nos fuimos el domingo 24 para ese aeropuerto con la intención de realizar nuestro último viaje. Ya no tendríamos que facturar más, ni pasar los controles, ni quitarnos las zapatillas, ni sacar el ordenador personal, ni merodear los diuty free. Ya, finito, el último…
Y embarcamos e hicimos la parada técnica en San Salvador. Bajamos, algo de tiendas y subimos. ¡ Qué suerte! había muchos asientos vacíos, era ideal!. Para un viajero de clase turista ir con dos asientos libres es el paraiso. Y saqué el libro de la biografía de Miguel Ríos que Jaime me prestó… De pronto:  ” Les habla el capitán… Tenemos un problema en uno de los motores y tenemos que volver”. ¿ Cómo?, ¿que volvemos?.
No lo podíamos creer. Adiós imagen de mi chinorri diciéndome: ” Paaapiii”. Adiós beso de tornillo de Laura, adiós achuchón de Saúl, adiós “hola” a mi suegra( bien seco)…

Me costó volver a entenderlo. ¿Iba a pasar otra vez los controles, a llegar a otro hotel, a no saber nada en no sé cuantos días?. Uf, me costó, pero a fuerza de intentarlo empecé a aceptarlo. Yo entiendo que mi posición de hombre Zen es la risa de mis compañeros, lo entiendo, pero no me compensa enfadarme. Sé que lo normal es ponerse nervioso, especular, sacar la rabia por habernos roto nuestra ilusión de llegar a casa, que nos gustaría matar a todos los putos pájaros “rompemotores” y que por qué tenía que ocurrirnos. Yo no sé por qué, pero la vida está llena de accidentes, de sorpresas, buenas, malas y regulares. Hemos estado disfrutando un mes y medio y al final, justo cuando regresábamos, apareció un imprevisto desfavorable. Y pensé: ” ¿podía haber sido peor?, desde luego”. Estamos bien y no ha pasado nada grave. En general, ninguno tenemos compromisos como para no retrasarlos unos días y que no nos suponga una ecatombe. Pues entonces, ¡ disfrutemos de estar juntos un poco más!.

Y bajamos del avión y nos llevaron a un hotel. Trescientos pasajeros haciendo cola para registrarse. Joaquín dijo:” Chicos, nos vamos a otro hotel, invito yo”. Y así fue… Fuimos al mismo hotel donde nos alojábamos y que habíamos ocupado hasta hacía unas horas. Los días anteriores estaba lleno de gente, de puesta de largo de la nieta del presidente, de payasos infantiles, pero ahora estaba vacío, parecía un hotel fantasma, todo cerrado. Casi me dieron la misma habitación. Me sumergí en un baño caliente ( el vuelo era un frigorífico), trago de agua y a dormir.

El desayuno se compartió en un ambiente de tristeza. Cristina vino con nuevas noticias. Los que viajaban en primera se irían en un vuelo vía Mexico, el resto no se sabía. Nos preparamos y sobre las 14h Jose Luis nos dijo que cambiábamos de hotel, el designado por Iberia, de la cadena Barceló( para mi es estar en casa, incluso suelo bromear con que soy familiar del presidente de la cadena y se lo creen).
Todos estamos con ganas de volver y yo el primero. Algunos sugieren exigir nuestra vuelta, otros exigirlo pero con violencia, otros esperar a ver si logramos viajar mañana y mientras, unas horas antes, en ese vuelo con los compañeros de primera clase, alguien de la tripulación le pidió a Joaquín que guardara la pipa de humo falso que lleva para aguantar el “mono”. Se negó exclamando y gritando que era injusto y lo tiraron del avión.¡ Increíble!, pero cierto. Definitivamente esta pipa no era de la paz…
Así que aquí estamos todos esperando, los de clase turista y los de primera clase, excepto Antonio que sí voló. El pobre nos mandaba wasaps desde el aeropuerto de Mexico dándonos ánimos y sintiéndose culpable.
Y  aunque hemos cambiado el rol de músicos por el de pasajeros de Iberia y  nuestros destinos dependen de su manera de organizar este pasaje perdido, seguimos siendo la banda y hasta que lleguemos a Madrid seguimos estando en gira.

Y volaremos finalmente el 26 de noviembre vía Panamá….

