DRUMS&VOICE: Tecnica e improvisacion(parte3)

“La mente intuitiva es un regalo sagrado y la mente racional es un sirviente fiel. Hemos creado una sociedad que honra al sirviente y ha olvidado el regalo”.
Einstein

Para hablar de improvisación, de creatividad, de sentimientos, de transmitir tocando, de emocionar, de lo que es, en definitiva, la esencia de ser músico, deberíamos saber un poco como funciona nuestro cerebro.
No soy un experto en neurología, pero me interesan algunos temas que me ayudan a entender qué pasa cuando tocamos. En lineas generales, nuestro cerebro se divide en dos hemisferios, el izquierdo y el derecho, y cada uno se dedica a funciones distintas pero relacionadas entre si. El hemisferio izquierdo realiza todas las funciones mecánicas, de construcción del lenguaje, funciones que entran en la lógica, la memoria a largo plazo, la numeración. El lado izquierdo se centra en dar forma, elaborar frases, pensamientos que parten de ideas abstractas que va guardando. Por tanto, cuando estudiamos técnica aplicada a un instrumento estamos aprendiendo un lenguaje que nuestro lado izquierdo almacenará y analizará desde la lógica y las matemáticas, tan necesarias, por otra parte, en el idioma baterístico.

¿ Y qué pasa con nuestro lado derecho?. Nuestro hemisferio derecho se encarga de tantas funciones como el izquierdo pero no utiliza los mismos mecanismos de análisis. Está especializado en sensaciones, sentimientos, espacio, habilidades visuales y sónicas. Es el lado que cubre todo lo artístico y musical. Digamos que tiene la capacidad de sintetizar todas las imágenes, olores y sonidos y lo transmite como un todo. Y tiene memoria, pero en este caso es visual y auditiva, a corto plazo. Y toda la información que nos pueda llegar del inconsciente entra por este lado. Digamos que si necesitamos un hemisferio especializado en sensaciones, imágenes, sonidos, espacio, y sintésis de lo abstracto, lo sin forma, este es el hemisferio encargado.
¿Y qué se debería trabajar cuando queremos” aprender” a ser músicos…?.
Cualquier persona está preparada para desarrollar ambos hemisferios, pero la educación desde niños se centra sólo en el izquierdo. Todo se esquematiza sin dar la oportunidad de sacar el verdadero talento, el que nos hace diferentes. Las profesiones se basan en acumular datos, años de universidad y luego…Ya eres un profesional. Pero no; primero hay que sentir una atracción que se mueve entre la pasión y la vocación y después empezar el aprendizaje. Un músico no es sólo un técnico, pero tampoco lo debería ser un médico. Ambos necesitan pasión y vocación. Pero en el caso de las artes, desde niños deberíamos mostrar esas inclinaciones que más tarde nos servirán de semillas para crecer y ser “artistas”. Me refiero a la fantasía, imaginación, intuición, etc, herramientas fundamentales para crear y sacar información allá donde el oído no oye y la vista no ve. Es decir, ser lo más creativo posible.
Para llegar a entender la función del músico, es preciso aceptar que debemos usar ambos hemisferios de igual manera, o al menos, trabajar nuestro lado derecho con especial dedicación. Algo que, me temo,  se ha pasado por alto.¿ Por qué?. Porque dar información lógica, es más fácil para nuestro cerebro, lo capta, lo entiende y lo almacena, pero usar el lado derecho supone entrar en otro aspecto, se trata de romper esquemas, de dar rienda suelta a la imaginación, usar patrones desde el libre albedrío, volviéndonos” locos”. Eso no es algo bien aceptado en la educación,que  establece reglas pretendidamente dogmáticas, leyes inamovibles. Curiosamente el arte es jugar a “cagarse”, con perdón, en lo establecido y disfrutar con ello. En ese juego de libertad es cuando sale el verdadero yo en forma de música o, en nuestro caso, de ritmos.

