DRUMS & VOICE

Yo empecé a tocar  en los sillones de mi casa. Eran de skay y sonaban increibles. Memorizaba las canciones con sus ritmos, así que para recordarlos cantaba la canción.  De esa manera descubrí que melodía y ritmo van unidos y que no tiene sentido el uno sin el otro.

Esa es la base del proyecto que ha llenado mi vida desde siempre y en particular durante las dos últimas décadas. Fui consciente de que mi batería sonaba mejor si me cantaba internamente melodías, subdivisiones o incluso simples respiraciones acompasadas.
He estado analizando el proceso y preguntándome: ¿ Por qué la batería necesita de una guía melódica para cobrar sentido?.
Me lo pregunté una y otra vez, esperando obtener la respuesta, y he llegado a algunas conclusiones. De esto va a tratar mi artículo y mi proyecto: Bienvenidos al mundo de ” Drums&voice”.

La batería es, en su esencia, un instrumento de acompañamiento. Su función es básica, es como los cimientos en una casa, la estructura donde se acomodan los demás músicos. Para algunos baterías acompañar significa mantener un ritmo exento de adornos excesivos porque, dicen, molesta a la canción. Esto  lleva a muchos músicos a pensar que acompañar es relativamente sencillo, aunque castrante, y que el momento del “solo de batería” es la gran oportunidad de dar rienda suelta a todo lo que hemos practicado,  con toda la velocidad de que somos capaces de ejecutar, y con esa maquinaría abrumadora que es una batería: doble pedal, platos, toms… Energía, testosterona en estado puro…Descarga!!!. Lo entiendo, porque yo, con 17 años, únicamente esperaba ese gran momento  del “solo de batería”. El resto era coser y cantar:¡ “Bah! Qué aburrido es acompañar! ( pensaba).
Es un tópico, pero es la verdad; los baterías siempre estamos redoblando, haciendo figuras mientras los demás discuten sobre un acorde. Nos gusta repartir sin tregua y aburrimos a cualquiera.  Entonces,¿dónde está la gracia de acompañar?. ¿ Qué significado tiene el seguir a una melodía?.

De eso  trata ” Drums & voice”.

La batería, en cualquier situación, necesita algo melódico para guiarse, si no se pierde. En cualquier situación, quiere decir, incluso cuando desarrollamos un solo. Improvisar puede ser lo más maravilloso y creativo del mundo o, en el caso de la batería, una ensalada de golpes y de frases hechas, unidas con más o menos gracia, pero sin ningún sentido y, lo peor, sin ninguna emoción. Tocar lo que hemos practicado X horas al día es como escuchar a un loro repitiendo lo que memorizó de sus amos. Nos “flipa” el loro, pero el animal no es capaz de transmitir ningún mensaje coherente.
Pido perdón por si alguien piensa que estoy diciendo que estudiar técnica es malo, porque no es mi intención. La técnica es necesaria para adquirir un lenguaje, pero no es suficiente para crecer musicalmente. El ejemplo del loro en la batería sería tocar basándonos en repetir movimientos, “chops”, licks, etc, usando la memoria, la parte matemática del cerebro. Es como si un discurso se desarrollara así, por ejemplo: ” Hola buenos días, tengo ganas de comer, creo antes que yo, vuelvo hacía mi hogar con calcetines cortos pero nado dos kilómetros, por la tarde, creo lo que me dicen y no salto..etc,etc”. Nadie entiende qué quieres decir porque no hay ningún mensaje.

