COSAS DEL DIA A DIA: Creo que…

interrogacion-2

Creo que no hay nadie que no crea, creer es la visión de una realidad que, a veces, se presenta clara, transparente, hostil, amable, distorsionada, cruda o, rara vez, de ensueño.

Creo que estoy en un mundo difícil y duro. Un mundo que busca la lucha, la separación, el enfrentamiento y la destrucción.

Creo en el hombre y en su capacidad de cambio.

Creo que estamos totalmente engañados y dirigidos, que nos han dicho que debemos protegernos de cada individuo que nos crucemos en nuestra vida, que somos extraños, que podemos hacernos mucho daño, que así ha sido y así será.

Creo que toda esa lucha de clases es un invento que todos nos creímos y al que seguimos jugando siendo partícipes de ese ranking, de subir un escalón, de intentar ser más alto, ascender,  llegar un poco más lejos y tener más que el vecino, incluso más  de lo que somos capaces de imaginar.  Tener todo lo que se pueda tener aunque no lo necesitemos.
Y creímos que tener todo era lo mejor. Que luchar por lo nuestro era compartir un único ideal,  dar sentido a una vida. Y morir por ese ideal sería el honor y la máxima entrega de un ser humano.
Y creí en tantas cosas que dejé de creer.
Creo en el hombre y en su capacidad de cambiar, pero¿ hacia dónde?. Ayer hablábamos de política con unos amigos, compartiendo una tertulia. Y nadie me dijo a qué partido les gustaría votar porque sencillamente no existe, no ha surgido la verdadera ideología del siglo XXI, o quizás, si existe, no somos capaces de verla. Es cierto que hay una gran crisis o, mejor dicho, dos. Una es económica, que es una ilusión, un delirio de unos cuantos que perdieron el sentido de la vida desde hace muchas generaciones y pensaron que un planeta y sus habitantes les pertenecían. Que creen, en su locura, que pueden manejar e influir en la mente de cada persona, y lo han conseguido en parte. La segunda crisis es la más importante, la verdadera, la que realmente nos afecta a todos en lo más profundo. Es la crisis de valores, o diría de “valor”. Tanto decirnos que en la vida todo vale algo, que todo se contabiliza en algo, que ser un ganador se traduce en cuanto ganas, que disfrutar de una vida quiere decir tener más y más, que todo es economía, cifra, poseer…  Tanto nos lo han repetido que, finalmente, nos lo hemos creído. Hemos creído en la competencia, en ganar y perder, en tener todo a costa de lo que sea, en almacenar porque el futuro puede ser terrible, en querer dejar todos tus ahorros para que tus hijos tengan todo solucionado, creer que lo importante de verdad en esta vida lo rige el dinero, y que sin ese dinero no somos capaces de “ser”. Ser, justamente lo más sencillo y para lo que estamos predestinados. Pregúntale a un niño de dos años… Él sí sabe ser y no tiene ningún pudor en demostrarlo.
.
Creo que nada que nos pasa es por casualidad, que todo tiene un por qué y que nuestro deber es averiguarlo. Creo que si no somos felices en nuestras vidas es porque creímos en algo que nunca sentimos y continuamos creyéndolo. Creer es algo natural, pero sentir es la clave para ser uno mismo. Si no sentimos lo que vivimos quizás únicamente creeremos muchas cosas: ideales, nacionalismos, religiones, teorías,  al ABC, al País, a la bolsa, a mi nación, a mi Iglesia, a los de mi equipo de fútbol, de mi partido, de mi pueblo, a los de mi calle… Y pasan los años y nunca creíste en ti, en tus pensamientos, en tus sentimientos, en tu mundo… Siempre te dijeron por donde ibas o debías ir, por donde estaba tu camino, por donde observar, mirar, pensar, soñar, invertir tu dinero, tu tiempo… y lo creíste. Y ahora, cuando sabes que todo es una gran mentira, no sabes mirar a tu corazón y creer en ti…

Creo que no debemos aceptar este mundo que nos muestran, que se empeñan en vendernos con unos valores que únicamente analizan números, mercados y estadísticas. No es fácil salir a la calle y mirar a la gente que transita y sentirlos como amigos, no es fácil mirarlos y tratar de esbozar una sonrisa o un intento de mueca que transforme nuestro rostro agrio en una cara amable. Es difícil encontrar esa misma expresión amable en otro rostro pero, ¿existe?. Quizás si yo me esforzara podría conseguir algo que no veo en mí, y quizás si alguien mirara mi rostro amable cambiaría el suyo.
Este ejemplo tan tonto representa todo en lo que yo creo. Creo que cambiar empieza desde uno mismo y no se pueden conseguir cambios sin darlos, como no se puede encontrar amor sin darlo, como no se puede ser feliz sin compartir.

Creo, creo y creo y… ” Creí en tantas cosas que dejé de creer “.

