COSAS DEL DIA A DIA: Creo que…

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Creo que no hay nadie que no crea, creer es la visión de una realidad que, a veces, se presenta clara, transparente, hostil, amable, distorsionada, cruda o, rara vez, de ensueño.

Creo que estoy en un mundo difícil y duro. Un mundo que busca la lucha, la separación, el enfrentamiento y la destrucción.

Creo en el hombre y en su capacidad de cambio.

Creo que estamos totalmente engañados y dirigidos, que nos han dicho que debemos protegernos de cada individuo que nos crucemos en nuestra vida, que somos extraños, que podemos hacernos mucho daño, que así ha sido y así será.

Creo que toda esa lucha de clases es un invento que todos nos creímos y al que seguimos jugando siendo partícipes de ese ranking, de subir un escalón, de intentar ser más alto, ascender,  llegar un poco más lejos y tener más que el vecino, incluso más  de lo que somos capaces de imaginar.  Tener todo lo que se pueda tener aunque no lo necesitemos.
Y creímos que tener todo era lo mejor. Que luchar por lo nuestro era compartir un único ideal,  dar sentido a una vida. Y morir por ese ideal sería el honor y la máxima entrega de un ser humano.
Y creí en tantas cosas que dejé de creer.
Creo en el hombre y en su capacidad de cambiar, pero¿ hacia dónde?. Ayer hablábamos de política con unos amigos, compartiendo una tertulia. Y nadie me dijo a qué partido les gustaría votar porque sencillamente no existe, no ha surgido la verdadera ideología del siglo XXI, o quizás, si existe, no somos capaces de verla. Es cierto que hay una gran crisis o, mejor dicho, dos. Una es económica, que es una ilusión, un delirio de unos cuantos que perdieron el sentido de la vida desde hace muchas generaciones y pensaron que un planeta y sus habitantes les pertenecían. Que creen, en su locura, que pueden manejar e influir en la mente de cada persona, y lo han conseguido en parte. La segunda crisis es la más importante, la verdadera, la que realmente nos afecta a todos en lo más profundo. Es la crisis de valores, o diría de “valor”. Tanto decirnos que en la vida todo vale algo, que todo se contabiliza en algo, que ser un ganador se traduce en cuanto ganas, que disfrutar de una vida quiere decir tener más y más, que todo es economía, cifra, poseer…  Tanto nos lo han repetido que, finalmente, nos lo hemos creído. Hemos creído en la competencia, en ganar y perder, en tener todo a costa de lo que sea, en almacenar porque el futuro puede ser terrible, en querer dejar todos tus ahorros para que tus hijos tengan todo solucionado, creer que lo importante de verdad en esta vida lo rige el dinero, y que sin ese dinero no somos capaces de “ser”. Ser, justamente lo más sencillo y para lo que estamos predestinados. Pregúntale a un niño de dos años… Él sí sabe ser y no tiene ningún pudor en demostrarlo.
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Creo que nada que nos pasa es por casualidad, que todo tiene un por qué y que nuestro deber es averiguarlo. Creo que si no somos felices en nuestras vidas es porque creímos en algo que nunca sentimos y continuamos creyéndolo. Creer es algo natural, pero sentir es la clave para ser uno mismo. Si no sentimos lo que vivimos quizás únicamente creeremos muchas cosas: ideales, nacionalismos, religiones, teorías,  al ABC, al País, a la bolsa, a mi nación, a mi Iglesia, a los de mi equipo de fútbol, de mi partido, de mi pueblo, a los de mi calle… Y pasan los años y nunca creíste en ti, en tus pensamientos, en tus sentimientos, en tu mundo… Siempre te dijeron por donde ibas o debías ir, por donde estaba tu camino, por donde observar, mirar, pensar, soñar, invertir tu dinero, tu tiempo… y lo creíste. Y ahora, cuando sabes que todo es una gran mentira, no sabes mirar a tu corazón y creer en ti…

Creo que no debemos aceptar este mundo que nos muestran, que se empeñan en vendernos con unos valores que únicamente analizan números, mercados y estadísticas. No es fácil salir a la calle y mirar a la gente que transita y sentirlos como amigos, no es fácil mirarlos y tratar de esbozar una sonrisa o un intento de mueca que transforme nuestro rostro agrio en una cara amable. Es difícil encontrar esa misma expresión amable en otro rostro pero, ¿existe?. Quizás si yo me esforzara podría conseguir algo que no veo en mí, y quizás si alguien mirara mi rostro amable cambiaría el suyo.
Este ejemplo tan tonto representa todo en lo que yo creo. Creo que cambiar empieza desde uno mismo y no se pueden conseguir cambios sin darlos, como no se puede encontrar amor sin darlo, como no se puede ser feliz sin compartir.

