¿UN GOLPE QUE LLENE MIL SEGUNDOS O MIL GOLPES POR SEGUNDO?

(drummer

 

 

Yo no quiero parecer pesado, ni el típico abuelete (ya que empiezo a tener una edad) que siempre recuerda lo que debe ser, lo que era en su época, lo que se ha perdido. No quiero ser el batería coñazo amargado porque nunca tuvo una técnica, porque nunca pudo desarrollarse, porque se siente fustrado de no haber podido ser él mismo con su instrumento.

No quiero que me entendáis mal, no quiero que alguien piense que  ser batería con onda es ser un tío que no ha estudiado técnica, que es un vago pero que tiene gracia… no es eso y ese no soy yo.

 

Dicho esto, quiero dar las gracias a tantos baterías que nos hicieron amar a este instrumento, que nos dijeron en cada interpretación qué es ser baterísta y qué es ser músico. Que nos enseñaron técnica y a saber usarla con musicalidad, con intención de ayudar al resto, de trabajar para el arreglo, para la canción. Músicos conocidos o desconocidos, pero músicos, siempre músicos.

 

Me gustó en mi libro jugar con esa frase,” Mil golpes en un segundo entrañan dificultad, un golpe que llene mil segundos entraña sabiduría”. No sé porque se me ocurrió escribir eso, recuerdo que me levanté muy temprano y escribí una frase para cada capítulo y esa la escribí para el capítulo que hablaba de la técnica.

Es sólo una frase más, pero transmite todo lo que siento por la música y por este instrumento.

 

No sirve para nada la técnica si no llena el silencio sin hablar. El silencio y valorarlo es la clave de todo. Lo normal es llenar el silencio de golpes, y digo lo normal porque la técnica y las horas de estudio quieren sentirse recompensadas y llenar, no el silencio sino el ego.

Aunque sinceramente, es inevitable pasar esa época ya que para valorar el silencio necesitas saber lo que dejas de tocar. Es como que para reafirmarte en lo que eres necesitas mirarte en el espejo y valorar lo que no quieres ser.

 

El camino de la técnica es tan necesario como peligroso. Puedes dar una imagen como batería virtuoso, mitad batería mitad atleta y sorprender, pero no ser tú. Ser uno mismo significa tocar tal como eres, sin complejos, espontáneo, natural, huyendo de los clichés, del qué dirán, de querer impresionar. Ser tú en la música es buscar el lenguaje que se identifica con tu forma de ser, sencillo o complejo, que puedas mostrarte tal como sientes y piensas que eres.

Ser tú, cuando tocas, es dejar el hueco a los demás, para que estén cómodos, para que tengan su sitio en el tiempo, en el espacio y eso sólo lo puedes dar desde un instrumento como la batería.

Mil golpes o uno?

Yo siempre me esfuerzo en dar uno, uno que sea rotundo, que deje espacio y que diga todo, absolutamente todo lo que tocas en el silencio que llena tu corazón.

Saludos!!

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20 Respuestas

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  • Luis Pardiel el

    Gran artículo, pero no pones tildes en algunas palabras y a veces resulta dificil entender qué quieres decir.


    • Pedro Barceló el

      Gracias Luis, tienes toda la razón. Llevaré más cuidado. Un saludo y gracias por tu comentario.


  • Sergio Turpin el

    Gran artículo! da gusto leer y escuchar a personas que, para mi, tienen la capacidad innata de transmitir.

    Yo creo que no existe un baremo para dictaminar que un baterista sea más o menos bueno, cada uno tiene su técnica, forma de aplicación y desarrollo, y eso es lo que hace que cada uno suene diferente, al fin y al cabo esa ejecución aleatoria forma parte de la creatividad musical.


    • Pedro Barceló el

      Gracias por tu comentario, un saludo!!


  • Daniel el

    No te conozco Pedro , soy de Argentina, pero tu frase es brillante, seguramente sos un gran “batería” (como dicen en España), te pido permiso para compartir tus conceptos en mi muro, ya que yo no lo puedo escribir mejor, un abrazo y gracias.