Empezaré de nuevo…¡Creo en mi!

Salud!

Compartir: facebooktwittergoogle plus
pinterest

COSAS DEL DIA A DIA: ” Ya Llego la Navidad “

antinavidad

La navidad llegó y en mi barrio,  el centro de Madrid, se colocaron los mercadillos, las luces, Cortilandia, … Todo preparado para dar una Navidad con mayúsculas y hacer feliz a cada ciudadano que visite Madrid en estas fechas… Todo preparado un mes antes de la nochebuena. Un mes antes calentando los motores de esta maquinaria navideña, lanzando mensajes de “bondad”, de vivir como hermanos, de sentir el famoso “espiritu” que nos envuelve y que, inevitablemente, culminará con la compra de algo. Puedes querer a tu familia pero hay que demostrarlo comprando regalos, comida abundante y cara, yendo a la Plaza Mayor con  pelucas de colores… comprar, comprar y comprar…

Y mientras, la sociedad se va cayendo, se va destruyendo, contagiándose  cada vez más del miedo al futuro incierto que prevén las noticias, los periódicos, los políticos…Apenas unas semanas en las que se aparcará  la crisis, y nos sumergiremos  en la vieja  y cacareada intención de cambiar, de perdonar, de amar, compaginando a un tiempo la merecedora intención con el temor a lo que se avecine en el 2014: subirán las facturas, los sueldos nunca ( excepto para los ricos) y las posibilidades de tener trabajo disminuirán; es un hecho. Seguiremos aceptando que la justicia no sea igual para todos y cabreados e impotentes, compraremos el boleto de lotería para seguir soñando con que un montón de dinero sea la solución a nuestras penas, si bien, desgraciadamente, conservaremos el tufillo de que todo puede ir a peor.

Ha sido el pasado un año duro para todos y para mi también: mucho tiempo sin trabajar y al final una gira de mes y medio.  Año difícil  ordenando muchos de los pensamientos que me rondaban por la cabeza desde hace años y queriendo ser lo más parecido a lo que siento. Entiendo que no puedo cambiar el mundo pero sí el mío propio. He sabido por qué no era tan feliz antes, teniendo incluso más. He elegido donde quiero estar y donde no volveré, porque ya no estoy. He dejado de creer en lo que, tal vez por pura inercia, creía . He aprendido de errores que cometí una y otra vez.  Quizás haya llegado al “cero”, pero es un excelente número para empezar.

¿ Cómo se puede ser feliz sin trabajo, sin futuro y sin espectativas de cambio en un mundo que enloqueció?

No tenía una respuesta pero seguí intentándolo.¿ Por qué juzgaba todo?.  Sabía todos los defectos de los demás y sin embargo no encontraba la solución a mi gran desilusión, a mi falta de motivación en lo que hacía.  Seguí y continué trabajando en mi grupo, con Laura;  esforzándome en creer en mí,  concentrándome en lo que soñaba y en lo que realmente me importaba.  Busqué donde materializar mi sueño y lo encontré hecho música en mi banda.

Hay gente dormida, casi hipnotizada escuchando tantos y tantos mensajes negativos que nos invaden  día a día. Debates de intelectuales, de políticos, de economistas que centran su discurso en hundir al otro. Sacan sus armas para humillar, para derrotar. Gobiernos que dirigen desde unas estadísticas tratando de cumplir lo que no son capaces en sus propias casas, que olvidaron lo que es  ponerse en la piel del otro. Gente que vive la realidad desde el: ” no piensas como yo, eres mi enemigo”, y derrochan, indecentemente, gastando lo que no les pertenece, amasando “fortunas” que no sabrán compartir ni con sus familias y bañándose cada día de su vida en el mar de la desdicha. Toda esa energía desperdiciada para ganar, vencer, derrotar, pero,¿a qué?,¿ a quién?.  Estamos perdiendo absolutamente todo: El dinero, la sociedad del bienestar, nuestros derechos, etc, etc, pero algo mucho más valioso se nos va sin quererlo: la posibilidad de cambiar.

Vi un documental sobre las ideologías, que comparto totalmente. La mayoría se construyen desde la lógica y consiguen dominar la mente de los débiles.  Crean rebaños y los utilizan para su beneficio. Normalmente los que están en el poder parecen locos o con el tiempo puede que acaben siéndolo, pero los que suban también posiblemente correrán la misma suerte. Me hace gracia cuando los políticos llegan al poder y luchan por mantener los votos; hacen lo que sea por defender al partido, su ideología y no decepcionar al electorado. Al final están tan ocupados en no dejar el poder que pierden al rebaño.