( Continuará)

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VA DE GIRA: ” Adios Gira”

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23 de noviembre

Hotel Vista Real ( Guatemala)

24h

 

Cuando empiezas una gira se presenta ante ti un tiempo de viajar, un tiempo de vivir en un mundo casi irreal. Llegas a los sitios de paso y conoces lo que puedes. Vives cada día como único y así es. Nada se repetirá, nada volverá a ser como llegó. Un día nuevo, con todo nuevo, con olores nuevos, con sabores que sorprenden. Acentos, costumbres, lugares, todo pasa como si fuera un decorado. El mundo está ahí y la gira te permite llegar a sitios que nunca hubieras llegado de otra forma.

Luego te subes a un escenario que es distinto pero con una puesta en escena que te protege, que te hace pensar que vas con la casa puesta. Las canciones y tú, yo y mi batería. Cuando estoy detrás de ella me vienen imágenes de cualquier época, de cualquier gira… La batería unifica dentro de mí lo que ya viví, lo que vivo y lo que todavía deseo vivir. Si cierro los ojos me puedo transportar a cualquier día de mi vida como músico. Todo lo que forma mi lenguaje es un sello que me hace viajar en el tiempo.

Cada cosa que aprendí y sentí en el escenario viene y va cuando toco. El repertorio de hoy va pasando y a la vez están todos los repertorios. Cada recurso sale descubriéndome lo que fui y lo que soy. Ahora mismo, en algún sitio del hotel, suena salsa y recuerdo cuando me obsesioné con ella. A veces, tocando, si utilizo algo de este lenguaje me sumergo en aquellos días en “la planta baja” de Valencia, cuando tocaba con los Dougan. Oíamos salsa sin parar. Me enseñó mucho esta música y todas las que escuché y toqué.

Qué suerte poder sentir tanto con solo hacer un ritmo o un adorno. El lenguaje del músico son como las arrugas, forman parte de tu expresión y te marcan para siempre. Y sigue la gira y yo siento que es  fácil estar en esta feliz ciscunstancia de viajar y trabajar.

Una gira es el estado ideal del músico. Te llevan, te traen, no piensas, te dejas llevar y tu único esfuerzo es tocar un repertorio y  ser puntual. Y entre viajes y días libres trabajas y van pasando las fechas que se presentaron dos meses antes como una aventura. Que suerte que la gente se vuelva loca con Joaquín,  el miedo a que no gustes a un público no existe. Qué diferente es tocar con mi grupo o con cualquier otro proyecto desconocido.

Y pienso en volver, porque ya es hora de trabajar duro. Sinceramente, para mi subir y tocar la música de un artista, un repertorio hecho, para un público que espera con ansias que aparezca su ídolo, es un placer y no cuesta. Cuesta para el que da la cara, para el que arriesga,  pero para un músico de sesión todo es más facil. Al menos yo lo veo mucho más llevadero que crear un proyecto, componer unas canciones, gustar a un público, idear una gira… Hablar a ese público, seducirlo, entusiasmarlo… Vaya desgaste y qué buena recompensa al conseguirlo.

Y la gira se acaba y mis recuerdos se confunden con otras tantas giras. Luego olvidaré cada recinto que estuve hasta que vuelva otra vez. Quedaran aquellos momentos en los que a través de mi instrumento pude ser yo y me emocioné.  Eso es lo que me llevo. Los hoteles pasarán al olvido, y me acordaré de las personas que me enseñaron algo y de aquel sitio que compartí con alguien. La gente se parece, somos idénticos y distintos.

Las risas, las tensiones, los aeropuertos, el cansancio, las esperas, los compañeros, la música, el público…Todo pertenece a cada gira y todo se queda en algún sitio de tu memoria y de tu corazón. La vida continua y vuelves a casa. Una semana para adaptarte al ritmo de la “family” y al nuevo horario. Tu cabeza debe entender que la gira pasó y que ya no estás solo, llegan las obligaciones y por fin tu almohada se cobija en su cama y tus brazos en el cuerpo de la mujer que amas…
Hogar dulce Hogar…
¡¡ Adiós Gira!!

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VA DE GIRA: ” Estimado Publico”

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Oaxaca 3 de noviembre

12.20h.