Creo, creo y creo y… ” Creí en tantas cosas que dejé de creer “.

Empezaré de nuevo…¡Creo en mi!

Salud!

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COSAS DEL DIA A DIA: ” Ya Llego la Navidad “

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La navidad llegó y en mi barrio,  el centro de Madrid, se colocaron los mercadillos, las luces, Cortilandia, … Todo preparado para dar una Navidad con mayúsculas y hacer feliz a cada ciudadano que visite Madrid en estas fechas… Todo preparado un mes antes de la nochebuena. Un mes antes calentando los motores de esta maquinaria navideña, lanzando mensajes de “bondad”, de vivir como hermanos, de sentir el famoso “espiritu” que nos envuelve y que, inevitablemente, culminará con la compra de algo. Puedes querer a tu familia pero hay que demostrarlo comprando regalos, comida abundante y cara, yendo a la Plaza Mayor con  pelucas de colores… comprar, comprar y comprar…

Y mientras, la sociedad se va cayendo, se va destruyendo, contagiándose  cada vez más del miedo al futuro incierto que prevén las noticias, los periódicos, los políticos…Apenas unas semanas en las que se aparcará  la crisis, y nos sumergiremos  en la vieja  y cacareada intención de cambiar, de perdonar, de amar, compaginando a un tiempo la merecedora intención con el temor a lo que se avecine en el 2014: subirán las facturas, los sueldos nunca ( excepto para los ricos) y las posibilidades de tener trabajo disminuirán; es un hecho. Seguiremos aceptando que la justicia no sea igual para todos y cabreados e impotentes, compraremos el boleto de lotería para seguir soñando con que un montón de dinero sea la solución a nuestras penas, si bien, desgraciadamente, conservaremos el tufillo de que todo puede ir a peor.

Ha sido el pasado un año duro para todos y para mi también: mucho tiempo sin trabajar y al final una gira de mes y medio.  Año difícil  ordenando muchos de los pensamientos que me rondaban por la cabeza desde hace años y queriendo ser lo más parecido a lo que siento. Entiendo que no puedo cambiar el mundo pero sí el mío propio. He sabido por qué no era tan feliz antes, teniendo incluso más. He elegido donde quiero estar y donde no volveré, porque ya no estoy. He dejado de creer en lo que, tal vez por pura inercia, creía . He aprendido de errores que cometí una y otra vez.  Quizás haya llegado al “cero”, pero es un excelente número para empezar.

¿ Cómo se puede ser feliz sin trabajo, sin futuro y sin espectativas de cambio en un mundo que enloqueció?

No tenía una respuesta pero seguí intentándolo.¿ Por qué juzgaba todo?.  Sabía todos los defectos de los demás y sin embargo no encontraba la solución a mi gran desilusión, a mi falta de motivación en lo que hacía.  Seguí y continué trabajando en mi grupo, con Laura;  esforzándome en creer en mí,  concentrándome en lo que soñaba y en lo que realmente me importaba.  Busqué donde materializar mi sueño y lo encontré hecho música en mi banda.

Hay gente dormida, casi hipnotizada escuchando tantos y tantos mensajes negativos que nos invaden  día a día. Debates de intelectuales, de políticos, de economistas que centran su discurso en hundir al otro. Sacan sus armas para humillar, para derrotar. Gobiernos que dirigen desde unas estadísticas tratando de cumplir lo que no son capaces en sus propias casas, que olvidaron lo que es  ponerse en la piel del otro. Gente que vive la realidad desde el: ” no piensas como yo, eres mi enemigo”, y derrochan, indecentemente, gastando lo que no les pertenece, amasando “fortunas” que no sabrán compartir ni con sus familias y bañándose cada día de su vida en el mar de la desdicha. Toda esa energía desperdiciada para ganar, vencer, derrotar, pero,¿a qué?,¿ a quién?.  Estamos perdiendo absolutamente todo: El dinero, la sociedad del bienestar, nuestros derechos, etc, etc, pero algo mucho más valioso se nos va sin quererlo: la posibilidad de cambiar.