    • Pedro Barceló el

      Hola Daniel, es un placer poder compartir con bateros argentinos. Es un país que amo después de girar tantas veces. Tengo muy buenos amigos y espero conocerte la próxima vez. Gracias por tu comentario. Un saludo


  • dani Galiano el

    Hola Pedro, es un honor para mí poder escribirte unas palabras…

    Estoy de acuerdo en todo lo que dices y te agradezco que compartas tu sabiduría con todos nosotros esto es una master en toda regla; creo que la naturaleza eligio tu forma de tocar, tu soniquete, tu manera de entender y sentir la musica , tu toke natural lo eligio la naturaleza y lo hizo grande , realmente de músicos como tú es de los que se aprende de verdad … Enhonabuena y gracias compañero.


    • Pedro Barceló el

      Para mi es un placer compartir y agradezco tus palabras. Gracias por tu comentario Dani


  • JAVIER DÍAZ el

    Pedro, en este tema nunca se es lo suficientemente coñazo ni pesado. Qué más se puede añadir…quizás que esa forma de entender la música y la batería me cambió los esquemas para siempre cuando ” de Akí a Ketama” cayó en mis manos. Un abrazo.


    • Pedro Barceló el

      Tienes razón, seguiremos dando la paliza,jaja Un saludo!


  • DECUBITO SUPINO el

    Estimado Maestro,

    He estado repasando por internet tus “clinics”, tus entrevistas y tus “Verdades” respecto a este maravilloso instrumento que es la batería y que durante años tuve el placer de poder tocar haciendo “volar” a ese “Duende” interior del que quiero hablar hoy.

    Hay un concepto al que te refieres a menudo que a mi juicio tiene una importancia vital y es el concepto de “Espacio”, dejar “Espacio”. Dejar espacio porque el silencio también es música, dejar espacio porque en él caben los demás y lo que tengan que decir, y que, en muchas ocasiones; puede llegar a ser más importante, interesante, original u ocurrente de lo que nosotros pudiéramos. En otras palabras, sería una suerte de “Humildad”.
    En la humildad hay lugar para todo porque sencillamente no impone nada. Sencillamente estás… y dejas lugar para todos, creando algo más grande que uno mismo, una comunión creativa.

    Es precisamente aquí donde yo quería llegar. Al proceso de creación.

    Tengo la convicción, después de las experiencias, observaciones y vivencias de las que he podido disfrutar en el más de medio siglo de vida que ya llevo a cuestas, que los creadores no somos nosotros ni nuestro “Ego”. El proceso creativo nace de una inspiración que viene de dentro, que no necesariamente es puntual ni constante, que es aleatoria y sobre la cual no tenemos el más mínimo control. “Las Musas” no se rigen por nuestras leyes ni por nuestras necesidades. Son libres y hacen cuanto quieren, cuando quieren y bajo la forma que quieren. Nosotros solo podemos esperar que se dignen a venir.

    Resumiendo, somos solamente el transmisor de algo que no es de nuestra propiedad. Viene de dentro, pasa a través nuestro y se muestra al mundo dando fe de su existencia. Es “El Duende” de los gitanos, la inspiración de los “Payos”, “Las Musas” de nuestros antepasados.

    A modo de ejemplo, recuerdo que en una entrevista a “Dave Weckl” dijo haber descubierto por accidente el famoso desplazamiento rítmico que durante tanto tiempo le identificó durante su paso por la “Electric Band” y sus primeros discos.
    El inteligente “Weckl” se grababa siempre, tanto en vídeo como en audio. Eso le permitía corregirse y especialmente “descubrir” de entre su actuación o ensayo aquellos pasajes que eran especialmente interesantes u originales. De entre todo el mar de “Patterns”, “Grooves”, “Fills” etc. buscaba aquellos “diamantes” escondidos que probablemente salieron “por su cuenta” sin él percatarse de ello.
    “El Duende” toma las riendas de vez en cuando y nos suelta algo a través nuestro que ni nosotros nos creemos que hayamos hecho. Quién de entre nosotros no ha alucinado un día cuando, sin siquiera darnos cuenta, nos sale un ritmo, un “fill” o lo que sea, que es fantástico y en lo cual no habíamos ni pensado, ni estudiado, ni “ná de ná”.