¿ Cuándo empieza a tener sentido la técnica?. Cuando, una vez adquirida, nos olvidamos de ella. Cuando la usamos sin pensar, de una manera espontánea, tocando como si de un juego se tratara.  En realidad para mí ocurre en el momento que empezamos a trabajar para una melodía e interactuamos con otra melodía que casi nunca escuchamos: la melodía interna.(¡¡ Adiós!!!,¿ Qué ha dicho este hombre?,¿ Melodía interna?)… Pues sí, nuestra voz haciendo melodías internamente. Tú la escuchas pero no hace falta que te escuchen los demás. Igual que cuando vas por la calle  pensando en tus cosas, también puedes imaginar ritmos, melodías, o crear loops con lo que hay fuera y  te imaginas dentro. ¿ Nunca habéis jugado con el sonido de los railes del tren cuando viajáis?. Es alucinante los ritmos que surgen en tu cabeza. La melodía interna es tu voz interior hecha música. Ahí empieza todo.
Imaginaros que estáis acompañando una balada, la melodía de la voz la oís, el bajo lo oís, el piano, etc.. Hacéis el patrón y no camina, no sentís el groove. ¿Qué  falta?, Algo fundamental, necesitáis sentir el silencio, el espacio que deja vuestro ritmo entre cada nota. ¿ Y cómo se puede lograr eso?.  No sé cuál es la manera pero yo lo consigo cantándome internamente las subdivisiones melódicas que me hagan apreciar lo que dejo de tocar y me sitúen en el espacio. Es simple, si soy capaz de valorar lo que no toco los demás instrumentos se posicionarán dentro del lugar que les dejo y harán su trabajo más relajados y más cómodos. ¿ Y cuando improvisamos?. Es cuando más necesitamos crear internamente melodías y subdivisiones, como si fueran ostinatos o unísonos, como si perteneciéramos internamente a un instrumento melódico. Es crear un motivo al que seguir y automáticamente nuestro fraseo cobra otra dimensión más musical.

No quiero parecer un “colgao” que habla de conceptos raros. Lo cierto es que es algo que todos tenemos. Hablamos internamente con nuestros pensamientos y con lo que sucede a nuestro alrededor. Es un diálogo constante. Cuando tocamos puede ocurrir lo mismo, pero en este caso todo lo que se crea es ritmo y melodía y le damos forma con nuestro instrumento. Y todo se mueve de dentro hacia fuera y al contrario. Si cuando tocamos sólo nos basamos en lo adquirido desde fuera y no somos capaces de relacionarlo desde nuestra melodía interna, no tendremos discurso.
Todo empezó para mí cantando cuando tocaba; tocar y cantar era el juego.

Escuchar una batería sin crear una melodía que sirva de guía no tiene sentido. O dicho al revés, si escucho una melodía, automáticamente imagino un patrón para acompañarla. Así funciona la música dentro mí.
Es extraño, lo comprendo, pero no imposible. He aprendido a valorar el silencio, a entender el groove, a solear con un fraseo musical gracias a que al tocar, escucho esta melodía interna. Nunca me siento perdido y siempre encuentro una frase para ayudar a la canción. Es sencillo y complejo. Un juego de niños que hay que empezar desde cero.

Por esa razón he creado este proyecto que ocupa un lugar en mi vida y un espacio en mi web. Poco a poco pondré en este lugar algunos videos, tutoriales, consejos para mostrar como funciona mi sistema y, si os interesa, compartirlo.
En el video que acompaña a este artículo, os pongo un ejemplo muy sencillo para crear subdivisiones melódicas. Es intentar emular a un rapero, sin letra claro. Es un juego divertido que os da otra proyección a vuestro groove. Aunque no se oye todo el tiempo, desde el primer momento estoy cantando el ” riff ” de la canción menos cuando” rapeo”. La batería creó el patrón y la estructura siguiendo a mi voz. Después hice los ” recordings” de los demás instrumentos…
Espero que os guste.

¡¡¡¡Bienvenidos a “Drums&voice”!!!!

Compartir: facebooktwittergoogle plus
pinterest


3 Respuestas

Escribe un comentario


  • fran el

    ++++10
    Muy chulo Pedro!
    Que vaya bien la gira. Nos vemos.


    • Pedro Barceló el

      Gracias!!! Un abrazo!!


  • DANY ALVA el

    Que divertido!!!!!
    Que grande eres Pedro.
    Un abrazo


Escribe una respuesta a fran Cancelar respuesta