Una Decada con YAMAHA

YamahaDrums-BL

Una década es toda una vida para mi hija. Para mi hijo, supondría dos tercios de su vida y para mí, cincuentón, simplemente una parte de ella. Las décadas son grandes pasos, son como transitar por un capítulo de un libro que, a estas alturas, está llegando a los desenlaces más interesantes, los que definen la historia. Porque una vida es un libro, el libro que narra capítulo a capítulo todo lo que te hizo feliz, o te transformó en  el “bicho” más desgraciado de la tierra, aquello que te removió por dentro para preguntar, buscar, perderte y encontrarte.  Es el libro que cuenta las veces que cometiste el mismo error sin aprender, las veces que moriste de risa y de pena. Un libro maravilloso  que vas escribiendo sobre la marcha, sin pensarlo, sólo viviendo. Y el recuerdo, a modo de disco duro, lo va ordenando por décadas. Cada década  cierra un capítulo y cada capítulo guarda una enseñanza.

Cuando mi libro completó una década, ermpecé a tocar y con apenas dos décadas tuve mi mayor desengaño amoroso. Con tres cambié de ciudad, me vine a Madrid, le di otra oportunidad al amor y volví a creer en la necesidad de compartir, de no caminar solo y aparecieron Laura y mi hijo. Con cuatro décadas sufrí la crisis de mi vida, crisis existencial, supongo, y con cinco décadas  empiezo a entender un poco de qué va esta aventura de la vida y lo que ambiciono de ella.

La madurez llega, no la buscas, y un día tu pensamiento empieza a cambiar, no vale lo de otro tiempo pero sigues siendo el mismo personaje del capítulo uno, de la primera década. Y tu libro sigue escribiéndose y tu quieres buscarle un final feliz, pero falta mucho o al menos tú lo sientes así. Hay muchas historias que deseas vivir, que soñaste y que estás empeñado en  añadirlas a los próximos capítulos como si fueras un guionista de una serie de tv en “prime time”.

Pero vamos a lo que vamos: quería hablar de una década concreta, la cuarta, justo cuando apareció Yamaha en escena.

Yo creo que en la vida de todos se mueven muchos hilos y muchas personas que tienen la capacidad de moverlos.  Aparecen situaciones, casualidades, como por arte de magia entran a formar parte de tu “libro”.  La magia no es más que la energía que no ven tus ojos pero que la ve y la fabrica tu corazón. Hay mucho de eso en la vida y casi no le prestamos atención( total no se ve), pero ocurrió que yo tenía inquietudes y sólo conocía un camino para desarrollarlas y ese camino, de pronto, se presentó delante de mí con una difurcación. Esa nueva perspectiva me la proporcionó un amigo. Sí, hay gente que es tu amiga y quiere verte feliz. Mi amigo me dijo: ” La persona que realmente necesitas trabaja en Yamaha”.¡ Efectivamente lo era”! Y conocí a Javier Ochoa, el responsable de Yamaha. Y elegí la difurcación en la que incluía colaborar con esta marca. Nada es casualidad, pero a partir de ese momento muchas cosas empezaron a cambiar.

Hay personas que entienden la palabra “endorser” como una relación comercial y de suma de intereses. Hay gente que lo ve como un fichaje, un contrato que, ilusos, nos da una posición y unos beneficios,( vamos como si fuéramos jugadores de un equipo de primera). No es mi caso. Usar un material, un buen instrumento, es fundamental pero, creedme, la calidad humana de los responsables que hay detrás es lo más importante.

No quiero parecer en este artículo el típico personaje adulador que intenta quedar bien con su marca o que quiere dar la impresión de que esta marca en el mercado funciona mejor que otras o que aquí se hacen las cosas mejor que en otros sitios. No soy pelota pero creo que, en este caso,la persona que hay detrás de Yamaha se merece unas palabras de reconocimiento y de agradecimiento por mi parte.

Javier es alguien que ama lo que hace y desea que la gente que está con él tenga lo que necesita, como endorser, como músico y también como persona. Una marca apoya y te suministra el material que precisas, pero ese apoyo de Javier va más lejos.
Antes de empezar a compartir proyectos juntos, fui a un clínic de un artista internacional de Yamaha, en Madrid. Allí estaba Javier, ayudando en todo, montando, desmontando, cargando, presentando… pendiente de los detalles. Pude ver a un ejecutivo de una multinacional trabajando como si fuera “el mozo de billar” de la empresa. Me sorprendió.

Pasó el tiempo y Javier era cada vez más importante en la empresa, tenía más responsabilidad, pero seguía siendo la persona cercana que se entusiasmaba cuando le contabas un proyecto. Seguía acompañándote, montando, desmontando, etc,etc. Cada llamada que le hice desde el primer momento hasta hoy siempre tuvo una respuesta inmediata. Cada mail es leído y respondido, cada sugerencia escuchada… Nunca había imaginado que el máximo responsable tuviera esta disposición. Si está reunido te avisa y en menos de una hora habla contigo. Yo no sé vosotros, pero cuando intento ponerme en contacto con cualquier jefecillo de cualquier empresilla, siempre está ocupado, reunido…  no se puede poner y  sientes que debes ir a su “caza y captura”. Nunca me pasó con Javier.

