VA DE GIRA: ” Volar, pero seguro”(parte1)

Volando

Guatemala 25 de nov

21:30h ( Hotel Barceló)

La gira se terminó oficialmente. Hicimos el que sería el último bolo en Guatemala, difícil para los técnicos, pasado por agua, pero acabamos felices y contentos. Sí, lo comentábamos luego en el rincón de aquel bar del hotel. Todos juntos, en hermandad, orgullosos de haber vivido  la  maravillosa experiencia de girar. Comentaba Joaquín que le parecía la mejor de las giras, que le gustaba eso de ir y salir sin tener que vender nada… Sólo las canciones, nosotros y el público. Sin disco nuevo pero sintiéndonos el grupo que probablemente fue en sus comienzos. Sitios pequeños, audiencia caliente…

Más no se podía pedir, todo había salido bien, sin grandes conflictos, todo dentro de lo esperado. Nos fuimos a dormir y soñamos con llegar a casa. En el desayuno nos vimos los rostros mitad contentos mitad cansados de no haber dormido con esa dejadez de no pensar en nada. Todos habíamos estado dándole vueltas al “coco”, cada uno en sus propios pensamientos.

Y nos fuimos el domingo 24 para ese aeropuerto con la intención de realizar nuestro último viaje. Ya no tendríamos que facturar más, ni pasar los controles, ni quitarnos las zapatillas, ni sacar el ordenador personal, ni merodear los diuty free. Ya, finito, el último…
Y embarcamos e hicimos la parada técnica en San Salvador. Bajamos, algo de tiendas y subimos. ¡ Qué suerte! había muchos asientos vacíos, era ideal!. Para un viajero de clase turista ir con dos asientos libres es el paraiso. Y saqué el libro de la biografía de Miguel Ríos que Jaime me prestó… De pronto:  ” Les habla el capitán… Tenemos un problema en uno de los motores y tenemos que volver”. ¿ Cómo?, ¿que volvemos?.
No lo podíamos creer. Adiós imagen de mi chinorri diciéndome: ” Paaapiii”. Adiós beso de tornillo de Laura, adiós achuchón de Saúl, adiós “hola” a mi suegra( bien seco)…

Me costó volver a entenderlo. ¿Iba a pasar otra vez los controles, a llegar a otro hotel, a no saber nada en no sé cuantos días?. Uf, me costó, pero a fuerza de intentarlo empecé a aceptarlo. Yo entiendo que mi posición de hombre Zen es la risa de mis compañeros, lo entiendo, pero no me compensa enfadarme. Sé que lo normal es ponerse nervioso, especular, sacar la rabia por habernos roto nuestra ilusión de llegar a casa, que nos gustaría matar a todos los putos pájaros “rompemotores” y que por qué tenía que ocurrirnos. Yo no sé por qué, pero la vida está llena de accidentes, de sorpresas, buenas, malas y regulares. Hemos estado disfrutando un mes y medio y al final, justo cuando regresábamos, apareció un imprevisto desfavorable. Y pensé: ” ¿podía haber sido peor?, desde luego”. Estamos bien y no ha pasado nada grave. En general, ninguno tenemos compromisos como para no retrasarlos unos días y que no nos suponga una ecatombe. Pues entonces, ¡ disfrutemos de estar juntos un poco más!.

Y bajamos del avión y nos llevaron a un hotel. Trescientos pasajeros haciendo cola para registrarse. Joaquín dijo:” Chicos, nos vamos a otro hotel, invito yo”. Y así fue… Fuimos al mismo hotel donde nos alojábamos y que habíamos ocupado hasta hacía unas horas. Los días anteriores estaba lleno de gente, de puesta de largo de la nieta del presidente, de payasos infantiles, pero ahora estaba vacío, parecía un hotel fantasma, todo cerrado. Casi me dieron la misma habitación. Me sumergí en un baño caliente ( el vuelo era un frigorífico), trago de agua y a dormir.

El desayuno se compartió en un ambiente de tristeza. Cristina vino con nuevas noticias. Los que viajaban en primera se irían en un vuelo vía Mexico, el resto no se sabía. Nos preparamos y sobre las 14h Jose Luis nos dijo que cambiábamos de hotel, el designado por Iberia, de la cadena Barceló( para mi es estar en casa, incluso suelo bromear con que soy familiar del presidente de la cadena y se lo creen).
Todos estamos con ganas de volver y yo el primero. Algunos sugieren exigir nuestra vuelta, otros exigirlo pero con violencia, otros esperar a ver si logramos viajar mañana y mientras, unas horas antes, en ese vuelo con los compañeros de primera clase, alguien de la tripulación le pidió a Joaquín que guardara la pipa de humo falso que lleva para aguantar el “mono”. Se negó exclamando y gritando que era injusto y lo tiraron del avión.¡ Increíble!, pero cierto. Definitivamente esta pipa no era de la paz…
Así que aquí estamos todos esperando, los de clase turista y los de primera clase, excepto Antonio que sí voló. El pobre nos mandaba wasaps desde el aeropuerto de Mexico dándonos ánimos y sintiéndose culpable.
Y  aunque hemos cambiado el rol de músicos por el de pasajeros de Iberia y  nuestros destinos dependen de su manera de organizar este pasaje perdido, seguimos siendo la banda y hasta que lleguemos a Madrid seguimos estando en gira.

Y volaremos finalmente el 26 de noviembre vía Panamá….

( Continuará)

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