¡Viva la diferencia! (2ª parte)

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…No dejo de pensar en lo importante que es para una sociedad valorar la diferencia como individualidad y saber potenciarla desde la familia, la escuela y mas tarde, cuando somos adultos, en nuestra vida profesional.

Soy músico y no conozco  todos los estratos de la sociedad, pero basándome en lo que  he vivido quizás pueda explicar este concepto.
En la música, como en cualquier otro arte, lo más valorado es el don de transmitir, la capacidad de sentir algo y provocar lo mismo en el oyente. El músico puede emocionarse y emocionar, puede cambiarse a si mismo desde su instrumento y a través de él renovar la mente de otra persona. Puede alimentar el alma de un pueblo y transformar su pensamiento. El arte tiene esa propiedad casi divina de hablar de corazón a corazón. Entonces, ¿cuál es el verdadero trabajo de un músico?, ¿en dónde se basa su preparación?, ¿dónde deberíamos concentrar el esfuerzo, la constancia y la superación?.

Me fijo mucho, desde siempre, en la actitud de la gente que admiro. Músicos que suben al escenario y se entregan. Músicos que, como por arte de magia, te enseñan su alma y te hacen vivir con ellos un viaje por el mundo de sus sueños, de sus miedos, de sus alegrías y de sus tristezas, y te hacen partícipe, sin casi tu saberlo, de la esencia que todos llevamos, de lo que nos une y de lo que nos hace distintos pero a través de su visión. Y nos hace recordar que todos tenemos unos ojos para ver lo de siempre, que todos tenemos un corazón que sabe reir y llorar pero que es de cada uno y pertenece a cada uno. Algo nos recuerda y nos anima a dejarnos llevar y sentir, con la facilidad que lo hace una melodía que entra por nuestros oídos y nos hace vibrar.  Alguien nos recuerda con su instrumento que estamos vivos y que, por tanto, podemos sentir todo lo que nos permita nuestro corazón. Y eso, todo eso, se mueve a través de una melodía basada en siete notas, siete notas que vibran como vibra el universo. Y esa acción tan simple nos puede hacer felices por un momento, un momento sentido y compartido.
¿Y por qué es importante la diferencia?, porque cada corazón es único y es libre, porque no podemos sentir igual siempre y en cada momento. Eso es lo maravilloso de existir y lo que deberíamos de aceptar para esforzarnos en no ser clones de lo que admiramos.

Cuando empecé a tocar solo tenia ídolos a los que imitar, técnica que aprender para aproximarme a lo que hacían mis baterías favoritos. Intenté llegar y cuanto más lo conseguía más me fustraba. ” Mierda, ahora que sé hacer esto, ya no lo disfruto”. Y así seguí colocandome dentro de un lenguaje y empecé a rechazar recursos con los que no me sentía cómodo aunque en otros me parecieran increíbles. Empecé a distinguir entre lo que era imitar y aprender. Llegué a entender que la técnica no tenía ningún valor si no la usaba para contar mis propias emociones y comprendí que lo realmente difícil era ser tu mismo y hablar con tu propia voz.
Algunos alumnos me preguntan sobre cómo hago tal cosa o como grabé tal otra. Siempre trato de ayudarles diciéndole que tocar algo en un momento es solo circunstancial, casi anecdótico, que mostrarlo y aprenderlo no es tan importante y que yo no soy más que lo que puedo ser y que todos debemos encontrar un sitio donde nos podamos expresar. Intentar copiar lo que hacen los demás es un proceso necesario al principio, pero a la larga no es nada provechoso. Cada uno tenemos algo que nos distingue y que es justo en lo que debemos trabajar. Un músico no es solamente estudio, práctica, horas de repetir modelos  o técnicas que te hagan ser más o menos virtuoso. La preparación de un músico es en parte técnica pero existe otra parte, la más importante, que es buscar el sitio donde podemos comunicar y ser nosotros mismos.

Pasan los años y sigo escuchando a muchos baterías, de todas las épocas y siempre me fijo en el estilo, en el lenguaje y en su actitud frente al instrumento. Algunos me ofrecen algo que técnicamente me ayuda a mejorar mi lenguaje y lo agradezco. Pero me influye mucho más ver a un músico seguro de lo que quiere contar, creyendo en lo que hace y dando lo que tiene. Eso es muchísimo más motivador y beneficioso que aprender 200 “chops”.

¿Y qué tiene tu vecino que no tengas tú? Pues averígualo y trata de compartir lo que tu posees y que él carece. No es ser más ni menos, es simplemente ser y ayudar a que los demás sean. Así que aprecia lo que te diferencia y reafirmarte en ello, no es malo, es necesario, aunque no tenga nada que ver con lo que ves en tu querido y admirado baterista de turno.

Una vez un médico me dijo que el signo de la evolución son dos peces, idénticos, la única diferencia es que uno está encima del otro y en direcciones opuestas. Si a un pez lo enfrentáramos a otro se bloquearían  y sería entonces el símbolo de la involución.
No somos tan distintos pero debemos ser libres para elegir la dirección en la que necesitamos caminar y en eso se basa la diferencia.
¡Viva la diferencia!

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6 Respuestas

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  • Jimmy el

    Con la batería transmites…. y mucho Pedro.
    Escribiendo también. No podía ser de otra manera!!!

    ¡Viva la diferencia!!!!!

    Un abrazo.


    • Pedro Barceló el

      Gracias Jimmy, un abrazo!


  • Luis Oeo el

    Sabias palabras fruto de la experiencia , gracias por compartirla.


  • DECUBITO SUPINO el

    Brutal!…Magnífico!… Exquisito!

    Este artículo es lo mejor que he leído en mucho…mucho tiempo.

    Verdad en estado puro.

    El universo es una totalidad que podemos percibir a manera de “puzzle” y cada uno es una pieza. Si faltara una no existiría el “Todo”.
    De aquí nace el respeto por todos y cada uno de los seres vivos y aun de los que no percibimos como vivos pero aún y así lo están. La piedra de hoy será el vegetal de mañana, que será animal en un futuro y posteriormente el hombre que busca ser pura energía para diluirse en la totalidad del cosmos y volver a casa del “Padre” donde será todas las cosas pero sin forma de ninguna…el barro del que nació (para quien sepa entenderlo).
    La energía pura es ese barro que todo lo forma y aún así no tiene forma. Todo nada en un mar de pura energía en la que todo se conecta y a la que todo vuelve.
    Veis en el otro una de las múltiples caras de lo que llamamos “Dios”.

    Pedro, de verdad, este artículo es precioso, magnífico. Mi más sincera enhorabuena.
    Mis más sublimes respetos.

    Un saludo!


  • javiygema el

    Tu Fan de la mano con autografo de la Yamsession Yamaha, te saluda.

    Leía tus post y los de Laura pero nunca me había registrado ni comentado aquí (pura rebeldía…) pero he entrado por el aro y solo que sepáis que aquí estoy esperando vuestros artículos como agua de mayo, tan entregada a Sweet Wasabi, que aplaudo y aplaudo sin parar lo que escribís.
    Un beso.
    P.D Me he duchado, no podía esperar más… y se ha borrado tu firma… ¡Hazte tatuador! 😉


    • Pedro Barceló el

      Jajajaja!!¡¡ Qué grande eres!!! Besos!!


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