Improvisar entonces es burlarte de los esquemas que tienes en tu lado izquierdo, sin olvidarlos, pero jugando con ellos libremente, sin reglas. No vale repetir un ejercicio que has estudiado de memoria, ni copiar todos los “chops” y meterlos en un formato construido desde la lógica. No vale emular a tu héroe, a tu ídolo, no vale realizar o reproducir nada que no sientas que lo haces porque te da la gana, porque te gusta y te llena de energía.  Tocar sin pretender alucinar al personal, sin necesitar llenar tu ego o buscar un aplauso…  Nace de un impulso tan básico y necesario como la búsqueda del placer.

En el vídeo que acompaña al artículo, intento mostrar algo importante y es la intención de llegar a un discurso desde la interacción entre lo que canto y lo que toco. Cuando lo logro, recibo un regalo inmenso que es sentirme bien. Vivo la tensión de lo que toco gracias a que oigo lo que canto. No es independencia sino dependencia. La técnica se usa con un propósito;  acompañar a lo que canto. Por lo tanto, lo que menos me importa es sorprender con lo que hago. Mi técnica, aunque sea sencilla, está al servicio de lo que siento y en este caso mi parte derecha e izquierda( hablando del cerebro) colaboran y se produce algo real y musical.

PD:(El acompañamiento de guitarra es posterior y siempre basado en lo que canto)

Espero que os guste!!

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DRUMS+VOICE: Tecnica e Improvisación( 2 PARTE)

” Improvisar es crear algo nuevo a partir de lo que pertenece desde siempre a tu propio mundo”

No es sencillo entender el verdadero significado de improvisar. En principio se ve como el momento de mostrar, de salir, de transmitir todo lo que escondes y proyectarlo en un solo. Por eso hablamos de improvisación y lo asociamos a ese momento de exposición valiente dentro de un repertorio. Sinceramente, con el tiempo, he cambiado de manera de pensar.

Cuando tocamos podemos ser o no ser nosotros mismos. Podemos estar conectados o no con lo que tocamos y con lo que tocan los demás. Por eso, conseguir proyectarse desde la música  produce una liberación mayor y te obliga a salir tal como sientes. Si eres capaz de lograrlo cualquier momento puede tener ese espíritu de libertad que ofrece la improvisación.

Tocar un groove sintiendo como todo fluye, como todo camina. Dejar de tocar y proyectarte en el espacio con un silencio, matizar o dar energía en determinada parte. Todo puede mover infinidad de sensaciones y sentimientos para ti y para los demás.

En los años de Costablanca hacía muchos solos de batería, me parecía el momento más poderoso para enseñar todo. Después estuve muchos años que huía de hacer solos. Únicamente disfrutaba haciendo groove…
No es necesario estar en los extremos pero sí jugar con ambos. Mis solos intentan ser musicales y por esa razón acompañan a una melodía que imagino y mis grooves tienden a dar toques que sorprenden, y se hacen notar.
Todo vale si es genuino y musical…

En este video hago una pequeña muestra de improvisación basada en el mismo motivo que el video 1. Luego aparecen otros instrumentos, pero internamente todo camina guiado por esa melodía que canto.
Es muy sencillo, casi para niños, pero ¿a quién no le gusta ser niño?…

 

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DRUMS AND VOICE: IMPROVISACION 1