El ser humano necesita ser libre para intentar cambiar, pero la libertad debe ser sobre todo de pensamiento. El pensamiento libre consigue una sociedad  libre, y de ser así, cada hombre deseará el bien al vecino , sencillamente porque será feliz. No se puede cambiar si no piensas por ti mismo, seas del lado que seas. La consecuencia es una  lucha continua por defender lo que no sientes, lo impuesto y  generando fustración, violencia e ingratitud hacia todo lo que te rodea.
Os propongo un juego para que lo haga toda la familia, niños y adultos. Escribid una carta a los Reyes Magos de verdad,( no los del Corte Inglés) y pedirle todo lo que deseáis, que no se pueda comprar con dinero. Quizás os sorprenda, pero no son tantas cosas. Es el principio para pedir con el corazón lo que realmente se necesita, para acercarse a eso que llamamos felicidad.

Y este año se me pasó así, aceptando que el mundo no puede cambiar sin un cambio de pensamiento, de conciencia individual. Así que, desde mi mundo, desde mi grano de arena, ofrezco honestidad, amistad, música y un deseo de compartir.

“Music can change the world”

¡Feliz Navidad… entre amigos!

Compartir: facebooktwittergoogle plus
pinterest

El Mundo esta al reves

elmundoalreves

Por el titulo de este post parece que vaya a arremeter contra todos y despotricar contra todo lo que se menea. Ya  sé que cualquier estrato de la sociedad está”dado la vuelta”, y que lo que más sobra en todo lo que realiza el ser humano es:”despropósito”. Y ademas, una de las acciones que más nos motivan a la mayoría es juzgar a los demás. Vemos el defecto en el prójimo y nos encanta recrearnos en lo mal que se lo montan los de enfrente. Y es cierto, todos tenemos defectos, algunos de nosotros estamos llenos de faltas y nos  observamos unos a otros como si  perteneciéramos a la Santa Inquisición . Es verdad, falta honestidad, generosidad, solidaridad, sinceridad, integridad… Y una larga lista  de  palabras acabadas en “dad”. Todos llevamos el “chip” de debate televisivo y aplicamos el ” qué se dice que me opongo” como algo normal, lógico, necesario, lícito y constructivo. Nos gusta hablar de la crisis, de la corrupción, de los juegos Olímpicos, del jefe de nuestra oficina, de la vecina que se ha divorciado, del taxista que te estafó, de las tarifas de las compañías eléctricas, de lo caro que esta todo, de la limpieza de las calles, de la sanidad, del equipo de fútbol que ganó o perdió, de lo feliz que serías si te tocara la lotería, de lo mal que le fue a tu amigo constructor con todo lo que había ganado en el 2006…. Y un largo etc de cosas que llenan nuestra vida y sobre todo nuestra mente. La vida se vive como si fuera una película que depende de lo que ocurra fuera. Es como si el guionista y el director de la misma no nos pertenecieran.

El mundo está al revés, no cabe duda. Lo que nos entra por los ojos y los oídos, lo que se siente en la calle, lo que nos cuentan los medios  es una tremenda crispación porque, el guión, ese que escriben unos entes misteriosos, o vaya usted a saber, nos lo está poniendo muy difícil. Y cada día aparecen peores escenas que se suman: Guerras, nuevos casos de corrupción, nuevos recortes, más impuestos…
¡¡¡ Esta peli no mola nada!!!

Hace un tiempo empecé a interesarme por la física. Aquella asignatura que odiaba en el instituto con un montón de fórmulas y que te planteaba el típico problema de:” Si un coche sale de un sitio a una velocidad…” Pues yo no entraba en esta materia, me costaba entenderla. Pero, mira por donde, a estas alturas llegó a mi “película” un personaje que se llama Garnier Malet. Este hombre es un físico que ha demostrado, desde 1988, que toda partícula se desdobla, tiene una idéntica pero que está en otro tiempo y viaja a otra velocidad. Esto, dicho así, parece no tener importancia, pero sería la primera vez que se puede demostrar que todos tenemos un doble ( llámese alma,  el Yo, o lo que queramos) que interactua contínuamente con nosotros ( los que vivimos esta película de mal gusto).
No quiero centrarme en este físico, ni en lo que cuenta, ni en sus teorías; cualquiera puede buscarlo si le interesa. Yo de lo que quiero seguir hablando es del mundo al revés y de alguna manera entender por qué esta tan al revés.

Desde siempre el hombre ha obrado principalmente motivado por una idea: Sentirse el centro del universo, un ser superior que puede crear y cambiar su entorno. Puede destruir y construir. Y en eso ha basado su evolución en la tierra. Dicho más claramente: Los hombres estamos convencidos de que la tierra nos pertenece, pero es obvio que somos nosotros quienes pertenecemos a ella. ¡Mira que nos cuesta entenderlo!. Y bajo ese pretexto ha hecho lo menos saludable que puede hacer, es decir, separarse del contacto con la naturaleza. Eso nos lleva a la primera causa del por qué el mundo, el de los humanos, está al revés.
Las sociedades cambian, la tecnología va muy rápida y en cuestión de 50 años hemos incrementado, en todos los sentidos, este empeño por separar nuestra existencia de nuestro origen: la naturaleza.