    Y llegados a este punto, volvemos al “Espacio”.

    Como dices en un “clínic” que celebraste en Sevilla, en cuando uno se pone encima del instrumento se le ve rápidamente el “Plumero”. El “Ego” de muchos de nosotros nos invita a demostrar nuestras habilidades adquiridas con no poco sacrificio y muchas horas de ensayo, para “Competir” con los otros. Del rollo de “Mira que bueno soy, mira lo que se hacer etc.”

    Curiosamente, el “Ego” es el primer estorbo que encuentra el “Duende” para expresarse, porque sencillamente no hay espacio libre para él. La voluntad de querer meter nuestro “rollo” no deja que él ponga el suyo.

    Veréis que sencillamente estoy diferenciando entre el “Yo” y “El Duende” creador que todos llevamos dentro.
    Para que se manifieste libremente, debemos limpiarnos de nosotros mismos. Dejar que pase libremente a través nuestro sin interferencias. ¿Quién no ha experimentado que, en un momento de ensayo personal, por ejemplo, está en un estado de relax haciendo sonar algo fantásticamente y, cuando ha querido reparar en lo que estaba haciendo, ha despertado de como un sueño vívido y se ha perdido la magia?

    No solamente hay que dejar espacio a los demás, hay que dejarlo dentro de nosotros mismos para que la magia se manifieste. Recuerdo que una vez, hace ya muchos años, un hombre relacionado con el naturismo, parapsicología etc. me dijo que lo que yo experimentaba en esas ocasiones era una especie de “Espiritismo”.
    Al tocar, me vaciaba de mi mismo y dejaba lugar para que otro se manifestara a través de mí.
    Veo claro ahora, que eso no es sólo una verdad para mí, lo es para todos los seres humanos; cada uno en su parcela creativa. Puede ser cualquier forma de arte o incluso de oficio. Esa inspiración es tan buena para un músico como para un pintor, un mecánico o (parafraseandote en una de tus entrevistas) un albañil.

    Todo ser humano tiene un mundo interior que es creador, que hay que cuidar y al que no hay que dejar entrar según que cosas. Hoy en día la sociedad de la que formamos parte nos “acribilla” con conceptos y prejuicios. Nos dice que está bien y que está mal, cómo debemos vivir, que debemos comer y cuando. No nos deja por lo tanto “ESPACIO” para sencillamente ser nosotros mismos y poder ofrecer al mundo lo mejor de nosotros. Estamos, como seres humanos, más dormidos que nunca. Los ordenadores, las “Tablets” los teléfonos móviles, los videojuegos y todos esos cachivaches están acabando con esa importantísima comunión con nosotros mismos y con los que nos rodean.
    Parece que nuestro tiempo ya está demasiado lleno con los aparatos para poder tenerlo para hablar, para ir a un concierto o para sencillamente compartir nuestra vida con otros seres humanos haciéndonos la vida más rica porque, no lo olvidemos, cuando dos personas se juntan y comparten, ven la vida con mucha más amplitud porque sencillamente ves la vida desde tu perspectiva más la perspectiva del otro, cosa que te alimenta, te da una nueva imagen, nuevas ideas y conceptos. En resumen…TE ENRIQUECE.

    Volviendo nuevamente al asunto que nos ocupa, la música; no olvidemos que la música es vibración, la vida es vibración, todo en el universo es vibración. Energía vibrando cada una en su rango: luz, sonido, color, rayos cósmicos…Todo es energía al igual que nosotros mismos.

    Somos un cúmulo energético que se expresa a través de una forma. Nuestra forma es humana pero nuestro auténtico “Duende”, el ser interior que nos da la vida y que creo yo que nos ha creado, es energía.
    Nosotros interpretamos nuestro estado energético a través de lo que percibimos como sentimientos. Son ellos, los sentimientos, quienes dan auténtica fe de cómo estamos en ese momento. No es la mente, no es el cuerpo. Son los sentimientos. Todo lo demás son herramientas que necesitamos para expresarnos y movernos en este mundo, pero tenemos otro, nuestro mundo interior.
    La música tiene el poder de modificar lo más grande que hay en nosotros, nuestros sentimientos, nuestro mundo interior o, como tu dirías “nuestra entraña” (me hizo gracia esta expresión que usaste para definir lo que sentías tocando con “Ketama”).