Vi un documental sobre las ideologías, que comparto totalmente. La mayoría se construyen desde la lógica y consiguen dominar la mente de los débiles.  Crean rebaños y los utilizan para su beneficio. Normalmente los que están en el poder parecen locos o con el tiempo puede que acaben siéndolo, pero los que suban también posiblemente correrán la misma suerte. Me hace gracia cuando los políticos llegan al poder y luchan por mantener los votos; hacen lo que sea por defender al partido, su ideología y no decepcionar al electorado. Al final están tan ocupados en no dejar el poder que pierden al rebaño.

El ser humano necesita ser libre para intentar cambiar, pero la libertad debe ser sobre todo de pensamiento. El pensamiento libre consigue una sociedad  libre, y de ser así, cada hombre deseará el bien al vecino , sencillamente porque será feliz. No se puede cambiar si no piensas por ti mismo, seas del lado que seas. La consecuencia es una  lucha continua por defender lo que no sientes, lo impuesto y  generando fustración, violencia e ingratitud hacia todo lo que te rodea.
Os propongo un juego para que lo haga toda la familia, niños y adultos. Escribid una carta a los Reyes Magos de verdad,( no los del Corte Inglés) y pedirle todo lo que deseáis, que no se pueda comprar con dinero. Quizás os sorprenda, pero no son tantas cosas. Es el principio para pedir con el corazón lo que realmente se necesita, para acercarse a eso que llamamos felicidad.

Y este año se me pasó así, aceptando que el mundo no puede cambiar sin un cambio de pensamiento, de conciencia individual. Así que, desde mi mundo, desde mi grano de arena, ofrezco honestidad, amistad, música y un deseo de compartir.

“Music can change the world”

¡Feliz Navidad… entre amigos!

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DRUMS&VOICE: Tecnica e improvisacion(parte3)

“La mente intuitiva es un regalo sagrado y la mente racional es un sirviente fiel. Hemos creado una sociedad que honra al sirviente y ha olvidado el regalo”.
Einstein

Para hablar de improvisación, de creatividad, de sentimientos, de transmitir tocando, de emocionar, de lo que es, en definitiva, la esencia de ser músico, deberíamos saber un poco como funciona nuestro cerebro.
No soy un experto en neurología, pero me interesan algunos temas que me ayudan a entender qué pasa cuando tocamos. En lineas generales, nuestro cerebro se divide en dos hemisferios, el izquierdo y el derecho, y cada uno se dedica a funciones distintas pero relacionadas entre si. El hemisferio izquierdo realiza todas las funciones mecánicas, de construcción del lenguaje, funciones que entran en la lógica, la memoria a largo plazo, la numeración. El lado izquierdo se centra en dar forma, elaborar frases, pensamientos que parten de ideas abstractas que va guardando. Por tanto, cuando estudiamos técnica aplicada a un instrumento estamos aprendiendo un lenguaje que nuestro lado izquierdo almacenará y analizará desde la lógica y las matemáticas, tan necesarias, por otra parte, en el idioma baterístico.