¿ Y qué más hemos hecho para desnaturalizarnos?.  Voy a volver a la física y a este hombre llamado como la marca de cosméticos. Dice  Garnier, que desde hace millones de años el hombre ha usado el sueño para reparar no sólo el desgaste físico diario, sino también para conectar con ese “doble” que él ha demostrado que todos tenemos.
El sueño tiene sus fases, pero concretamente la fase REM, la fase del sueño más profunda, es la que presenta mayor actividad cerebral y es en la que menos tiempo permanecemos. En esta fase, segun Garnier, conectamos con ” el colega” e intercambiámos información de todo tipo. Esto, según él, nos da otra dimensión de la realidad y nos abre un montón de posibilidades para cambiarla. El doble tiene las respuestas a nuestros problemas, profundos o cotidianos. Si perdemos el contacto con nuestro doble, estamos desconectándonos de otra parte importante de nuestro ser y nuestra vida, en su totalidad, se desnaturaliza y se desvirtua. De tal manera que cuanto más te alejas de tu doble más fustrante y decepcionante es la “pelicula” que vives.
Soy bastante burro para entender determinados conceptos, y sobre todo si te lo imponen por la fuerza o por la fe. Este hombre, con su ciencia por delante, con sus fórmulas y teorías, me dio otra dimensión del problema que acarreamos desde siempre, pero que nos lleva especialmente a esta época, a este siglo 21, en el que todo  aparece ante nosotros como un autentico caos.

Voy a intentar poner un ejemplo con la música, si puedo. Estamos viviendo la mejor época a nivel tecnológico. Podemos aprender casi todo. Existen escuelas maravillosas con profesores especializados que conocen el instrumento y sus posibilidades como nadie y lo saben enseñar como nadie. ¿Y por qué cada vez hay gente más preparada y menos músicos que emocionan?.
Mi punto de vista es que han olvidado que cuando se toca se produce esa conexión con ese supuesto doble. Creo que un músico con talento es aquel que sabe hablar con el alma, que conoce lo que es perderse en otro tiempo, o ir al lugar en donde no existe ( y no me refiero a los baterías que deben centrarse en él). Quiero decir que ese trabajo no lo enseñan en la escuela o en un video; ese trabajo es individual y se produce sin una tecnica, es, si acaso, motivado por la capacidad de disfrutar, por el juego, por dejarse llevar en las sensaciones, por la pasión, por saber imaginar en un mundo sin espacio, sin reglas.
La excesiva preparación  lleva a plantearse otras necesidades o a tener las expectativas puestas en otro lugar. Se piensa que desde fuera se consigue todo, se aprende todo, se planifíca todo. La evolución de verdad no se puede planificar porque se vive por instantes que no tienen tiempo, que expresan lo más profundo de ti: lo que eres. Aquellos momentos que no olvidas y que te hicieron feliz.
Expresarse a través de la música no se estudia. Si alguien piensa que con horas de practica se consigue, yo no lo creo.

Lo natural, lo sencillo, lo que forma parte de nosotros desde que nacemos, lo vamos dejando o cambiando por todo lo que esta “sociedad desnaturalizada” nos propone o mejor diré, nos impone. Nadie se plantea encontrar una evasión tan sencilla como desconectar, oír música, ver una obra de teatro, ir al cine, leer, pintar, escribir, hacer algún deporte, museos, conciertos, pensar o meditar. Todo esto suena a “coñazo”.
La sociedad moderna te propone alguna aplicación nueva en tu smart phone que te aísla en tu trabajo, de tus amigos y de ti.  La sociedad te propone ir de bares como gran actividad lúdica y hablar sobre lo que te raya en el trabajo  y rayarte más. Hablar de fútbol, del fin de semana,  del “pedo que agarraste”… Nada de lo que te proponen te ayuda a ser más tú. Al contrario, vas perdiendote un poquito más cada día, y lo peor, cada noche. El sueño reparador no repara y te levantas cada vez más cansado sin saber por qué. Te vas olvidando de quién eres y sintiéndote más infeliz.

Un mundo al revés es el mundo que perdió el sentido de la vida, el mundo que cree que si te toca la lotería serás más afortunado. El que cree que si ganas pasta haciendo daño al de al lado está justificado.Un mundo que no consigue que te sientas satisfecho, que eclipsó tu libertad para elegir el camino y vivir disfrutando con tu verdadero talento. Un mundo que no duerme bien, un mundo que prefiere destruir un planeta para hacer negocio  porque cree que le pertenece.
Yo no sé si la teoría del desdoblamiento del tiempo funciona. Si estar cerca de la naturaleza y pertenecer a ella con respeto, o dejar de juzgar, podría cambiar este caos; pero si creo en el pensamiento, y si este físico, Garnier Malet, tiene razón, el pensamiento es energía y la energía masa. Por tanto cuidado con lo que piensas porque podría materializarse y suceder. ¿ Os imagináis que toda esta vorágine es el resultado de lo que pensamos?
¡¡Quién lo sabe!!, por mi parte, aquello de: ” No hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran”, lo cambiaré por algo más poderoso: ” No pienses de los demás lo que no te gustaría que pensaran de ti”.