    Para enfrentarnos con pureza a la música hay que ir vacío incluso de uno mismo. Hay que dejar espacio para los demás como para nuestro “Duende”. El mítico luchador de artes marciales “Bruce Lee” creador de un estilo de lucha que el definía como “Sin forma” y que, dicho sea de paso, era filósofo, nos dejó aquella frase que posteriormente se usó en un anúncio (cómo no iba a ser así): “Sé como el agua. Sin forma. Si la pones en una taza se vuelve taza, si la pones en una botella se vuelve botella. El agua coge cualquier forma, te puede acariciar o te puede golpear. Sé como el agua”.

    Ésta es la idea. Ante la música, ante la vida; ante todo tienes que ser capaz de improvisar y moverte con libertad. Con espacio. Vaciándote de tí mismo y dejando lugar a algo que es más grande que tu mismo. Tu luz interior. A mí, este fantástico instrumento me ha ayudado muchísimo a entender este concepto. No desde la lectura, no desde el snobismo. Desde la vivencia. Tocando conseguía estados de relajación e inspiración profundos. Recuerdo que una vez (creo que fué en tu libro “Historias de un batería” pero no estoy seguro) decías que cuando estabas haciendo un “Groove”, a veces, dejarlo para hacer un “break” era como una putada. Creo que esa es la misma sensación a la que yo me refiero. Cuando te sientes fluir con naturalidad, sin ideas preconcebidas sin interés por hacer o demostrar nada en absoluto; cuando dejas fluir al “Duende” percibes el auténtico y maravilloso estado de la vida. La suave y contante fluidez de la energía, sin obstáculos, sin miedos, sin interferencias ni deseos. Sólo fluir. Como la sangre en nuestro cuerpo, como el aire en nuestros pulmones, cosas que, dicho sea de paso son las que nos dan la vida. La vida es fluir, cambiar, evolucionar. Así como fluyen la sangre y el aire fluye también la comida y la bebida dentro de nosotros. Entra en nosotros, lo adaptamos a nosotros, hacemos que pasen a formar parte de nuestro cuerpo durante un tiempo y luego nos deshacemos de ello empezando de nuevo el ciclo.

    Al igual que el cuerpo necesita su sustento, también sucede lo mismo con nuestra mente y nuestros sentimientos. Cada uno en su parcela deben sentirse satisfechos para que gocemos de una auténtica salud como individuos.

    La música alimenta la parte más profunda de nosotros mismos, nuestros sentimientos; que son más profundos que nuestra mente y más aleatorios. La música puede alegrar, entristecer, enloquecer o curar. Cada uno según su mundo interior “Su impronta” es como un cristal que refleja la misma luz que nos ilumina a todos pero bajo su prisma único. No somos el todo, pero venimos del todo y, el todo no tiene forma. Hay espacio para cualquier forma, pero no tiene forma. Las tiene todas.

    Es curioso observar que, al empezar a formarse un futuro ser humano, las células primeras que se crean son las hoy llamadas células madre. Las células madre no están definidas, pueden ser cualquier cosa. Pueden ser un hueso, un músculo, una víscera, una muela, un ojo…pueden ser cualquier cosa. Sencillamente ¡No tienen forma! pueden tenerlas todas.

    Venimos de la “NO FORMA” para crear una “FORMA” y puede haber muchas. Los lamas del Tibet lo saben bien cuando crean sus “Mandalas” con granitos coloreados de arena con suprema paciencia y complejidad para, una vez hechos, borrarlos del todo para volver a empezar otro. Es su manera de reconocer lo perecedero de la forma. No hay que endiosar a la forma.

    Por lo tanto, tampoco creo que el asunto sea del todo “Un folpe que llene mil segundos o mil golpes por segundo” ¿porqué no mil golpes por segundo?. Tanto da. Es igual. Dejémonos libres para que , cada uno a su manera, se exprese libremente.