¿ Y qué pasa con nuestro lado derecho?. Nuestro hemisferio derecho se encarga de tantas funciones como el izquierdo pero no utiliza los mismos mecanismos de análisis. Está especializado en sensaciones, sentimientos, espacio, habilidades visuales y sónicas. Es el lado que cubre todo lo artístico y musical. Digamos que tiene la capacidad de sintetizar todas las imágenes, olores y sonidos y lo transmite como un todo. Y tiene memoria, pero en este caso es visual y auditiva, a corto plazo. Y toda la información que nos pueda llegar del inconsciente entra por este lado. Digamos que si necesitamos un hemisferio especializado en sensaciones, imágenes, sonidos, espacio, y sintésis de lo abstracto, lo sin forma, este es el hemisferio encargado.
¿Y qué se debería trabajar cuando queremos” aprender” a ser músicos…?.
Cualquier persona está preparada para desarrollar ambos hemisferios, pero la educación desde niños se centra sólo en el izquierdo. Todo se esquematiza sin dar la oportunidad de sacar el verdadero talento, el que nos hace diferentes. Las profesiones se basan en acumular datos, años de universidad y luego…Ya eres un profesional. Pero no; primero hay que sentir una atracción que se mueve entre la pasión y la vocación y después empezar el aprendizaje. Un músico no es sólo un técnico, pero tampoco lo debería ser un médico. Ambos necesitan pasión y vocación. Pero en el caso de las artes, desde niños deberíamos mostrar esas inclinaciones que más tarde nos servirán de semillas para crecer y ser “artistas”. Me refiero a la fantasía, imaginación, intuición, etc, herramientas fundamentales para crear y sacar información allá donde el oído no oye y la vista no ve. Es decir, ser lo más creativo posible.
Para llegar a entender la función del músico, es preciso aceptar que debemos usar ambos hemisferios de igual manera, o al menos, trabajar nuestro lado derecho con especial dedicación. Algo que, me temo,  se ha pasado por alto.¿ Por qué?. Porque dar información lógica, es más fácil para nuestro cerebro, lo capta, lo entiende y lo almacena, pero usar el lado derecho supone entrar en otro aspecto, se trata de romper esquemas, de dar rienda suelta a la imaginación, usar patrones desde el libre albedrío, volviéndonos” locos”. Eso no es algo bien aceptado en la educación,que  establece reglas pretendidamente dogmáticas, leyes inamovibles. Curiosamente el arte es jugar a “cagarse”, con perdón, en lo establecido y disfrutar con ello. En ese juego de libertad es cuando sale el verdadero yo en forma de música o, en nuestro caso, de ritmos.

Improvisar entonces es burlarte de los esquemas que tienes en tu lado izquierdo, sin olvidarlos, pero jugando con ellos libremente, sin reglas. No vale repetir un ejercicio que has estudiado de memoria, ni copiar todos los “chops” y meterlos en un formato construido desde la lógica. No vale emular a tu héroe, a tu ídolo, no vale realizar o reproducir nada que no sientas que lo haces porque te da la gana, porque te gusta y te llena de energía.  Tocar sin pretender alucinar al personal, sin necesitar llenar tu ego o buscar un aplauso…  Nace de un impulso tan básico y necesario como la búsqueda del placer.

En el vídeo que acompaña al artículo, intento mostrar algo importante y es la intención de llegar a un discurso desde la interacción entre lo que canto y lo que toco. Cuando lo logro, recibo un regalo inmenso que es sentirme bien. Vivo la tensión de lo que toco gracias a que oigo lo que canto. No es independencia sino dependencia. La técnica se usa con un propósito;  acompañar a lo que canto. Por lo tanto, lo que menos me importa es sorprender con lo que hago. Mi técnica, aunque sea sencilla, está al servicio de lo que siento y en este caso mi parte derecha e izquierda( hablando del cerebro) colaboran y se produce algo real y musical.

PD:(El acompañamiento de guitarra es posterior y siempre basado en lo que canto)

Espero que os guste!!

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DRUMS+VOICE: Tecnica e Improvisación( 2 PARTE)

” Improvisar es crear algo nuevo a partir de lo que pertenece desde siempre a tu propio mundo”

No es sencillo entender el verdadero significado de improvisar. En principio se ve como el momento de mostrar, de salir, de transmitir todo lo que escondes y proyectarlo en un solo. Por eso hablamos de improvisación y lo asociamos a ese momento de exposición valiente dentro de un repertorio. Sinceramente, con el tiempo, he cambiado de manera de pensar.

Cuando tocamos podemos ser o no ser nosotros mismos. Podemos estar conectados o no con lo que tocamos y con lo que tocan los demás. Por eso, conseguir proyectarse desde la música  produce una liberación mayor y te obliga a salir tal como sientes. Si eres capaz de lograrlo cualquier momento puede tener ese espíritu de libertad que ofrece la improvisación.

Tocar un groove sintiendo como todo fluye, como todo camina. Dejar de tocar y proyectarte en el espacio con un silencio, matizar o dar energía en determinada parte. Todo puede mover infinidad de sensaciones y sentimientos para ti y para los demás.