Un saludo

Compartir: facebooktwittergoogle plus
pinterest

¡Viva la diferencia! (2ª parte)

17411555-ou-individualidad-soporte-de-la-muchedumbre-ser-diferente-que-tiene-una-personalidad-unica-como-uno-

…No dejo de pensar en lo importante que es para una sociedad valorar la diferencia como individualidad y saber potenciarla desde la familia, la escuela y mas tarde, cuando somos adultos, en nuestra vida profesional.

Soy músico y no conozco  todos los estratos de la sociedad, pero basándome en lo que  he vivido quizás pueda explicar este concepto.
En la música, como en cualquier otro arte, lo más valorado es el don de transmitir, la capacidad de sentir algo y provocar lo mismo en el oyente. El músico puede emocionarse y emocionar, puede cambiarse a si mismo desde su instrumento y a través de él renovar la mente de otra persona. Puede alimentar el alma de un pueblo y transformar su pensamiento. El arte tiene esa propiedad casi divina de hablar de corazón a corazón. Entonces, ¿cuál es el verdadero trabajo de un músico?, ¿en dónde se basa su preparación?, ¿dónde deberíamos concentrar el esfuerzo, la constancia y la superación?.

Me fijo mucho, desde siempre, en la actitud de la gente que admiro. Músicos que suben al escenario y se entregan. Músicos que, como por arte de magia, te enseñan su alma y te hacen vivir con ellos un viaje por el mundo de sus sueños, de sus miedos, de sus alegrías y de sus tristezas, y te hacen partícipe, sin casi tu saberlo, de la esencia que todos llevamos, de lo que nos une y de lo que nos hace distintos pero a través de su visión. Y nos hace recordar que todos tenemos unos ojos para ver lo de siempre, que todos tenemos un corazón que sabe reir y llorar pero que es de cada uno y pertenece a cada uno. Algo nos recuerda y nos anima a dejarnos llevar y sentir, con la facilidad que lo hace una melodía que entra por nuestros oídos y nos hace vibrar.  Alguien nos recuerda con su instrumento que estamos vivos y que, por tanto, podemos sentir todo lo que nos permita nuestro corazón. Y eso, todo eso, se mueve a través de una melodía basada en siete notas, siete notas que vibran como vibra el universo. Y esa acción tan simple nos puede hacer felices por un momento, un momento sentido y compartido.
¿Y por qué es importante la diferencia?, porque cada corazón es único y es libre, porque no podemos sentir igual siempre y en cada momento. Eso es lo maravilloso de existir y lo que deberíamos de aceptar para esforzarnos en no ser clones de lo que admiramos.

Cuando empecé a tocar solo tenia ídolos a los que imitar, técnica que aprender para aproximarme a lo que hacían mis baterías favoritos. Intenté llegar y cuanto más lo conseguía más me fustraba. ” Mierda, ahora que sé hacer esto, ya no lo disfruto”. Y así seguí colocandome dentro de un lenguaje y empecé a rechazar recursos con los que no me sentía cómodo aunque en otros me parecieran increíbles. Empecé a distinguir entre lo que era imitar y aprender. Llegué a entender que la técnica no tenía ningún valor si no la usaba para contar mis propias emociones y comprendí que lo realmente difícil era ser tu mismo y hablar con tu propia voz.
Algunos alumnos me preguntan sobre cómo hago tal cosa o como grabé tal otra. Siempre trato de ayudarles diciéndole que tocar algo en un momento es solo circunstancial, casi anecdótico, que mostrarlo y aprenderlo no es tan importante y que yo no soy más que lo que puedo ser y que todos debemos encontrar un sitio donde nos podamos expresar. Intentar copiar lo que hacen los demás es un proceso necesario al principio, pero a la larga no es nada provechoso. Cada uno tenemos algo que nos distingue y que es justo en lo que debemos trabajar. Un músico no es solamente estudio, práctica, horas de repetir modelos  o técnicas que te hagan ser más o menos virtuoso. La preparación de un músico es en parte técnica pero existe otra parte, la más importante, que es buscar el sitio donde podemos comunicar y ser nosotros mismos.