Siempre he visto al público como una mujer a la que tienes que seducir. Sacas tus encantos, le dedicas tus mejores palabras, tu mejor mirada, tu mejor sonrisa y te esfuerzas para que esa mujer te devuelva la mirada y el beso que te traspasa el alma.  Das y recibes…
El escenario es una ilusión. Hay unos personajes que juegan  a este cortejo con una música que te envuelve, con unas luces, un espacio y unas letras. Todo es irreal pero está ocurriendo. Las emociones recorren el corazón de cada persona que vive ese momento. Todos, arriba y abajo, se unen en un mismo sentir.  Un vínculo sencillo, profundo y adictivo.
Cada concierto es distinto, cada sitio te sorprende porque nunca suena igual, cada público late con su pulso y se entrega de una forma única. Muchas veces he escuchado: ” Qué público más frio”. Y siempre he pensado que simplemente es que se expresa de otra manera  o  quizás es frio porque no hemos sabido darle verdadero calor o, quién sabe,  podría ser simplemente el reflejo de nuestra frialdad.  En general, no hay público malo sino concierto desacertado.

El público ha cambiado y no depende sólo del país o de la ciudad, depende del espacio. No es lo mismo tocar para 40.000 personas que para 500. No se genera la misma energía, ni la tan añorada “comunión” surge de igual forma.
Me gustan los teatros, las salas pequeñas donde todos nos vemos, donde puedes casi controlar la expresión del espectador. Esta gira de ” Canciones para una crisis”, es así. En los estadios, sin embargo, todo se agranda para perderse. El público se convierte en una masa humana. Es una manifestación grande, espectacular pero impersonal. El fervor de 40.000 personas es impresionante, te sube la adrenalina. Entiendo que cuando un artista como Joaquín convoca a tanta gente es una idiotez hacer 30 conciertos seguidos en un teatro, sobretodo por una sencilla e importante razón;  su voz desaparecería… Lo entiendo, pero aparte de eso, el placer de sentir a un público cercano no tiene comparación, por mucho que excite el  griterío, la energía y los ingresos. De acuerdo, todo vale y todo da satisfacción, pero si me dan a elegir…

Por cierto, como ha cambiado el estilo del público que asiste a un concierto del 2013 comparado con los conciertos de finales de siglo pasado. No ha transcurrido tanto tiempo desde aquellos conciertos en los que a la gente se le decía en la entrada: ” Está prohibido pasar con cámara de fotos o de video”. La entregaban y se la guardaban en consigna.(¡Qué traviesos! Ir a un concierto con cámara de fotos).
Recuerdo ver a algún gorila quitarle  la cámara a un espectador y el resto mirar como diciendo:” malo, desobediente, irrespetuoso, no se hace”. ¡Qué eficiencia la del seguridad y que público más cándido!.
Si ese mismo público se vieran 10 años más tarde, no se reconocerían. Cómo se degrada el ser humano. De un año para otro el público empezó a tener la maquina más puñetera y más ” flipante”: el smart phone. Sí, puedes grabar, hacer fotos, colgarlas en internet, ser “trending topic” y no haber pasado de la mitad del concierto… Es espectacular y casi cómico. A veces ves a un espectador tratándose de poner en una postura imposible delante del escenario para sacar una foto en la que aparezca él y Joaquín, en este caso. Luchan, se esfuerzan, se  pelean con los de seguridad, insultan, cantan, graban y todo eso lo combinan con escuchar.Y luego dicen que los baterías tenemos independencia…
He visto a muchos espectadores hacer lo más extraño pero el caso más extremo fue en una gira por Argentina…Empezó el concierto y un tipo discutía con un seguridad a un lado del escenario. Parecía que le estaba dando la bronca y pensé que querría entrar a los camerinos o algo así. Pasaban los temas y seguía gesticulando con el gorila. Llegó un momento que pensé: ¿ Qué le estará pidiendo que es tan importante como para perderse todo el concierto?.Cuando llegué a la Magdalena, tema que descanso, me picaba tanto la curiosidad que bajé del escenario y le pregunté al guardia: ” Ché, qué quiere ese bolúdo?- haciéndome el argento. ” Me pregunta que como me llamo y no se lo digo”.
No me lo podía creer..  Seguí tocando y el personaje atravesó toda la multitud y situándose en el centro le preguntó a otro seguridad por el nombre de su víctima. Consiguio el nombre y se puso a dar saltos señalándolo y haciendo gestos como si le hubieran premiado en la lotería… Evidentemente, era un tarado o lo que tomó esa noche estaba en mal estado.