En los años de Costablanca hacía muchos solos de batería, me parecía el momento más poderoso para enseñar todo. Después estuve muchos años que huía de hacer solos. Únicamente disfrutaba haciendo groove…
No es necesario estar en los extremos pero sí jugar con ambos. Mis solos intentan ser musicales y por esa razón acompañan a una melodía que imagino y mis grooves tienden a dar toques que sorprenden, y se hacen notar.
Todo vale si es genuino y musical…

En este video hago una pequeña muestra de improvisación basada en el mismo motivo que el video 1. Luego aparecen otros instrumentos, pero internamente todo camina guiado por esa melodía que canto.
Es muy sencillo, casi para niños, pero ¿a quién no le gusta ser niño?…

 

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VA DE GIRA: Volar, pero seguro ( parte2)

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( 2ª parte)

Vuelo Iberia 6346
asiento 7H ( 4: 31 hora de Madrid)

Y volamos por segunda última vez el día previsto a la hora prevista. El primer vuelo salió de Guatemala y en la facturación se sentía descontrol. No aparecíamos como pasajeros. Vino alguien de Iberia para controlar el aparente desastre. Mara no tenía billete  y “el hombre de Ibería” le dió un billete en primera.” Siiii- dije-,se lo merece”. Mara, la chica del grupo, la más sincera, la que viene de frente, la que es motivo de burlas porque no se entera y parece que todo le sale del coñ… Mi Marita viajará en primera, ¡¡bien!!. Y el resto seguíamos con una ligera sensación de inseguridad:¿ Saldrá todo bien?.
El primer vuelo se hizó. Yo tenía el mismo asiento que Jose Luis, pero al final me senté en otro vacío y encima al lado de una chica guapa.
Llegamos por los pelos para cambiar de vuelo en Panama. Había, sobretodo, familias con niños de nuestro vuelo perdido y nosotros. En la puerta de embarque se respiraba caos. Teníamos que confirmar cada billete con el pasaporte.  Todos estábamos nerviosos porque nosotros no figurábamos en el pasaje.  Los más avispados ya habían entrado. Quedábamos pocos por entrar. Jose Luis iba delante de mi y le asignaron un asiento. Me tocó a mí y me preguntaron: ” Usted va en Bussines, no? .( Mierda, no quiero mentir). “No” – le dije. Se marcha y me deja con la mosca. El de atrás casi me insultaba por no haber mentido.Quizás  le tenía que haber dicho que sí- pensé. Vuelve la mulata y le digo: Mira, no voy en Bussines, es verdad, pero, ¿por qué no me pones al lado de mi amiga Mara Barros que sí que va?, asiento 4. Me mira. sonríe y me da una tarjeta de embarque: 7 H.
Guau! No me lo podía creer, por segunda vez viajaba en primera por el morro. Una descarga me recorrió el espinazo. Y pensé: ¿ por qué?. ¿Otra sorpresa?…

Hace ya bastantes años hice una gira por sudamérica con Ketama. Fue un desastre. Tanto, que la compañía contrató a un hombre que viajaba con un maletín lleno de dólares para poder solucionar cada marrón, cada problema, untando a la gente. Nuestro último bolo fue en Mexico DF y desde allí volábamos a Madrid. Todos los gitanícos estaban locos por volver, comer un potage, abrazar a la familia, etc.  Como todos, pero ellos más. Llegamos al aeropuerto y había overbooking. No podíamos viajar, únicamente los Ketama y algún músico, dos concretamente. Las gitanas lloraban y nosotros lo hacíamos, pero en silencio. Hicieron un sorteo y,¿ a quién le tocó?, a mí y a Juan Alegría ( técnico). Todos nos envidiaban y yo le hubiera cedido mi sitio a cualquiera, pero Laura estaba embarazada de Saúl y quería darle una sorpresa.
Así fue.  En esa época no habían móviles. Llegue a Madrid y llamé desde la cabina de abajo de casa de mi suegra: ” Laura no hemos podido viajar llegaré mañana…”. Colgué y agarré el ascensor. Toqué el timbre y me abrió Laura super embarazada,¡ ¡Qué sorpresón y qué alegría!. ¡ Me encantó!.