Improvisar se define como realizar algo que no estaba previsto guiado por la intuición. La improvisación es el momento más genuino del músico, donde se muestra todo lo que somos capaces de crear, el momento en el cual nos expresamos sin esquemas, simplemente dejándonos llevar por un lenguaje que, aunque lo hemos adquirido, nos sale libre, sin una lógica, espontáneo y fluido. Y aquí surge la primera pregunta:¿ Si hemos estudiado una técnica, hemos almacenado unos conocimientos, cómo se puede crear sin esquemas?.
Empecemos por qué es adquirir una técnica. Si nos trasladamos a un lenguaje, un idioma, podemos quizás entender cual es la evolución lógica. En el lenguaje existe un proceso básico de aprendizaje, vocabulario, formación de frases, verbos, etc que nos ayuda a saber como funciona esa lengua y cómo usarla. Después nosotros nos lanzamos a hablar, a escribir y naturalmente empezamos a configurar,dentro de la gran riqueza de la gramática, nuestro propio vocabulario, con expresiones que nos hacen sentir cómodos, de tal manera que cuando hablemos o escribamos, podamos expresarnos sin dificultad, naturalmente y que tanto nuestra personalidad como nuestro lenguaje caminen en la misma dirección. Si yo soy una persona sencilla mi lenguaje debería ser sencillo. Si soy una persona compleja, cerebral, mi lenguaje debería ser más complicado y así transmitir lo que realmente somos.
La técnica en la música es exactamente lo mismo. Un periodo básico, una buena enseñanza para entender cómo funciona y luego tocar, probar y experimentar. Y es preciso  comprender que no todos los recursos nos funcionan a todos por igual. Estamos acostumbrados a pensar que si tocamos lo mismo que un músico al que admiramos, lograremos el mismo resultado.
¡¡¡Gran error!!!.
Hay un montón de escuelas maravillosas que, desde mi punto de vista, están creando clones. Han hecho un trabajo muy bueno, una preparación de un alto y exquisito nivel, casi como cuando se estudia una carrera científica. Han conseguido que todo estudiante conozca toda la información de las técnicas y desarrollado en unos plazos que no dejan al músico evolucionar desde algo básico y en un tiempo lógico. Casi convierten a los músicos en virtuosos pero sin personalidad.
Hace poco leí un artículo del profesor de arte Luis Camnitzer que hablaba de la gran estafa en la enseñanza de las artes. Explicaba que las artes tienen un componente de rebeldía, de saltarse las reglas tan importante como conocerlas y es cuando se consigue un resultado verdaderamente artístico. En parte hay algo de razón en su discurso, aunque yo no lo llamaría estafa, más bien diría que se necesita de la enseñanza y también de una etapa experimental, de búsqueda, de ser autodidacta. Todo no se puede aprender sin lanzarse a un camino que no lo sintamos impuesto desde fuera.

Volvamos al tema de la improvisación. Imaginemos que hemos estudiado en la mejor escuela del mundo. Hemos sacado matricula de honor. Llegamos a nuestra ciudad, o donde queramos desarrollar nuestra carrera, y pensamos que sabemos bastante, casi de todo.¿ Ya somos músicos?,¿ Cuando toquemos se verá nuestra personalidad? ¿ Y cuando improvisemos?… Yo creo que no.

Mi forma de verlo es distinta. Tener demasiada técnica aprendida, como información, clichés, fraseos,…etc es una gran losa para conocernos en realidad. Ser nosotros mismos tocando exige un esfuerzo mayor que el tremendo aprendizaje de almacenar todos los datos que puedan enseñarnos por los siglos de los siglos. Y lo más engañoso es que la técnica y su exposición siempre impresiona, nos deja con la boca abierta, pero no emociona. Y aún así entramos en una especie de “concurso”, en el que participamos todos, en mayor o menor medida, que es: ” a ver quién es capaz de dejar al público con la boca más abierta”.

Imaginemos que un estudiante sólo sabe hacer con sus manos un golpe sencillo con cada mano y acentos. Esa es su preparación como batería.¿ No podría empezar a crear con eso?. Parece ser que todavía no mucho.  Lo normal es que se le diga que debe estudiar más horas y repetir ejercicios para conseguir más técnica. Pues yo no estoy de acuerdo. Con esa escasa técnica puede crear, ya que sólo necesita jugar con ella. Necesita ver las posiblidades de esa técnica desde un proceso creativo, dejándose llevar y pensando en música, en sonidos. Olvidarse de los ejercicios un rato al día e inventar los suyos.
Todo es cambiar el concepto. ¿Quieres que un estudiante esté siempre ansiando tener más técnica como única motivación o ayudándole también a saber disfrutar con la que ya posee?. Ambas, porque la clave del crecimiento en un arte es saber disfrutar e inventar con cualquier herramienta, simple o compleja.
Y cómo nos olvidarnos de los esquemas?, Dejando de usar la técnica de memoria. Dejando la mente, o el lado matemático, lógico, el hemisferio izquierdo en segundo plano y usar nuestra imaginación,  nuestro lado derecho, con nuestro oido y  un trabajo interno melódico.