Pasan los años y sigo escuchando a muchos baterías, de todas las épocas y siempre me fijo en el estilo, en el lenguaje y en su actitud frente al instrumento. Algunos me ofrecen algo que técnicamente me ayuda a mejorar mi lenguaje y lo agradezco. Pero me influye mucho más ver a un músico seguro de lo que quiere contar, creyendo en lo que hace y dando lo que tiene. Eso es muchísimo más motivador y beneficioso que aprender 200 “chops”.

¿Y qué tiene tu vecino que no tengas tú? Pues averígualo y trata de compartir lo que tu posees y que él carece. No es ser más ni menos, es simplemente ser y ayudar a que los demás sean. Así que aprecia lo que te diferencia y reafirmarte en ello, no es malo, es necesario, aunque no tenga nada que ver con lo que ves en tu querido y admirado baterista de turno.

Una vez un médico me dijo que el signo de la evolución son dos peces, idénticos, la única diferencia es que uno está encima del otro y en direcciones opuestas. Si a un pez lo enfrentáramos a otro se bloquearían  y sería entonces el símbolo de la involución.
No somos tan distintos pero debemos ser libres para elegir la dirección en la que necesitamos caminar y en eso se basa la diferencia.
¡Viva la diferencia!

Compartir: facebooktwittergoogle plus
pinterest

¿ Tu tributas? Yo,Tributo(2ª parte)

7520692-sello-de-goma-marcado-con-original-y-copia-duplicated

…Llevo más de cuarenta años tocando de todo y, si he de ser sincero, únicamente estuve tres años en un grupo que hacíamos música original, composiciones nuestras entre otras que no lo eran. Curiosamente, aunque al público le gustaba el repertorio, adoraba especialmente las versiones, tanto era así que se creían que eran nuestras. Entonces no había tanta difusión en radios o en la televisión de la música menos comercial. Nosotros idolatrábamos a grupos como Wheather Report,  Mahavishnu, Billy Cobham,  Herbie Hancock, entre otros, y aprendíamos de ellos simplemente escuchando una y otra vez su música. Algunos temas, como Birdland, nos parecían mas asequibles a nuestras posibilidades y nos atrevíamos a tocarlos en directo. Los seguidores nos llamaban los de Birdland. Personalmente disfrutaba y me dejaba llevar por mil sensaciones cuando interpretaba esas canciones. Estaban tan bien construidas que hasta nosotros alucinábamos de como sonaban, simplemente reproduciéndolas y aproximándonos a esa fuente de inspiración.

Siempre sucedió así y las versiones representaron una parte muy importante de mi aprendizaje como músico. Al principio, cuando apenas llevaba dos años tocando, en nuestra orquesta, sentíamos la necesidad de tocar la música que nos hacía vibrar, la que escuchábamos cada día una y otra vez. La música que escuchaban nuestros amigos, la música que rompía moldes, que se abría paso hacia el futuro. Por eso intentábamos hacer versiones de los Beatles, Deep Purple, Status Quo, Trex, etc. Las tocábamos como si fueran nuestras y de alguna manera así sucedía. La música que interpretábamos nos hacía felices y también a nuestros amigos que pasaban por el local a beber unas cervezas y escuchar el ensayo.

En algún momento, no recuerdo cuando, empezaron a surgir  las”matinées” en discotecas para estudiantes y por fin pudimos interpretar todas aquellas versiones delante de un público. ¡¡Me consideraba tan afortunado!!. Aquella música que me volvía loco, aquellas canciones tan bien compuestas, me inspiraban y me hacían crecer. Intuía lo que podía ser creer en tu música, aunque no la hubiéramos creado nosotros.
Han pasado los años y han pasado muchas cosas. He trabajado con gente que admiro y he tocado y grabado su música. Siempre subí al escenario o hice una sesión de grabación pensando que era capaz de meterme dentro de cada canción. Tampoco se me ocurrió imaginar que si la música era tuya tenías una puerta abierta o una ventaja a la hora de interpretarla.

Me gusta componer, es algo que nunca he sabido muy bien por qué, pero siempre he jugado a imaginar melodías y hacerlas realidad creando canciones. Nunca pensé en tocar mi música porque tampoco le daba mucho valor. De alguna manera mi personalidad no es muy entusiasta con lo que hago y siempre pienso que lo que hacen los demás es mejor que lo mío. Pero el destino ha obrado más allá de mis sueños y me ha regalado la oportunidad de realizar mi propio proyecto con esa música que tenía escondida en una especie de tímido en inseguro envoltorio, esperando salir algún día.