Y ahora, después de estar a punto de no viajar, una empleada de Iberia en Panamá me da un billete de primera clase. Orgulloso,sorprendido y contento vi que también estaba, además de Mara, Jaime Asua y Fran, técnico de Backline. Eramos una especie de “Rat pack perdedor” y hoy afortunado.  Estoy feliz, pero no puedo evitar pensar en el resto y lo distinto que fue el viaje desde Madrid comparado con este de regreso.
¡ Qué maravilla!. Es genial este mundo:  Azafatas y azafatos educados, serviciales, con una sonrisa inmensa, con una mirada que más que complacer parecen entender hasta tus más profundas fustraciones. Un deseo, una orden, una molestia por tu parte es una misión importante que resolver. Delicadeza, comprensión, bondad… Qué diferente de la clase turista y su tripulación preguntando aquello de: ¿ Pasta o carne?… Aquí no,  aquí son otras “bajezas”: ¿ Desea vino el señor?,¿ prefiere Prothos, Somontano, Chardonnay?, ¿ le apetece consomé?,  ¿Solomillo, Corvina, bola de helado bañada en chocolate?. Ya sé que si no, no compensa la pasta que vale, pero: ¿ No estaría mejor que la clase turista mejorara y la primera clase bajara su tarifa, y que todos pudiéramos viajar mejor.?. Vale, es cojonudo,  me ha tocado la lotería y no quiero ser desagradecido, pero, ¡qué puta desigualdad la que nos toca vivir!. ¡¡Qué demasiado ricos y que demasiado pobres somos, carajo!!.
No es necesario, no necesito probar tres vinos, ni que me sirvan mayordomos, es un vuelo. Que sea cómodo, una comida rica, que se pueda dormir y que sea asequible, dentro de un orden. Ya, es imposible, no es así como funciona esto y no me entero. Pero, ¿ cómo vamos a cambiar algo si lo idolatramos y nos corremos de gusto viendo que somos unos privilegiados y el resto no. Sí lo que más nos gusta no es viajar en primera sino ver que somos unos elegidos. Si todos viajáramos en primera ya no se disfrutaría igual.  Nos pasa en todo. Incluso los que viajamos en turista nos sentimos orgullosos de tener un asiento en una salida de emergencía,  Se nos llena la barriga, y luchamos a muerte en internet o nos colamos en la fila para conseguirla. La diferencia de clase la marca un  pensamiento, los de arriba lo piensan y los de abajo lo apoyan. Y no quiero seguir porque me meto en terreno que no me interesa,  no por miedo a decir lo que siento, sino por miedo a enfermar…
No tenemos remedio, ni yo tampoco dándole vueltas a esto cuando debería estar desbordando chorros de satisfacción con este regalo.  Y lo estoy, ademas, en clase turista no hubiera podido escribir con la intimidad que siento ahora.

(5:01 h .)

El tiempo va pasando. El pasaje de primera duerme y el de segunda también. Todo el mundo se iguala cuando se viaja hacia dentro. Todas las miserias y las grandezas se sumergen en un viaje que no es real,  ¿ o sí?. Todas las clases , primera o turista,  ricos y pobres, se unen en un único vuelo sin bajuras, sin alturas,  cada noche, a través del sueño. Y sí, asientos más o menos cómodos, pero todos, unos y otros, con el deseo de llegar al lugar de donde nunca se fueron. Profundamente, dejando que tu cuerpo sea por fin ligero, ya no pesas, el tiempo no importa, todo el espacio se puede abarcar en una mano, en un mirada que te lleva… Viajar volando y volar viajando al sitio donde crees que encontrarás  lo que tanto añoras.

Hasta siempre primera, vuelvo a ser un hombre común, cierro mis ojos…

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VA DE GIRA: ” Volar, pero seguro”(parte1)

Volando

Guatemala 25 de nov

21:30h ( Hotel Barceló)

La gira se terminó oficialmente. Hicimos el que sería el último bolo en Guatemala, difícil para los técnicos, pasado por agua, pero acabamos felices y contentos. Sí, lo comentábamos luego en el rincón de aquel bar del hotel. Todos juntos, en hermandad, orgullosos de haber vivido  la  maravillosa experiencia de girar. Comentaba Joaquín que le parecía la mejor de las giras, que le gustaba eso de ir y salir sin tener que vender nada… Sólo las canciones, nosotros y el público. Sin disco nuevo pero sintiéndonos el grupo que probablemente fue en sus comienzos. Sitios pequeños, audiencia caliente…

Más no se podía pedir, todo había salido bien, sin grandes conflictos, todo dentro de lo esperado. Nos fuimos a dormir y soñamos con llegar a casa. En el desayuno nos vimos los rostros mitad contentos mitad cansados de no haber dormido con esa dejadez de no pensar en nada. Todos habíamos estado dándole vueltas al “coco”, cada uno en sus propios pensamientos.