Aquí es donde entra Drums&Voice. Si somos capaces de repetir y escuchar una melodía internamente no podremos usar el lado matemático de nuestro cerebro. Se quedara casi anulado y no podremos reproducir lo estudiado si no lo tenemos incorporado como nuestro lenguaje. Es posible que de memoria podamos hacer cosas increíbles pero si nos centramos en una melodía, únicamente nos saldrán aquellas cosas que sabemos de verdad. De ahí que lo que interpretamos con fluidez, sin pensar, es lo que forma parte de nosotros.

Estos post van a ir acompañados de unos vídeos con improvisaciones. Están tocadas de la siguiente manera:
1) Me canto una melodía como si fuera un ostinato.
2) Nunca la dejo de oír y trato de soltar mis manos sin pretender realizar nada que deje a nadie con la boca abierta, nada que se ejecute usando la memoria matemática. Mi objetivo es dejarme llevar y pasarlo bien.
3) Entro en el juego de escuchar la melodía y consigo que mi batería me acompañe, como si yo no fuera el que toca.
4) Empiezo a escuchar lo que pasa en un ambiente lúdico, disfruto de ser el espectador de lo que está pasando pero no soy capaz de memorizar nada de lo que pasa… Simplemente lo disfruto!!

En el primer video de esta serie únicamente hay voz y batería y la he dejado oyéndose todo el rato. Me estoy cantando un ostinato de una canción de Sweet Wasabi,” If you Love me”. Es un 3/4 y canto las tres negras del compás. No es importante si lo que toco es “flipante”, difícil, complejo o fácil de ejecutar. Lo interesante es observar como se relaciona con lo que estoy cantando. Cada músico debería tocar algo distinto haciendo este juego o no, pero al menos lo que saliera debería de ser sincero y fluido. Ese es el mensaje o lo que pretendo transmitir con estos vídeos.
Espero que os guste!!

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DRUMS & VOICE

Yo empecé a tocar  en los sillones de mi casa. Eran de skay y sonaban increibles. Memorizaba las canciones con sus ritmos, así que para recordarlos cantaba la canción.  De esa manera descubrí que melodía y ritmo van unidos y que no tiene sentido el uno sin el otro.

Esa es la base del proyecto que ha llenado mi vida desde siempre y en particular durante las dos últimas décadas. Fui consciente de que mi batería sonaba mejor si me cantaba internamente melodías, subdivisiones o incluso simples respiraciones acompasadas.
He estado analizando el proceso y preguntándome: ¿ Por qué la batería necesita de una guía melódica para cobrar sentido?.
Me lo pregunté una y otra vez, esperando obtener la respuesta, y he llegado a algunas conclusiones. De esto va a tratar mi artículo y mi proyecto: Bienvenidos al mundo de ” Drums&voice”.