Es un caso extremo pero el espectador medio, como poco, hace un reportaje de fotos y un par de vídeos cantando a la vez, que luego colgará en youtube. Algunos suenan horrorosos, sobretodo los que reproducen más fuerte la voz desafinada del realizador del video que la del propio cantante. Pero, y lo felices que se sienten, orgullosos de haber podido estar y haber podido dejar un testimonio.
Al principio me molestaba ver desde el escenario a un público más empleado en ser un paparazzi que en escuchar unas canciones. Es el síndrome del turista japonés, que si no hay foto y la enseña no ha estado. O lo que nos pasa a los hombres que cuando tenemos un lío con una chica guapa y lo contamos es cuando sentimos el verdadero orgasmo. Ahora lo acepto y pienso que la tecnología nos ha transformado a todos, público y músicos. Yo también ando con mi Iphone haciendo fotos a la vez que toco y controlo el repertorio para ponerlo en mi FB. Así que creo que todos estamos contaminados y, o te adaptas o mueres.

El público es como la vida misma. Hay muchos que van a un concierto a escucharlo, a disfrutarlo, a corear cuando parece que toca, a hacer palmas cuando parece que es el momento y otros, quizás por no estar seguros de cuando es ese momento participativo,  prefieren cantar todo el concierto, hacer palmas en la parte más íntima de una balada, y gritar desafinando y empujando al de al lado. Saltan moviéndose como si estuvieran poseídos… Pero es su manera de expresarse y viven el concierto como si no hubiera futuro.

En Mexico una vez, en un sitio pequeño, Aguascalientes, creo, con el público sentado, había un espectador muy alto que se levantó y empezó a cantar y a meterse con los de atrás que le pedían continuamente que se sentara. No obedecía y en vez de sentarse les sacaba el dedo y les insultaba. Los de seguridad eran muy flaquitos y jóvenes y estaban acojonados. Bajó Jose Luis, nuestro ” road manager “y le pidió que se sentara. En vez de obedecer la tomó con él gritándole: ” Español vete a tu tierra, pinche hijo de puta”. Se abalanzó sobre él y le lanzó un puñetazo en el pecho. El gordo no se lo pensó y como un resorte le sacudió un guantazo en toda la oreja. El tipo desapareció como si lo hubieran abducido desde el suelo. Se levantó humillado y con un pitido de oído que se podía sentir en su rostro, se fue maldiciendo, aunque ya no le quedaba orgullo, solo picor. Desde entonces Jose Luis es mi héroe…

En general, el público ha cambiado, es cierto, van a ver un espectáculo en donde quieren compartir todo, y esa libertad para demostrar lo que sienten les hace felices. Y a nosotros también indirectamente. Lo importante es apreciar ese cariño mutuo y esa entrega. Es lógico que la adoración que sienten por Sabina la muestren con pasión y con calentura, es lógico y a nosotros nos anima. Pero el problema, si es que lo hay, es que existen tres generaciones que vienen a escuchar a Joaquín y cada una disfrutan de diferente manera el mismo concierto. Los hay de 60 años, de 40. hasta de 18 o menos. Es lógico que algunos quieran escuchar sentados, otros de pié, otros cantando y rodando, otros saltando y berreando… Hay para todos los gustos y de todos los estilos.

Estimado público… En cualquier caso, salvo excepciones, sean de la generación que sean y cualquiera que fuere su manera de expresar la emoción, siempre tendrán razón y que sepan que dependemos de ustedes. La música es nuestra vida pero si nadie la escuchara nada tendría sentido…
Siempre agradecido
Un músico

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VA DE GIRA: ” Joaquin, ese hombre”

Shekere time

Mérida 26 de octubre

Hotel Presidente ( 23h)

Aprovechando que estoy girando cinco semanas,  me había propuesto escribir cinco pequeños relatos que hablen de la giras, de la que estoy viviendo ahora o de cualquier otra de las que me tocó vivir.  Todas se parecen y todas se diferencian. Las de Joaquín, concretamente, son muy especiales porque el protagonista lo es. Así que este relato se lo debo dedicar al jefe.

No os voy a engañar, después de 13 años de tocar con Sabina, hablar de él me resulta un misterio. Os preguntaréis por qué, y es muy sencillo, la respuesta es que nunca me acerqué mucho a Joaquín, no por falta de ganas, más bien, por un exceso de timidez. He hablado directamente cara a cara en muy contadas ocasiones y aunque he estado muchas veces compartiendo reuniones y comidas,  he preferido observar antes que lanzarme a charlar. También es verdad que no soy una persona muy culta y delante de los que saben tanto y han leído tanto me siento como un “paleto” en Manhattan mirando un rascacielos por primera vez.
Mi admiración por la persona no es distinta a la que le profesan sus fans por el personaje, aunque yo sea cero fanático.

