DRUMS&VOICE: Tecnica e improvisacion(parte3)

“La mente intuitiva es un regalo sagrado y la mente racional es un sirviente fiel. Hemos creado una sociedad que honra al sirviente y ha olvidado el regalo”.
Einstein

Para hablar de improvisación, de creatividad, de sentimientos, de transmitir tocando, de emocionar, de lo que es, en definitiva, la esencia de ser músico, deberíamos saber un poco como funciona nuestro cerebro.
No soy un experto en neurología, pero me interesan algunos temas que me ayudan a entender qué pasa cuando tocamos. En lineas generales, nuestro cerebro se divide en dos hemisferios, el izquierdo y el derecho, y cada uno se dedica a funciones distintas pero relacionadas entre si. El hemisferio izquierdo realiza todas las funciones mecánicas, de construcción del lenguaje, funciones que entran en la lógica, la memoria a largo plazo, la numeración. El lado izquierdo se centra en dar forma, elaborar frases, pensamientos que parten de ideas abstractas que va guardando. Por tanto, cuando estudiamos técnica aplicada a un instrumento estamos aprendiendo un lenguaje que nuestro lado izquierdo almacenará y analizará desde la lógica y las matemáticas, tan necesarias, por otra parte, en el idioma baterístico.

¿ Y qué pasa con nuestro lado derecho?. Nuestro hemisferio derecho se encarga de tantas funciones como el izquierdo pero no utiliza los mismos mecanismos de análisis. Está especializado en sensaciones, sentimientos, espacio, habilidades visuales y sónicas. Es el lado que cubre todo lo artístico y musical. Digamos que tiene la capacidad de sintetizar todas las imágenes, olores y sonidos y lo transmite como un todo. Y tiene memoria, pero en este caso es visual y auditiva, a corto plazo. Y toda la información que nos pueda llegar del inconsciente entra por este lado. Digamos que si necesitamos un hemisferio especializado en sensaciones, imágenes, sonidos, espacio, y sintésis de lo abstracto, lo sin forma, este es el hemisferio encargado.
¿Y qué se debería trabajar cuando queremos” aprender” a ser músicos…?.
Cualquier persona está preparada para desarrollar ambos hemisferios, pero la educación desde niños se centra sólo en el izquierdo. Todo se esquematiza sin dar la oportunidad de sacar el verdadero talento, el que nos hace diferentes. Las profesiones se basan en acumular datos, años de universidad y luego…Ya eres un profesional. Pero no; primero hay que sentir una atracción que se mueve entre la pasión y la vocación y después empezar el aprendizaje. Un músico no es sólo un técnico, pero tampoco lo debería ser un médico. Ambos necesitan pasión y vocación. Pero en el caso de las artes, desde niños deberíamos mostrar esas inclinaciones que más tarde nos servirán de semillas para crecer y ser “artistas”. Me refiero a la fantasía, imaginación, intuición, etc, herramientas fundamentales para crear y sacar información allá donde el oído no oye y la vista no ve. Es decir, ser lo más creativo posible.
Para llegar a entender la función del músico, es preciso aceptar que debemos usar ambos hemisferios de igual manera, o al menos, trabajar nuestro lado derecho con especial dedicación. Algo que, me temo,  se ha pasado por alto.¿ Por qué?. Porque dar información lógica, es más fácil para nuestro cerebro, lo capta, lo entiende y lo almacena, pero usar el lado derecho supone entrar en otro aspecto, se trata de romper esquemas, de dar rienda suelta a la imaginación, usar patrones desde el libre albedrío, volviéndonos” locos”. Eso no es algo bien aceptado en la educación,que  establece reglas pretendidamente dogmáticas, leyes inamovibles. Curiosamente el arte es jugar a “cagarse”, con perdón, en lo establecido y disfrutar con ello. En ese juego de libertad es cuando sale el verdadero yo en forma de música o, en nuestro caso, de ritmos.

Improvisar entonces es burlarte de los esquemas que tienes en tu lado izquierdo, sin olvidarlos, pero jugando con ellos libremente, sin reglas. No vale repetir un ejercicio que has estudiado de memoria, ni copiar todos los “chops” y meterlos en un formato construido desde la lógica. No vale emular a tu héroe, a tu ídolo, no vale realizar o reproducir nada que no sientas que lo haces porque te da la gana, porque te gusta y te llena de energía.  Tocar sin pretender alucinar al personal, sin necesitar llenar tu ego o buscar un aplauso…  Nace de un impulso tan básico y necesario como la búsqueda del placer.

En el vídeo que acompaña al artículo, intento mostrar algo importante y es la intención de llegar a un discurso desde la interacción entre lo que canto y lo que toco. Cuando lo logro, recibo un regalo inmenso que es sentirme bien. Vivo la tensión de lo que toco gracias a que oigo lo que canto. No es independencia sino dependencia. La técnica se usa con un propósito;  acompañar a lo que canto. Por lo tanto, lo que menos me importa es sorprender con lo que hago. Mi técnica, aunque sea sencilla, está al servicio de lo que siento y en este caso mi parte derecha e izquierda( hablando del cerebro) colaboran y se produce algo real y musical.

PD:(El acompañamiento de guitarra es posterior y siempre basado en lo que canto)

Espero que os guste!!

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