La batería es, en su esencia, un instrumento de acompañamiento. Su función es básica, es como los cimientos en una casa, la estructura donde se acomodan los demás músicos. Para algunos baterías acompañar significa mantener un ritmo exento de adornos excesivos porque, dicen, molesta a la canción. Esto  lleva a muchos músicos a pensar que acompañar es relativamente sencillo, aunque castrante, y que el momento del “solo de batería” es la gran oportunidad de dar rienda suelta a todo lo que hemos practicado,  con toda la velocidad de que somos capaces de ejecutar, y con esa maquinaría abrumadora que es una batería: doble pedal, platos, toms… Energía, testosterona en estado puro…Descarga!!!. Lo entiendo, porque yo, con 17 años, únicamente esperaba ese gran momento  del “solo de batería”. El resto era coser y cantar:¡ “Bah! Qué aburrido es acompañar! ( pensaba).
Es un tópico, pero es la verdad; los baterías siempre estamos redoblando, haciendo figuras mientras los demás discuten sobre un acorde. Nos gusta repartir sin tregua y aburrimos a cualquiera.  Entonces,¿dónde está la gracia de acompañar?. ¿ Qué significado tiene el seguir a una melodía?.

De eso  trata ” Drums & voice”.

La batería, en cualquier situación, necesita algo melódico para guiarse, si no se pierde. En cualquier situación, quiere decir, incluso cuando desarrollamos un solo. Improvisar puede ser lo más maravilloso y creativo del mundo o, en el caso de la batería, una ensalada de golpes y de frases hechas, unidas con más o menos gracia, pero sin ningún sentido y, lo peor, sin ninguna emoción. Tocar lo que hemos practicado X horas al día es como escuchar a un loro repitiendo lo que memorizó de sus amos. Nos “flipa” el loro, pero el animal no es capaz de transmitir ningún mensaje coherente.
Pido perdón por si alguien piensa que estoy diciendo que estudiar técnica es malo, porque no es mi intención. La técnica es necesaria para adquirir un lenguaje, pero no es suficiente para crecer musicalmente. El ejemplo del loro en la batería sería tocar basándonos en repetir movimientos, “chops”, licks, etc, usando la memoria, la parte matemática del cerebro. Es como si un discurso se desarrollara así, por ejemplo: ” Hola buenos días, tengo ganas de comer, creo antes que yo, vuelvo hacía mi hogar con calcetines cortos pero nado dos kilómetros, por la tarde, creo lo que me dicen y no salto..etc,etc”. Nadie entiende qué quieres decir porque no hay ningún mensaje.

¿ Cuándo empieza a tener sentido la técnica?. Cuando, una vez adquirida, nos olvidamos de ella. Cuando la usamos sin pensar, de una manera espontánea, tocando como si de un juego se tratara.  En realidad para mí ocurre en el momento que empezamos a trabajar para una melodía e interactuamos con otra melodía que casi nunca escuchamos: la melodía interna.(¡¡ Adiós!!!,¿ Qué ha dicho este hombre?,¿ Melodía interna?)… Pues sí, nuestra voz haciendo melodías internamente. Tú la escuchas pero no hace falta que te escuchen los demás. Igual que cuando vas por la calle  pensando en tus cosas, también puedes imaginar ritmos, melodías, o crear loops con lo que hay fuera y  te imaginas dentro. ¿ Nunca habéis jugado con el sonido de los railes del tren cuando viajáis?. Es alucinante los ritmos que surgen en tu cabeza. La melodía interna es tu voz interior hecha música. Ahí empieza todo.
Imaginaros que estáis acompañando una balada, la melodía de la voz la oís, el bajo lo oís, el piano, etc.. Hacéis el patrón y no camina, no sentís el groove. ¿Qué  falta?, Algo fundamental, necesitáis sentir el silencio, el espacio que deja vuestro ritmo entre cada nota. ¿ Y cómo se puede lograr eso?.  No sé cuál es la manera pero yo lo consigo cantándome internamente las subdivisiones melódicas que me hagan apreciar lo que dejo de tocar y me sitúen en el espacio. Es simple, si soy capaz de valorar lo que no toco los demás instrumentos se posicionarán dentro del lugar que les dejo y harán su trabajo más relajados y más cómodos. ¿ Y cuando improvisamos?. Es cuando más necesitamos crear internamente melodías y subdivisiones, como si fueran ostinatos o unísonos, como si perteneciéramos internamente a un instrumento melódico. Es crear un motivo al que seguir y automáticamente nuestro fraseo cobra otra dimensión más musical.