Conocí a Joaquín mucho tiempo antes de tocar con él. Yo tocaba con la Orquesta Mondragón y a ambos los llevaba la misma oficina de management. Recuerdo que coincidieron en un bolo los dos artistas. Nunca lo había escuchado y lo recordaba de la época de aquel programa de tv que se llamaba “Si yo fuera Presidente”. El caso es que me lo crucé por los pasillos de los camerinos, nos miramos y me saludó: “Hola”… Hola -respondí. Y esa fue toda mi conversación. Por esa época, (1993) La Mondragón debutó en Buenos Aires y Joaquín hizo de anfitrión presentándola al público porteño. Gurruchaga y Sabina salieron juntos cantando ” La chica Almodóvar” disfrazados de mujer. A él le sentaba peor el disfráz. Gurruchaga siempre ha tenido pinta de gustarle esos juegos en la intimidad. El caso es que pensé:” Qué generoso este Sabina y que buen gusto con las mujeres”- lo acompañaba una chica guapísima.

Nunca más supe de Joaquín hasta el 1999. ( ¿Os acordáis de una serie llamada Espacio 1999, con la doctora Russell?, Entonces 1999 era el futuro…). El caso es que ese año me llamó Pancho y surgió la oportunidad de tocar en su banda. Yo llevaba muchos años trabajando con los flamencos y puede ser que no les hiciera gracia mi marcha con Sabina ya que nunca más he vuelto a colaborar con ellos. Supongo que lo verían muy “payo”.
Desde entonces hasta ahora he sido un mero observador de Joaquín, sobretodo desde el escenario. Por lo tanto lo que sea capaz de contar será demasiado subjetivo como para creerme. Aún así transmitiré mis impresiones.
He tocado con muchos artistas del panorama musical español, de todo tipo, hasta con Giorgi Dan ( y a mucha honra). Soy un músico que se ha visto  en las mejores y peores situaciones. He acompañado a atracciones de cabaret con 16 años, he tocado con orquestas desde los 13, tríos de Jazz,  figuras del cante flamenco,  leyendas del rock, con artistas del pop, con hombres ricos y pobres hombres, con vedettes y con mariquitas de canción española ( que son como los de playa pero con camisa de “chorretes”)… Como decía el poema: ” A los palacios subí y a las cabañas bajé…” y nunca toqué con un artista del carisma de Joaquín,  Quizás porque él lo tiene innato, no necesita esforzarse. Llega porque es él y no engaña. Tiene tanto carisma que mi mujer me dijo cuando lo conoció: ” Es flipante, cuando hablas con él y sonríe te parece hasta guapo…” No me importó porque no soy celoso, si nooo….

Me encanta como hace las pruebas de sonido: ” Por mí está”… Esa es su frase.  Y cuando preparamos las giras estamos ensayando días todas las canciones, una tras otra. Él llega, pilla el micro, se entrega y automáticamente todo se coloca en su sitio, todo suena. Cuando abre la boca y canta entiendo mejor lo que quiere decir con sus letras. Porque él no canta, recita.
Lo mismo ocurre en el escenario, lo llena con sus “patas de palo” y con su gesto de cantante de rock de banda de pueblo de los 70s ( cuando empezaban los primeros festivales).  Y yo digo; si llena con un gesto, qué importa su voz. Mucha gente lo critica diciendo que no canta un pimiento y que berrea pero, ¡¡qué bien berrea!!.

Lo observo continuamente mientras toco, es mi trabajo, y no sabe que me salvó en una ocasión por su buen sentido del ritmo. En el panorama español hay un gran numero de cantantes que tienen el ritmo en el “orto” ( como diría un buen argentino) y se cruzan más que una circunvalación. No pasa nada, para eso estamos los baterías, para rescatar. Pero, siguiendo la historia, tocábamos en una fiesta que hizo el País. En este tipo de festivales, con mucho grupo, mucho cambio y mucha “spanish improvisatión”, suelen fallar las cosas. Hicimos la prueba por la mañana y volvimos al escenario para tocar nuestras dos canciones. Arrancamos y se fueron mis monitores. En un recinto como el que estábamos eso significa que escuchas todo con un retraso de dos segundos. Me entró pánico. Habíamos empezado “La del Pirata cojo”…¿ Qué hago?-pensé. Hacía gestos a los técnicos pero la canción seguía y yo perdía el “beat”. Miré a Joaquín y a su “pata de palo”, la derecha, que, medio flexionada, pateaba el suelo… Voy a seguir a esa pierna o “palmo” – decidí tirando del instinto de supervivencia, supongo.  Pasaron 15 o 20 segundos que me parecieron eternos y, entonces, como si fuera bendecido  por la gracia de un mago, mis monitores volvieron a sonar. Y seguía en el tiempo… Ufff!! Qué fatigas!  Agradecí profundamente el sentido del ritmo de ese hombre.

