¡ Viva la diferencia! (1ª parte)

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No puedo dejar de sentir tristeza, una profunda tristeza, cuando veo escenas de Rusia o de cualquier otro país en las que aparecen maltratando violentamente a los gays. ¿ Qué puede motivar a realizar semejantes actos a un ser humano?, ¿ qué puede estar pensando alguien para maltratar a otro igual que no comparte sus tendencias sexuales?.
Hace muchos años hablaba con un amigo guineano y me comentaba, en un tono casi orgulloso, que en Guinea no había gays. Yo inocente le decía:¿ En serio?. Pensé que era algo raro, algo que, misteriosamente, sucedía sólo en Guinea. Estoy seguro de que en otros países en donde la homosexualidad no está aceptada no hay, o no se dejan ver, claro, y si ademas, como en Zimbawe,¡ por lo visto te cortan la cabeza!., directamente no existen; se harán más que invisibles. Es algo muy normal en ciertos sectores de nuestra sociedad ultra católicos, en donde no pueden haber gays y de haberlos, nunca podrán dejarse ver. Aparecen familias de “atrezzo” y una profunda fustración por aparentar lo que en realidad no se es.

Es curioso, algo que contempla la naturaleza, algo que nos hace claramente diferentes, algo que forma parte de la condición humana desde siempre, se contemple como una agresión, un daño, una aberración, una enfermedad o una degeneración de la especie. ¡Fíjate qué curioso!. La naturaleza se ha equivocado en esto y en lo demás sí que es sabia, pero en esto, mira tú por donde, precisamente en esto, se “columpió”. Hay ejemplos de homosexualidad en los animales, pero por supuesto para estas mentes cerradas son errores.

La diferencia siempre va a estar mal vista en general, ya lo asumo, pero muchísimo más  en estos sectores tan conservadores. Y sin embargo lo más grande de la diferencia es que nos enriquece, nos deja avanzar y nos permite evolucionar. Podemos aprender de alguien que es diferente pero nunca de un clon. La homosexualidad no es más que un hombre o una mujer que se sienten atraídos por otro hombre o por otra mujer y que son felices compartiendo sus vida con él o con ella,… ¿y? , ¿ Dónde está el problema?. Me esfuerzo en entender la postura de los grupos que se oponen a ellos incluso persiguiéndolos y martirizándolos. Me esfuerzo en ver por qué se sienten agredidos, atacados por alguien que tiene otras tendencias sexuales. Me esfuerzo en entender por qué una persona que tenga otras inclinaciones es un peligro que hay que erradicar.¿ Por qué? ¿ Se contagia?.

Yo voy a entrenar a un gimnasio cerca de mi casa al que van muchos gays. Entreno con ellos, bromeamos juntos, se crea un ambiente divertido, distinto, evidentemente, pero nunca he sentido ningún peligro, nadie me falta al respeto. Es decir, si yo tengo claro lo que soy, ¿qué peligro hay en que los demás sean?. Otra cosa es que yo tenga inclinaciones homosexuales que no haya querido o podido  aceptar y que estén ocultas. De ser así, es posible que me molestara ver en otros lo que yo soy incapaz de reconocer en mí. Es más, antes me dejaría matar. Entonces ya lo entiendo, el problema es otro y los enfermos están en el otro lado.

Tristeza e indignación, en cualquier caso, es lo que me produjo ver a unos jóvenes dándole una paliza a un gay. Quizás todo se arreglaría dándole a esos jóvenes una educación basada en la libertad y el respeto o, qué se yo, simplemente unas charlas sobre lo que es ser gay y explicándoles que la sexualidad es muy amplia y que básicamente ser gay es amar a otra persona de tu mismo sexo y tener relaciones,  por supuesto. Mi padre siempre me decía: ” A un palmo de mi culo, leña!”. Yo siempre lo entendí como un respeto a lo que quieras hacer o no hacer y a lo que quieran hacer o no hacer los demás mientras no te obliguen a ser lo que no quieras ser. Resumiendo: ¡ Vive y deja vivir!.
¡Abajo la intolerancia!
¡ No a los clones!
¡Viva la diferencia!

( fin de la 1ª parte)

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