No quiero parecer un “colgao” que habla de conceptos raros. Lo cierto es que es algo que todos tenemos. Hablamos internamente con nuestros pensamientos y con lo que sucede a nuestro alrededor. Es un diálogo constante. Cuando tocamos puede ocurrir lo mismo, pero en este caso todo lo que se crea es ritmo y melodía y le damos forma con nuestro instrumento. Y todo se mueve de dentro hacia fuera y al contrario. Si cuando tocamos sólo nos basamos en lo adquirido desde fuera y no somos capaces de relacionarlo desde nuestra melodía interna, no tendremos discurso.
Todo empezó para mí cantando cuando tocaba; tocar y cantar era el juego.

Escuchar una batería sin crear una melodía que sirva de guía no tiene sentido. O dicho al revés, si escucho una melodía, automáticamente imagino un patrón para acompañarla. Así funciona la música dentro mí.
Es extraño, lo comprendo, pero no imposible. He aprendido a valorar el silencio, a entender el groove, a solear con un fraseo musical gracias a que al tocar, escucho esta melodía interna. Nunca me siento perdido y siempre encuentro una frase para ayudar a la canción. Es sencillo y complejo. Un juego de niños que hay que empezar desde cero.

Por esa razón he creado este proyecto que ocupa un lugar en mi vida y un espacio en mi web. Poco a poco pondré en este lugar algunos videos, tutoriales, consejos para mostrar como funciona mi sistema y, si os interesa, compartirlo.
En el video que acompaña a este artículo, os pongo un ejemplo muy sencillo para crear subdivisiones melódicas. Es intentar emular a un rapero, sin letra claro. Es un juego divertido que os da otra proyección a vuestro groove. Aunque no se oye todo el tiempo, desde el primer momento estoy cantando el ” riff ” de la canción menos cuando” rapeo”. La batería creó el patrón y la estructura siguiendo a mi voz. Después hice los ” recordings” de los demás instrumentos…
Espero que os guste.

¡¡¡¡Bienvenidos a “Drums&voice”!!!!

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Una Decada con YAMAHA

YamahaDrums-BL

Una década es toda una vida para mi hija. Para mi hijo, supondría dos tercios de su vida y para mí, cincuentón, simplemente una parte de ella. Las décadas son grandes pasos, son como transitar por un capítulo de un libro que, a estas alturas, está llegando a los desenlaces más interesantes, los que definen la historia. Porque una vida es un libro, el libro que narra capítulo a capítulo todo lo que te hizo feliz, o te transformó en  el “bicho” más desgraciado de la tierra, aquello que te removió por dentro para preguntar, buscar, perderte y encontrarte.  Es el libro que cuenta las veces que cometiste el mismo error sin aprender, las veces que moriste de risa y de pena. Un libro maravilloso  que vas escribiendo sobre la marcha, sin pensarlo, sólo viviendo. Y el recuerdo, a modo de disco duro, lo va ordenando por décadas. Cada década  cierra un capítulo y cada capítulo guarda una enseñanza.

Cuando mi libro completó una década, ermpecé a tocar y con apenas dos décadas tuve mi mayor desengaño amoroso. Con tres cambié de ciudad, me vine a Madrid, le di otra oportunidad al amor y volví a creer en la necesidad de compartir, de no caminar solo y aparecieron Laura y mi hijo. Con cuatro décadas sufrí la crisis de mi vida, crisis existencial, supongo, y con cinco décadas  empiezo a entender un poco de qué va esta aventura de la vida y lo que ambiciono de ella.

La madurez llega, no la buscas, y un día tu pensamiento empieza a cambiar, no vale lo de otro tiempo pero sigues siendo el mismo personaje del capítulo uno, de la primera década. Y tu libro sigue escribiéndose y tu quieres buscarle un final feliz, pero falta mucho o al menos tú lo sientes así. Hay muchas historias que deseas vivir, que soñaste y que estás empeñado en  añadirlas a los próximos capítulos como si fueras un guionista de una serie de tv en “prime time”.