No conozco a ningún jefe menos “hinchapelotas” que él. Casi todos los artistas , bien por la tensión que soportan, bien por la inseguridad, se ponen hasta violentos. Joaquín nunca me llamó la atención o me dió la bronca. También es cierto que una vez  me marché indispuesto del escenario del Gran Rex, y no me echó en falta.¿…?. Pero es raro que se enfade en el escenario. Recuerdo  en la gira de los Pájaros, que había un “gamba” en la primera fila y molestaba sin parar, al público y a nosotros; era desagradable. Joaquín cantaba en ese momento la primera melodía de Contigo: ” Yo no quiero un amor…” Y en medio de cada frase, gritaba: ¡¡” A la mierda!!!… y continuaba: “.. civilizado,  con recibos..” ¡¡¡ “Que tiren a ese tío!!!… ” …y escena en el sofá…” ¡¡Largo, a la puta calle!!. Y seguía cantando.¡ Me moría de risa!. Es muy raro verlo así.

Hay otra virtud que adoro en Joaquín y es la generosidad. No he conocido a nadie que invite más a sus músicos que él. Dicen que Rosendo es muy generoso también, pero no lo conozco. A Joaquín le gusta verse rodeado de sus músicos y compartir una comida, una copa, una conversación. Muchos pensarán que como tiene dinero, es muy fácil invitar… Para nada. Hay gente muy rica y no tan rica que no gastan ni bromas. No depende de lo que tienes sino de tu necesidad por compartirlo. Hoy, sin ir más lejos, quiere comer con todos. Se pondrá a gusto, contento, contará un montón de historias, preguntará que canción quitar y cual poner en el repertorio y nos hará reír… Me voy a permitir relatarlo porque fue realmente especial:

“Llegamos todo el equipo a, quizás, el mejor restaurante de Mérida. Una finca-hotel, rehabilitada. Muy bonito, muy “pijo”. Nos dieron de comer muy bien. Buenos vinos, servicio muy lento, pero todo rico. Joaquín apenas comió pero, como el decía, yo vengo a compartir el estar juntos, charlar y reirnos. Nos dió la lista de canciones que había pensado para mañana. Gastamos bromas y en un momento se oyeron a unos mariachis. Parecía que estaban en la casa de al lado. Y así era. Celebraban dos abuelitos su 60 cumpleaños en pareja. Tierno…
Joaquín le pidió a René que arreglara con el grupo de mariachis para que, como fuera, vinieran y nos cantaran dos canciones. No importaba el dinero….( Mientras, canturreaba una canción de Jose Ajfredo esperando el momento).
Al rato, vino René muy enojado porque la dueña no permitía que en su restaurante entraran mariachis a cantar, no procedía( ¿en México?). Joaquín se fue enfadando y rayándose más y más. En un momento dijo: ” Voy a hablar con la dueña”, ¡¡esto no es posible!!. Todos intentaron persuadirle imaginando lo peor, pero él dijo: Tranquilos! no va a ser la Revolución Francesa ni nada por el estilo”. Yo estaba al lado y le comenté: ” Di lo que piensas, no pasa nada, mejor desahogarte a que te lo calles, dalo todo”…( típicas frases hechas). Se fue para el interior del restaurante ( estábamos en el porche maravilloso).  Jaime y yo le acompañamos. No queríamos perdérnoslo.

¿Por favor la dueña? -dijo Jaime- el señor Sabina quiere felicitarla”
Vino un hombre con un camarero. Tenía el aspecto de un actor de culebrón pasado de moda. Pelo canoso tintado, ojos muy claros, cabeza un poco desproporcionada pero con pinta de haber sido galán.
“Buenas tardes señor”- dijo Joaquín.  Creo que tiene usted el mejor restaurante de esta ciudad y posiblemente el más bonito. Por esa razón he venido tres veces y hoy he tenido el gusto de invitar a mis músicos.
El señor temía algo pero mantenía una sonrisa, forzada, pero sonrisa…
“Usted- prosiguió- no ha permitido que unos mariachis nos amenizaran con unas canciones. Gente con una familia que podían haber ganado un dinero y a nosotros nos habría hecho muy felices..”.
” Ha habido una confusión…” – dijo el hombre de ojos diabólicos.
No, no habido ninguna confusíón -añadió Joaquín. De entender a alguien, evidentemente, me pongo del lado de los mariachis y nunca de usted. Por esa razón le digo que pese a tener un restaurante exquisito es la última vez que estaré en él…
Y lo dejó con cara de cartón y sin sonrisa…
Al tipo, desde su arrogancia, le importaría un carajo, pero a mi me encantó el gesto y el momentazo.
Bendito seas “Joaquinillo” por estos ratos.