    El corazón reconoce lo que sale del corazón. La música, las palabras, las posturas, las imágenes son simplemente vehículos de los sentimientos. El auténtico mensaje profundo “El Quid” de la cuestión son los sentimientos, el corazón, la “Entraña”.
    Así como unas mismas palabras pueden reflejar diferentes sentimientos dependiendo del momento, del tono etc… de igual modo la misma música puede sonar y ofrecer sentimientos diferentes según la ocasión. Creo que todos hemos experimentado esto.

    Cuando el corazón es el que dicta…es el otro corazón el que lo percibe. Cuando los gitanos se refieren a un buen concierto o interpretación dicen “hoy ha venido el duende”. Saben más de lo que parece esos gitanos.

    Lo que quiero decir es que, en ese fluir interpretativo, puede haber momentos de un golpe que llena mil segundos y otros de mil golpes por segundo, pero lo que si es verdad es que, cuando la música sale del corazón y no del “ego” suele dibujar paisajes cambiantes, a veces sutiles, a veces violentos, fluyendo sin forma de un lugar a otro en el que todo cabe y se reconoce.

    Si nos fijamos, especialmente en los conciertos de jazz donde la improvisación es “la madre del cordero”, se crea un marco (tema) que servirá de pretexto para improvisar creando cada uno su aproximación según su estado de ánimo etc. Un mismo grupo con los mismos intérpretes, sonará fantásticamente un día y horrorosamente el otro. Son los mismos pero un día hay “Duende” y otro no.

    Muchas veces no tiene que ver con nosotros, hay muchos más factores en juego. Puede el músico estar mal y encontrar un público fantástico que progresivamente le va inspirando y subiendo la energía como al revés.
    Todo en esta vida es (como tu dirías) “dar y recibir”, todo es interacción, juego, química….

    Así pues….sin forma…sin prejuicios…sin intención…sin deseo…..

    ¡VAMOS A JUGAR!

    Un fortísimo abrazo de este humilde admirador que,aunque tú no lo sepas, tanto te debe.


    • Pedro Barceló el

      Bueno, antes que nada decirte que el único maestro que hay aquí eres tú. Nunca esperé que alguien quisiera contestar en mi blog de esta manera. Creo que me has puesto delante de un espejo. Te lo agradezco infinitamente. Comparto todo lo que me dices, y en tus palabras reconozco pensamientos que me rondan. Mil o uno?, es cierto, vale todo, depende del momento. Lo que pasa es que mi esencia tiende a buscar el momento donde me encontré más feliz de ser músico, de decir todo con nada… y por eso me esfuerzo en esos momentos de un golpe. Me esfuerzo, pero muy pocas veces lo consigo. Es una evolución continua parta llegar a ser todo con casi nada, y esa es mi meta. Comprendo que es muy complejo ser tan sencillo, pero para mí es lo máximo que ese duende te puede permitir.
      Repito, muchas gracias por tu comentario y me has enseñado algo nuevo o quizás algo que necesitaba compartir. Mi web la he diseñado para eso, para compartir.
      Un abrazo!


  • reparaciones del hogar el

    ¿UN GOLPE QUE LLENE MIL SEGUNDOS O MIL GOLPES POR SEGUNDO? | Sitio oficial de Pedro Barceló, me ha parecido insteresante, me hubiera gustado que fuese más largo pero ya saeis si lo bueno es breve es dos veces bueno. Enhorabuena por vuestra web. Besotes.


    • Pedro Barceló el

      Gracias por tu comentario. Un saludo!


  • DECUBITO SUPINO el

    Estimado Pedro,

    Lamento la tardanza en mi respuesta, pero a día de hoy llevo una vida un poco ajetreada que me deja muy poco tiempo libre.

    Dicho esto, en primer lugar, si te llamé maestro es porque creo tener muy buenas razones para utilizar dicho apelativo. De hecho, hace ya “Long time ago” fuiste mi maestro literalmente. El mejor maestro de batería que nunca haya tenido y, además, lo hiciste de corazón y nunca me pediste nada a cambio.
    Yo, como entonces, sigo siendo un humilde aprendiz de cualquier cosa que la vida me ponga por delante. Intento vivificar cada momento y experiencia a la que ésta me someta. En otras palabras, no quiero abandonar al niño que llevo dentro para volverme un “rígido” adulto que se cree saber algo. Si algo de sabiduría creíste ver en mis palabras, no es mío. Sólo salió a través de mí, en un mensaje que de corazón era dirigido al tuyo.