Sweet Wasabi es el proyecto de mi vida, el lugar donde me puedo expresar con esas canciones, pero no solamente con las propias. Me encanta hacer versiones, me gusta tener la sensación de tomar prestado una melodía, hacerla mía y compartirla. Tanto en el primer disco como en le segundo hay versiones. Las transformo, cambio el ritmo, los arreglos, pero la melodía está ahí y eso me da un montón de posibilidades creativas para expresarme. No hemos tenido muchas ocasiones de tocar en directo pero las pocas veces que lo hemos hecho no he sentido ninguna diferencia entre tocar un tema propio y una versión. Mi entrega es exactamente la misma. Incluso con el tiempo me apetece versionar mis propias canciones. No sé que es tocar música de primera o de segunda categoría. La música es música y creo que la única que vale la pena escuchar es aquella que experimentas como tuya y la entregas sentida con toda la emoción del momento.

Hay algo muy importante que los músicos realizamos tocando en directo y es que el público recupera el amor por la música y por las  buenas canciones. Hay miles de ellas, el repertorio de la música popular, del Jazz con los standars, de la música latina, del rock, del funk, del tango, del bolero, del flamenco…Está lleno de excelentes melodías que te están pidiendo a gritos que las interpretes, que les des vida y las compartas con la gente.
Todo vale, lo original y lo que no lo es, pero, si hay que exigir algo, yo pediría que lo que se toque  esté vivo, que sea auténtico por la entrega, y que la verdad y el saber hacer sean la únicas leyes encima del escenario.
En los tiempos que vivimos, y concretamente en la música, necesitamos recuperar el gusto por escuchar música en directo y cada uno puede aportar desde su sitio, sea una banda de pueblo, grupo, orquesta, Tributo, Trio de Jazz, cantautores, rock, original o no, su grano de arena.  No estamos para desperdiciar ninguna aportación, por pequeña que sea, desde cualquier lugar…Estamos para sumar!!
¿ Tu tributas? Yo, en este caso, de alguna forma, también Tributo.

Compartir: facebooktwittergoogle plus
pinterest

Tu tributas? Yo, Tributo (1ª Parte)

copia

De vez  en cuando me doy una vuelta por los post amigos en las redes y últimamente he notado un poco de tensión entre la comunidad de músicos con el tema de los grupos de versiones llamados “tributos”. Parece ser que algunos  ven en ellos unos músicos que intentan copiar a los verdaderos ofreciendo una música de 2ª categoría comparándola con la música original, es decir, original es toda la música, me refiero a la música que interpretan los propios compositores. Es  tan complicado componer una buena canción como ser un buen interprete, pero si ambas cosas deben de ir unidas para que la música tenga un nivel, me parece algo más que difícil. Por eso cuando vas a conciertos puedes encontrarte músicos que son buenos intérpretes pero pésimos compositores, músicos que no componen bien y no tocan bien, buenos interpretes y buenos compositores(los grandes) y gente que intenta copiar las buenas interpretaciones de los que han marcado historia con más o menos gracia o más o menos acierto, dependiendo de su capacidad y conocimiento del instrumento.
Aún así me gustaría matizar, en favor de los que no están de acuerdo con imitar tan descaradamente, que  hay una diferencia entre hacer una versión y tocar una canción sacada con puntos y comas del disco original. Sé lo que se consigue con un trabajo y con otro. Yo soy inquieto y me gusta renovarme, me gusta cambiar continuamente. Es mi personalidad como músico y lo reflejo en todo lo que hago. Pero,  a veces, como músicos, nos olvidamos del público y eso también es importante a la hora de defender un repertorio.
Hemos sufrido el machaque de las radio fórmulas, décadas de oír las mismas canciones, semana tras semana, año tras año.
A veces me veía en el coche escuchando la radio y me sentía un poco ” atrapado en el tiempo”. Son canciones que cuando salieron  nunca pensé que iban a dar tanto de si. Pero este fenómeno ha ocurrido y la gente las tiene en su cabeza y la gran mayoría de estas canciones ya no se podrán oír en vivo, bien porque los grupos ya no existen o porque algunos artistas ya murieron. Sin embargo su música esta ahí. Por eso pienso que nada  es absolutamente malo ni bueno, y en el caso de los Tributos, están consiguiendo que un público de otra generación escuche una buenas canciones en directo, de acuerdo, con más o menos gracia,  como ocurre en todos los ámbitos de esta profesión, pero las tocan en directo.

Si somos capaces de trasladarnos al mundo de la música clásica quizás podamos entender lo que ocurre cuando se reproducen los arreglos escritos de una obra. Leen su parte y siempre se repite, aportan desde la interpretación y el énfasis es provocado por el director y unos músicos que tienen un montón de recursos de expresión, dinámicas, etc. Hay Big Bands que defienden los arreglos que se han tocado durante décadas, aunque se escuchen los solos en determinadas partes. Quiero decir con esto, salvando las distancias, que la creatividad está siempre, en mayor o menor medida. Y sobretodo, cuando escuchas a Mozart, por ejemplo, simplemente te dejas llevar por su música y disfrutas de la oportunidad de oírla con instrumentos reales en vivo y , creedme, por mucho que se repita un mismo arreglo cada orquesta lo hace sonar diferente. Si quieres oír a Supertramp, o a Pink floyd, o a Deep Purple, o a Earth Wind and Fire, ¿ a dónde puedes ir para escuchar su música o ver en vivo a estos grupos de los 70s, 80s y que no suponga esperar a que se les ocurra girar y que incluyan España entre sus destinos?. Bueno, y si lo hacen ¿ Cuántos miembros de las formaciones originarias quedan activos o vivos?. Porque luego te encuentras una banda de señores mayores que ya no tiene el espíritu de la época y además la mayoría de sus miembros han sido sustituidos por músicos jóvenes contratados que intentan calcar el estilo de sus predecesores. No es fácil escuchar lo que fue ni siquiera en estas bandas legendarias .