Y alguno pensará, ¿Sólo hablas de lo bueno?. ¿ No tiene defectos?… Como todo el mundo, pero a mí, sinceramente no es lo que me interesa y tampoco soy nadie para juzgar. Si soy algo es un batería que desde su sitio observa tranquilo.
Se despide un admirador… (que no fan).
Hasta pronto!

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VA DE GIRA: ” Hotel, dulce Hotel”

Hotel_Dulce-back

Ciudad Juarez 24 de octubre

16:30h. (Hotel Lucerna)

Estoy escribiendo sentado al lado del ascensor, en la cuarta planta, en esos pequeños y poco usados saloncitos de dos sillas y una mesa. Se ven tristes. Lo hago aquí porque la “camarita” está limpiando mi habitación. Mientras, escucho a una mujer gimiendo como una loca. ¡Qué felicidad!. Cualquier hora es buena para practicar sexo y estos polvos de después de comer siempre triunfan.
Hotel, dulce Hotel, nuestra casa por tantos y tantos días y noches. Me he permitido usar el título de aquel disco de Joaquín porque viene a cuento y porque es su gira. También porque cada habitación de cada hotel, pensión o apartamento compartido se convierte por unas horas, por un rato, por  días o incluso semanas, en el recuerdo de lo que debe o debería ser tu hogar.

Hay mucha gente que cuando le digo que me voy de gira exclaman: ” Qué suerte poder viajar”, y yo les digo que es cierto en parte, pero que no vamos de vacaciones, no es un viaje de placer. También es verdad que cada gira es una experiencia maravillosa, conoces gentes, lugares y tocas para muchos públicos distintos. Es una suerte poder hacer todo eso en un viaje. Pero cuando trabajas, aunque tengas días libres, no viajas  a tu gusto. Digamos que el placer lo encuentras por el hecho de combinar el trabajo con tocar y viajar. Somos, más que  comunes turistas, obligados “viajantes”. Hay diversión pero también muchas tensiones, desgaste y cansancio.
Cambias de países, de horarios, de comida, de clima y de cama. Evidentemente a todo te acostumbras pero tu cuerpo lo acusa y sufres las consecuencias. Recuerdo una gira en la que todos caímos enfermos. Lo más común son los problemas gastrointestinales, catarros y musculares. Y por supuesto, cuando ya llevas mucho tiempo fuera de casa, los problemas de”morriña”. Echas de menos tu casa y tu gente. Quizás esos sean los que menos sabes afrontar.
Yo he calculado que hasta 20 días fuera de casa  lo puedes llevar bien. Después de dos meses ya empieza a ser duro. Es entonces cuando todos tenemos mal talante y no soportas al de al lado. Todo te molesta. Hay personas y personalidades, pero a todos nos afecta el exceso de tiempo fuera de casa para mal. Si no es cabreo es tristeza que al final se transforma en desgana.

Cuando empecé a girar en Madrid fue con una orquesta. Entonces viajábamos y no siempre teníamos habitación. Muchas veces disponíamos de una para todos y todos para una. Nos duchábamos y después del bolo continuábamos. Más tarde hice mi primera gira con la Mondragón. No tenía habitación propia y compartía con algún compañero. Si te llevabas bien, perfecto, pero como roncara o le olieran los pies era una pesadilla. Siempre tuve suerte con mis “parejas”, pero defiendo, como algo sagrado, que cada músico tenga su habitación individual. Es importante disponer de un espacio para descansar, desconectar y relajarte del día a día de una gira. Llegas a tu habitación y casi vitoreas: ” Ahhh, por fín solo”…