    Es curioso como es la vida. Creo definitivamente que “El Universo” responde a las llamadas del corazón. Cuando uno invierte y siembra con el corazón en un proyecto, en un instrumento o lo que sea… pero con buen fin y con pureza, siempre suele haber respuesta. No necesariamente inmediata. A veces tarda en suceder. Quizá años, quizá un segundo y, a menudo; cuando menos te lo esperas y de la manera en que menos te lo esperas en el lugar que menos te esperas.

    El universo entero es, tal como nosotros, una bola de energía que se revuelve, cambia, muta y se auto-equilibra. La muerte de uno es la vida del otro, no se pierde nunca nada y siempre hay alguien o algo que saca provecho de cada cosa. Lo “bueno” y lo “malo” son conceptos subjetivos que en la totalidad del universo no tienen sentido. Como ser humano, como todos, experimento dolor y placer, calor y frío, salud y enfermedad, alegría y tristeza y un sinfín de sensaciones de difícil descripción en esta “montaña rusa que es la vida”. Todas ellas provocan cambios interiores cuya finalidad es encontrar el equilibrio en cada situación. Tener respuestas que sean capaces de auto-regenerar tu estado de “equilibrio”. En el equilibrio energético reside la salud y la lucidez.
    Somos también un “sistema” energético al igual que el universo y creo tener razones para adivinar que nuestro corazón es “la chispa” que nos da la vida, proviene del universo y está en continuo e íntimo contacto con él. Una vez un filósofo dijo que la suma de todas las “mentes” del universo es uno. Con ello quería decir que hay una conciencia universal que es común a todo, reside en todo y todo lo comunica.

    Hace ya algún tiempo estoy interesado en teorías relacionadas con la mecánica cuántica que intentan desvelar algo que hasta el día de hoy nos era (y de hecho nos sigue siendo) vetado.
    Las leyes físicas que rigen en lo infinitamente pequeño no tienen nada que ver con las que rigen en lo infinitamente grande (en lo que estamos inmersos) y al parecer hay una relación de intercambio entre lo infinitamente grande y lo infinitamente pequeño. Hay un constante fluir de energía de un lado al otro.

    No quiero ahora complicar la charla, pero hay algo que es muy interesante y es que nuestro corazón parece obedecer ( o conocer, o ser) lo que en nosotros corresponde a la puerta hacia lo infinitamente pequeño, pero de donde nace todo. La morada del “Duende”. Es en nuestro corazón donde se realiza el intercambio entre estos dos universos, estas dos moradas. La morada de nuestro cuerpo y mente y la morada de nuestro corazón y sentimientos. Ambos están en constante e íntimo contacto y la información fluye de manera constante entre ellos.

    Como ya dije en el anterior comentario, nuestro auténtico ser imperecedero y del cual somos sencillamente un reflejo físico, mora en lo infinitamente pequeño (pequeño a nuestros ojos). Es el espíritu del niño interior que te pide constantemente aventuras, juegos y experiencias. Quiere subir a esa montaña rusa que es la vida y si se aburre, llora. Es creador e infatigable. El placer y el dolor para él son simples experiencias pasajeras. Le encanta que le subas al tren de la música y le lleves a pasear por lugares y paisajes diferentes donde poder descubrirse a sí mismo en infinidad de formas, colores, notas y armonías que le envuelvan en un frenesí energético que le haga sencillamente…¡SENTIRSE VIVO!.

    Agradezco al universo, dígase Dios, Éter, Luz, Energía, Pedro, Juan, James o Steve (o mejor, a lo que sería la suma de todos ellos), aunque para mí no tiene nombre (porque los tiene todos), el haberme hecho partícipe de algo que tanto me ha aportado y eso es la música. Tuve la suerte de poder estar tocando y viviendo de ella durante bastantes años y aquí es donde entras tú en escena.