Pero vamos a lo que vamos: quería hablar de una década concreta, la cuarta, justo cuando apareció Yamaha en escena.

Yo creo que en la vida de todos se mueven muchos hilos y muchas personas que tienen la capacidad de moverlos.  Aparecen situaciones, casualidades, como por arte de magia entran a formar parte de tu “libro”.  La magia no es más que la energía que no ven tus ojos pero que la ve y la fabrica tu corazón. Hay mucho de eso en la vida y casi no le prestamos atención( total no se ve), pero ocurrió que yo tenía inquietudes y sólo conocía un camino para desarrollarlas y ese camino, de pronto, se presentó delante de mí con una difurcación. Esa nueva perspectiva me la proporcionó un amigo. Sí, hay gente que es tu amiga y quiere verte feliz. Mi amigo me dijo: ” La persona que realmente necesitas trabaja en Yamaha”.¡ Efectivamente lo era”! Y conocí a Javier Ochoa, el responsable de Yamaha. Y elegí la difurcación en la que incluía colaborar con esta marca. Nada es casualidad, pero a partir de ese momento muchas cosas empezaron a cambiar.

Hay personas que entienden la palabra “endorser” como una relación comercial y de suma de intereses. Hay gente que lo ve como un fichaje, un contrato que, ilusos, nos da una posición y unos beneficios,( vamos como si fuéramos jugadores de un equipo de primera). No es mi caso. Usar un material, un buen instrumento, es fundamental pero, creedme, la calidad humana de los responsables que hay detrás es lo más importante.

No quiero parecer en este artículo el típico personaje adulador que intenta quedar bien con su marca o que quiere dar la impresión de que esta marca en el mercado funciona mejor que otras o que aquí se hacen las cosas mejor que en otros sitios. No soy pelota pero creo que, en este caso,la persona que hay detrás de Yamaha se merece unas palabras de reconocimiento y de agradecimiento por mi parte.

Javier es alguien que ama lo que hace y desea que la gente que está con él tenga lo que necesita, como endorser, como músico y también como persona. Una marca apoya y te suministra el material que precisas, pero ese apoyo de Javier va más lejos.
Antes de empezar a compartir proyectos juntos, fui a un clínic de un artista internacional de Yamaha, en Madrid. Allí estaba Javier, ayudando en todo, montando, desmontando, cargando, presentando… pendiente de los detalles. Pude ver a un ejecutivo de una multinacional trabajando como si fuera “el mozo de billar” de la empresa. Me sorprendió.

Pasó el tiempo y Javier era cada vez más importante en la empresa, tenía más responsabilidad, pero seguía siendo la persona cercana que se entusiasmaba cuando le contabas un proyecto. Seguía acompañándote, montando, desmontando, etc,etc. Cada llamada que le hice desde el primer momento hasta hoy siempre tuvo una respuesta inmediata. Cada mail es leído y respondido, cada sugerencia escuchada… Nunca había imaginado que el máximo responsable tuviera esta disposición. Si está reunido te avisa y en menos de una hora habla contigo. Yo no sé vosotros, pero cuando intento ponerme en contacto con cualquier jefecillo de cualquier empresilla, siempre está ocupado, reunido…  no se puede poner y  sientes que debes ir a su “caza y captura”. Nunca me pasó con Javier.