Un día fui a las oficinas para comentarle algo y su secretaría que me dijo:”Esta reunido”. Me extrañó mucho!. Cuando bajó vi que tenía que ultimar los detalles con un joven batería que iba a ser el próximo endorser. Para determinada gente  yo soy un batería reconocido,”importante”… Para Javier soy un batería que debe esperar si otro necesita en ese momento una atención. Todos valemos lo mismo y no hay diferencia.
Nunca creí, mirando hacía atrás en la década en cuestión, que hubiera podido escribir un libro, realizar un montón de clínics con músicos, tener una caja signature ( en estos tiempos). Todo ocurrió porque, entre otras cosas, Javier Ochoa y yo compartimos el mismo sueño.
Javier me hizo creer que, en esta época de ideales encontrados, de crisis de todo tipo, de división, de enfrentamiento, en una multinacional hay personas válidas  que se apasionan con lo que hacen, que ayudan y saben dirigir con humildad, dando ejemplo, ilusionándose e ilusionando. Me dijo una vez un empleado de la oficina:” Joder, es que con Javier es imposible hacerse el loco ya que, él que es el jefe, está más implicado que nadie”.

Estoy de acuerdo y creo que la única cosa que nos puede hacer mejores en lo que hagamos es dar y compartir, unir nuestras fuerzas en una dirección. seamos marcas, empresas o individuos.

¡Gracias Javier y gracias Yamaha!

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7 Respuestas

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  • Rudy Baaten el

    Hola Pedro,

    Acabo de leer tus ultimas palabras, sobre tu vida humana y como musico.
    Yo no he tenido la suerte de compartir el resto de mi vida con algien que amo y creamé que me gustaria.
    Con la musica he llegado mas o menos donde me siento satisfecho.
    Mi ultimo empuje positivo es la obra de mi estudio detras de mi casa en Holanda.
    Es la copia del estudio ” Sacramento ” en Alicante donde grabé algunos themas con ” Electric Season ” en 1999.
    Es un estudio con acustica adaptable.
    Puedes ver las fotos en mi ” Facebook “, lo pongo al dia paso por paso.
    Lo principal es de poder practicar mas, grabar algo de vez en quando, pero lo mas importante de poder dar classes a principantes y poco avanzados.
    No es que me considero un gran bateria, pero creo que puedo transmitir algo y tengo la capacidad de tener muchisima patiencia.
    Pues Yamaha ha entrado en mi vida por primera vez en 1978 quando estaba impresionado con Akira Jimbo de Casiopea.
    Flipaba con su sonido, mas tarde con Dave Weckl y entonces me compré la Power Recording Custom.
    Hasta hoy en dia la tengo ( bien conservada ) y sigo estar impresionado con su sonido.
    Mi Hipgig la uso tambien para ensayos y sitios muy pequeños.
    Nunca cambiaré de marca, quizas me compro una mas quando el estudio esta terminado.
    He puesto la respuesta sobre el ” Hang ” en “Facebook “.
    Espero que te ayuda en algo.
    Un gran abrazo,

    RUDETHEDUDE


    • Pedro Barceló el

      Hola Rudy,
      Es cierto que he tenido suerte de poder seguir en la música y tener una familia unida. Lo agradezco cada día. He visto que estás trabajando en tu estudio. Me admira alguien como tú que construye su sueño y su estudio. Todavía me dura el fliycase que me hiciste para los platos¿te acuerdas?.
      He visto lo que me mandaste del hang. He buscado aquí y lo puedo conseguir por esos precios. Te agradezco tu ayuda, Rudy.
      Wegeregeeee!!
      Un abrazo
      Pedro


  • javiygema el

    Gracias y… ¡a por 10 más! (cómo poco…)


  • Javier Horche el

    Lo cierto es que esos hilos de la vida, a veces, hacen que los engranajes funcionen. Las personas con talento y pasión juntas llegan a donde se propongan. Me alegro enormemente de que esa fusión de hace 10 años diese estos frutos.


    • Pedro Barceló el

      Así es amigo, un abrazo enorme!!


  • Jesús el

    Enhorabuena Pedro, esta enhorabuena no es por ser buen batería y músico,( que lo eres) ni por escribir bien( que lo haces), es por darte cuenta de qué es lo importante y creer en ello. Te diría que no cambies pero no sé si eso sería bueno, así que cambia lo que necesites para seguir siendo lo que pareces ser. Creo que al final uno debe llegar a ser lo que nació siendo y espero que tú lo consigas porque siempre me pareciste buen tipo y en la distancia me lo sigues pareciendo. Un abrazo


    • Pedro Barceló el

      Lo mismo digo Jesús, desde el recuerdo de auqellos años y ahora en la distancia. Un abrazo fuerte y gracias por tu comentario.


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