Y nos fuimos el domingo 24 para ese aeropuerto con la intención de realizar nuestro último viaje. Ya no tendríamos que facturar más, ni pasar los controles, ni quitarnos las zapatillas, ni sacar el ordenador personal, ni merodear los diuty free. Ya, finito, el último…
Y embarcamos e hicimos la parada técnica en San Salvador. Bajamos, algo de tiendas y subimos. ¡ Qué suerte! había muchos asientos vacíos, era ideal!. Para un viajero de clase turista ir con dos asientos libres es el paraiso. Y saqué el libro de la biografía de Miguel Ríos que Jaime me prestó… De pronto:  ” Les habla el capitán… Tenemos un problema en uno de los motores y tenemos que volver”. ¿ Cómo?, ¿que volvemos?.
No lo podíamos creer. Adiós imagen de mi chinorri diciéndome: ” Paaapiii”. Adiós beso de tornillo de Laura, adiós achuchón de Saúl, adiós “hola” a mi suegra( bien seco)…

Me costó volver a entenderlo. ¿Iba a pasar otra vez los controles, a llegar a otro hotel, a no saber nada en no sé cuantos días?. Uf, me costó, pero a fuerza de intentarlo empecé a aceptarlo. Yo entiendo que mi posición de hombre Zen es la risa de mis compañeros, lo entiendo, pero no me compensa enfadarme. Sé que lo normal es ponerse nervioso, especular, sacar la rabia por habernos roto nuestra ilusión de llegar a casa, que nos gustaría matar a todos los putos pájaros “rompemotores” y que por qué tenía que ocurrirnos. Yo no sé por qué, pero la vida está llena de accidentes, de sorpresas, buenas, malas y regulares. Hemos estado disfrutando un mes y medio y al final, justo cuando regresábamos, apareció un imprevisto desfavorable. Y pensé: ” ¿podía haber sido peor?, desde luego”. Estamos bien y no ha pasado nada grave. En general, ninguno tenemos compromisos como para no retrasarlos unos días y que no nos suponga una ecatombe. Pues entonces, ¡ disfrutemos de estar juntos un poco más!.

Y bajamos del avión y nos llevaron a un hotel. Trescientos pasajeros haciendo cola para registrarse. Joaquín dijo:” Chicos, nos vamos a otro hotel, invito yo”. Y así fue… Fuimos al mismo hotel donde nos alojábamos y que habíamos ocupado hasta hacía unas horas. Los días anteriores estaba lleno de gente, de puesta de largo de la nieta del presidente, de payasos infantiles, pero ahora estaba vacío, parecía un hotel fantasma, todo cerrado. Casi me dieron la misma habitación. Me sumergí en un baño caliente ( el vuelo era un frigorífico), trago de agua y a dormir.

El desayuno se compartió en un ambiente de tristeza. Cristina vino con nuevas noticias. Los que viajaban en primera se irían en un vuelo vía Mexico, el resto no se sabía. Nos preparamos y sobre las 14h Jose Luis nos dijo que cambiábamos de hotel, el designado por Iberia, de la cadena Barceló( para mi es estar en casa, incluso suelo bromear con que soy familiar del presidente de la cadena y se lo creen).
Todos estamos con ganas de volver y yo el primero. Algunos sugieren exigir nuestra vuelta, otros exigirlo pero con violencia, otros esperar a ver si logramos viajar mañana y mientras, unas horas antes, en ese vuelo con los compañeros de primera clase, alguien de la tripulación le pidió a Joaquín que guardara la pipa de humo falso que lleva para aguantar el “mono”. Se negó exclamando y gritando que era injusto y lo tiraron del avión.¡ Increíble!, pero cierto. Definitivamente esta pipa no era de la paz…
Así que aquí estamos todos esperando, los de clase turista y los de primera clase, excepto Antonio que sí voló. El pobre nos mandaba wasaps desde el aeropuerto de Mexico dándonos ánimos y sintiéndose culpable.
Y  aunque hemos cambiado el rol de músicos por el de pasajeros de Iberia y  nuestros destinos dependen de su manera de organizar este pasaje perdido, seguimos siendo la banda y hasta que lleguemos a Madrid seguimos estando en gira.

Y volaremos finalmente el 26 de noviembre vía Panamá….

( Continuará)

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