Un día fui a las oficinas para comentarle algo y su secretaría que me dijo:”Esta reunido”. Me extrañó mucho!. Cuando bajó vi que tenía que ultimar los detalles con un joven batería que iba a ser el próximo endorser. Para determinada gente  yo soy un batería reconocido,”importante”… Para Javier soy un batería que debe esperar si otro necesita en ese momento una atención. Todos valemos lo mismo y no hay diferencia.
Nunca creí, mirando hacía atrás en la década en cuestión, que hubiera podido escribir un libro, realizar un montón de clínics con músicos, tener una caja signature ( en estos tiempos). Todo ocurrió porque, entre otras cosas, Javier Ochoa y yo compartimos el mismo sueño.
Javier me hizo creer que, en esta época de ideales encontrados, de crisis de todo tipo, de división, de enfrentamiento, en una multinacional hay personas válidas  que se apasionan con lo que hacen, que ayudan y saben dirigir con humildad, dando ejemplo, ilusionándose e ilusionando. Me dijo una vez un empleado de la oficina:” Joder, es que con Javier es imposible hacerse el loco ya que, él que es el jefe, está más implicado que nadie”.

Estoy de acuerdo y creo que la única cosa que nos puede hacer mejores en lo que hagamos es dar y compartir, unir nuestras fuerzas en una dirección. seamos marcas, empresas o individuos.

¡Gracias Javier y gracias Yamaha!

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¿UN GOLPE QUE LLENE MIL SEGUNDOS O MIL GOLPES POR SEGUNDO?

(drummer

 

 

Yo no quiero parecer pesado, ni el típico abuelete (ya que empiezo a tener una edad) que siempre recuerda lo que debe ser, lo que era en su época, lo que se ha perdido. No quiero ser el batería coñazo amargado porque nunca tuvo una técnica, porque nunca pudo desarrollarse, porque se siente fustrado de no haber podido ser él mismo con su instrumento.

No quiero que me entendáis mal, no quiero que alguien piense que  ser batería con onda es ser un tío que no ha estudiado técnica, que es un vago pero que tiene gracia… no es eso y ese no soy yo.

 

Dicho esto, quiero dar las gracias a tantos baterías que nos hicieron amar a este instrumento, que nos dijeron en cada interpretación qué es ser baterísta y qué es ser músico. Que nos enseñaron técnica y a saber usarla con musicalidad, con intención de ayudar al resto, de trabajar para el arreglo, para la canción. Músicos conocidos o desconocidos, pero músicos, siempre músicos.

 

Me gustó en mi libro jugar con esa frase,” Mil golpes en un segundo entrañan dificultad, un golpe que llene mil segundos entraña sabiduría”. No sé porque se me ocurrió escribir eso, recuerdo que me levanté muy temprano y escribí una frase para cada capítulo y esa la escribí para el capítulo que hablaba de la técnica.

Es sólo una frase más, pero transmite todo lo que siento por la música y por este instrumento.

 

No sirve para nada la técnica si no llena el silencio sin hablar. El silencio y valorarlo es la clave de todo. Lo normal es llenar el silencio de golpes, y digo lo normal porque la técnica y las horas de estudio quieren sentirse recompensadas y llenar, no el silencio sino el ego.

Aunque sinceramente, es inevitable pasar esa época ya que para valorar el silencio necesitas saber lo que dejas de tocar. Es como que para reafirmarte en lo que eres necesitas mirarte en el espejo y valorar lo que no quieres ser.

 

El camino de la técnica es tan necesario como peligroso. Puedes dar una imagen como batería virtuoso, mitad batería mitad atleta y sorprender, pero no ser tú. Ser uno mismo significa tocar tal como eres, sin complejos, espontáneo, natural, huyendo de los clichés, del qué dirán, de querer impresionar. Ser tú en la música es buscar el lenguaje que se identifica con tu forma de ser, sencillo o complejo, que puedas mostrarte tal como sientes y piensas que eres.

Ser tú, cuando tocas, es dejar el hueco a los demás, para que estén cómodos, para que tengan su sitio en el tiempo, en el espacio y eso sólo lo puedes dar desde un instrumento como la batería.

Mil golpes o uno?

Yo siempre me esfuerzo en dar uno, uno que sea rotundo, que deje espacio y que diga todo, absolutamente todo lo que tocas en el silencio que llena tu corazón.

Saludos!!

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