En el hotel se pueden “elaborar” muchas cosas.  Las que ejerces en tu casa y las que no.  Giras de “sexo, drogas&rock´roll” o las del tipo “viaje del inserso”. Cada uno hace lo que le apetece. Aunque es cierto que estas giras de joaquín ya no son lo que que fueron en otros tiempos. Parecemos señores mayores llenos de “tics y tocs”. Pasan los años y se nota. El otro día, en el avión a Hermosillo, me senté al lado dos mexicanos bien ” grandotes”  que me preguntaban por los músicos y por qué instrumento tocaban. Yo les decía ” Mira, ese que parece un profesor de literatura, toca la guitarra… Aquel que parece un cura pervertido… ” Y se morían de risa porque me contestaban ” Pues sí paresen”. ¿Y yo?, ¿ Qué les parezco yo?- les pregunté-. ” Usted un profesor de química, cualquier cosa menos batería”. Y se reían “los cabrones”.
Tenían razón, vaya banda moderna la nuestra. Al verme serio añadieron: “¡¡ Pues deben ser muy buenos!!”. ” Bastante…”- respondí-( ya no se rieron más)

Girar con Joaquín es muy agradable y no deberíamos de quejarnos. Vamos a buenos hoteles, y nos tratan muy bien en casi todos los sitios. La gente está encantada de conocernos. El personal que trabaja en los hoteles se entregan y si les regalas alguna entrada, directamente se vuelven locos..  Me cuesta más relacionarme con los fans y Joaquín tiene un público muy fiel y muy fan.  Suelen andar por el hall del hotel a modo de representación del colectivo, con los sombreritos y camisetas de rayas haciendo guardia. Joaquín no siempre está en el mismo hotel, pero ellos persisten. Piden fotos con todos los del grupo y sobretodo con Pancho. Realmente es el que mejor se trabaja este mundo y tiene mucha paciencia y dedicación.  Es muy amable y los atiende muy bien. Es algo que siempre admiré de él.
Sin embargo yo no soy muy simpático con los fans y cuando regresamos del concierto salgo a “toda pastilla” para la habitación. Normalmente paso desapercibido y es una ventaja que tenemos los baterías. Una vez con Ketama me preguntó una gitana: ¿ Tu eres de Ketama?. Le dije: ” No, soy el conductor”. Y me creyó. Es lógico, estamos bien atrás y escondidos entre platos y toms.

Adoro los hoteles de México por dos cosas, los desayunos y los gimnasios. Sobretodo por los primeros. Fruta abundante fresca y riquísima, zumos naturales, huevos, todo tipo de platos, postres,etc,etc. Es casi la comida más importante en México. Incluso se queda para desayunar y se hacen desayunos de negocios. Lo que menos me gusta es que siempre venimos en otoño y algunos  hoteles Mexicanos se olvidan de la calefacción y tienen el aire acondicionado puesto todo el año. Sinceramente, hay noches que me “cago” de frío. Siempre ando pidiendo calefactores para conseguir la temperatura ideal. Aunque reconozco que soy friolero.
Los que me leáis pensaréis que no soy un viajero nato. Ciertamente, cuando es por trabajo, no mucho.  Me gusta viajar de vacaciones y hacer lo que quiera cuando quiera y tener a mi compañía preferida; mi mujer. Yo antes sólo viajaba por trabajo pero desde que conocí a Laura empecé a disfrutar del placer de viajar y fue cuando me empapé de los sitios verdaderamente. De hecho, cada vez que me ha visitado en alguna gira todo cambió de color y me hizo disfrutar y reconocer lugares en los que ya estuve antes. Ella sí es una viajera de nacimiento y yo más bien me he formado.

No voy a ser negativo porque nunca una situación es completamente mala ni completamente buena. Hablemos de lo que vale la pena. De entrada, eliges si deseas  compartir momentos de soledad o de festival contínuo. Depende de cada uno y de sus preferencias. No tienes responsabilidades y en tu tiempo libre eres libre, valga la redundancia, de usarlo como te apetezca. Hay tiempo para conocer lugares, gastronomía y  amigos. Un espacio perfecto para pensar y verte de una manera que en tu vida cotidiana, con el ajetreo diario y las obligaciones, no consigues. Es un buen momento para cambiar, recapacitar y madurar. Pero puede ser todo lo contrario, una oportunidad para dejarse llevar y vivir como auténticos hedonistas.
El caso es que el hotel, tu habitación, es el lugar más parecido a tu hogar y pasas momentos de todo tipo. Un espacio que llenas de experiencias y recuerdos, de melancolía y de risas. Todas las giras te hacen cambiar porque te obligan a vivir lo que no te habías planteado y los cambios siempre ayudan a crecer. Esta es la esencia de viajar y del viajante.
Hay una canción que dice: ” Donde dejo mi sombrero tengo mi hogar”. Yo lo cambio por: ” Donde coloco mi almohada tengo un hogar”.
¡¡Hotel, dulce Hogar!!

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