Pero hablemos del público, del “respetable”. Toda la culpa de los errores y de los aciertos nos las echamos a nosotros mismos, y no es justo.
España tiene una historia y una educación musical que no debemos olvidar. Sí, me refiero al hecho de que, desde que yo tengo uso de razón, en este país ha habido un culto al “cover” y se ha consumido música que no era original. En los 60s existían infinidad de grupos “yeyes”, el equivalente al pop, que vivían de los covers.
Recuerdo, por ejemplo, a los Bravos que tenían grandes éxitos de temas versionados. Sin olvidar de aquellas gloriosas y veneradas versiones de los Beatles en español, horrorosas para mi gusto, y que nadie sabía que pertenecían a dicho grupo. En esa época era comprensible porque vivíamos en una dictadura y aquí no llegaba nada. El inglés era una lengua extraña, como de extraterrestres( casi como para algunos políticos de hoy). La gente de las orquestas hacían versiones de grupos como Chicago, Blood Sweat and tears, James Brown cantando en “pichinglish” y daba igual, nadie se enteraba. Vale, era otra época pero sentó las bases de lo que ahora serían los Tributos.

He trabajado muchos años en orquestas, algo de lo que me siento muy orgulloso. Todas incluían en su repertorio una parte dedicada a la música para amenizar una cena( standars, bossanova), otra parte dedicada a la música latina ,( Rumba,bolero, canción del verano y samba), otra al pasodoble y canción española y otra parte dedicada a la música de moda en el momento( cantada incluso en inglés). No nos engañemos, las mejores orquestas, las más consideradas eran las que más se acercaban al original, las que mejor copiaban. Por lo tanto, en estos tiempos hacer un buen “Tributo” es conseguir parecerse al original lo máximo posible y los que más trabajen serán los que más diviertan y más parecido suenen al referente; es decir lo mismo que las mejores orquestas de los, 70s, 80s y 90s. Así que no pasa nada por reconocer que en esencia siguen esa  tradición lúdica y a la vez hacen una buena labor como reproductores de esa música tocada en directo.
Pero por favor no es necesario creerse lo que no se es. Un compositor que defiende su música en directo tiene un componente de riesgo que ninguna orquesta o tributo se puede plantear, y si lo hacen es erróneo. Cada uno realiza su labor pero no quitemos mérito a nadie.

Y ahora, en el 2013, después de llevar una crisis en la industria musical de todo tipo, aunque, indiscutiblemente, es consecuencia de una falta de ideas y afán de vender, el cover, las reediciones, el echar mano de buenas canciones es un recurso tan viejo como el roncar. Y ahora, precisamente ahora, es cuando más programas vemos de “busca jóvenes talentos” en la TV y que, claramente, parece ser que conectan con una audiencia, es cierto, porque provocan una ilusión y una supuesta  salida profesional, cuando en realidad todo es ficticio,  ya que no hay un mercado para desarrollar esas presuntas “futuras carreras”. ¿Y qué cantan estas “tiernas” promesas?: Covers.

Así que pensemos por qué justamente el cover es el recurso más usado en todas partes, pensemos por qué no hay tantas buenas canciones originales en España,  aunque me atrevería a decir que fuera también, pensemos por qué la gente prefiere ir a ver a un Tributo antes que ver a un grupo “indie” que defiende su música…
¿ No será que  tener influencias  es fundamental para encontrar tu estilo?¿No será que para cambiar es necesario basarse en lo viejo, analizarlo, aprender unas reglas, mostrar tu punto de vista e innovar?,¿ No será necesario en algún momento de tu vida copiar para saber lo que quieres y no quieres ser?.¿ No será que cuando hacemos nuestra propia música no queremos mostrar todas la influencias que nos ayudaron a ser lo que somos hoy por miedo a perder autenticidad?¿ No será que para componer una canción que conecte con un público es necesario mostrar  todo lo que nos han dado otras canciones que nos hicieron soñar sin pudor pero con personalidad y, que de no ser así, nadie va a reconocerse en ellas?

( fin de la 1ª parte)

Compartir: facebooktwittergoogle plus
pinterest

1 2