    Quiero volver ahora al principio de mi comentario, cuando decía que hay que ver como es la vida que, cuando siembras con pureza de corazón para conseguir un fin, casi siempre se obtiene respuesta aunque esta no sea “puntual” en su hora de llegada (al menos en nuestra percepción), aunque los tiempos del universo no son los de nuestros deseos, son los que deben ser, cuando deben ser y en la forma en que deben ser, para un fin que nosotros difícilmente llegaremos a saber nunca.

    He dicho que fuiste mi maestro literalmente y, además, llegaste en el momento justo para que yo pudiera aprovechar todo lo que me ofreciste tan generosamente. El universo dio la respuesta a mis preguntas usando una de sus formas y esa fue la del Sr. Pedro Barceló Cartagena. Nunca olvidé tu nombre y todavía recuerdo las últimas palabras que me dijiste antes de despedirnos…..”El paradiddle es el rey”.
    Supongo que esa afirmación hoy en día no sería la misma, pero por aquel tiempo esa era nuestra verdad.

    También he dicho que por los conocimientos que me transmitiste no me pediste nada a cambio, pero lo que me ofreciste cambió mi vida. Me explicaré:

    Durante mi adolescencia no había información de casi nada o, al menos en mi entorno, no la supe encontrar.
    De jovencitos no teníamos internet, no había vídeos ni información sobre baterías ni grupos como hay hoy. La mayor parte del tiempo libre de mi juventud la pasé en casa de un amigo que tenía un tocadiscos que podía ir a 16 r.p.m. .Con él nos dedicábamos a intentar imaginar como tocaban nuestros “ídolos” al poner los LP’s de 33 r.p.m. a 16 r.p.m. -probando descubrir sus “fills”, sus “grooves ” etc.- aunque en aquel tiempo, al menos para nosotros, estas palabras ni existían.

    Cuando finalmente descubrí a Steve Gadd (después de ser fan de grupos como “Yes”, “Emerson, Lake & Palmer”, “Génesis” etc…) creí enloquecer. Aquel “tipo” tocaba totalmente diferente, tenía un fraseo y unos “Grooves” súper-originales. Totalmente diferente a lo que yo estaba acostumbrado a oír.
    En aquel tiempo yo no tenía ni “pajolera idea” de “paradiddles” ni “rudiments” ni “na de na”. Hoy en día puede parecer extraño debido a que hay tal cantidad de información que parece que eso fuera imposible, pero yo doy fe de que ni mis amigos ni los “profes” de batería a los que fui me enseñaron nunca nada de eso. También pasaba que cuando alguien sabía algo (dado que había tan poca información) se lo guardaba para sí y no se lo enseñaba a nadie (del rollo…”quiero ser el mejor”….).
    Nos pasábamos sábados y domingos además de muchas horas libres intentando descubrir como funcionaba aquello pero no hubo manera.

    Mi deseo y mi curiosidad estaban por las nubes…existía en mi interior una “ansia” de conocimiento inimaginable y aún así no había manera.
    Entonces, tiempo después (de hecho, años después) llegaste tú. Tus conocimientos eran las respuestas que durante tanto tiempo anduve buscando infructuosamente. Me diste lo que tantos “profes”, colegas músicos y conocidos no quisieron o pudieron y, además, generosamente.
    Permiteme que te llame por tanto…. Maestro.

    Aquello cambió mi vida, por fin tenía el material con el que poder edificar al futuro batería que yo quería ser. Con el ansia por las nubes y el material en mis manos, habiendo visto además como tú lo hacías sonar…¡DE PUTA MADRE!. Aquello me transformó. Me puse a estudiar infinidad de horas intentando recuperar el tiempo perdido, hasta que pude empezar a usar esa técnica en mi diálogo a través del instrumento.
    Aquello fructificó lo suyo y, posteriormente pude disfrutar de bastantes años dedicándome a tocar en grupos y orquestas, dar algunas clases etc. pero lo más importante es lo que llegué a experimentar como ser humano a través del instrumento y en definitiva de la música. Eso lo llevo en mi interior como un tesoro que ya nadie podrá quitarme a pesar de que desde hace bastantes años ya no me dedico a ello y soy un “currante” más.
    Soy consciente de que no todos podemos llegar a una alta meta, pero todos podemos comunicarnos con nuestro “Duende” a través del instrumento que amemos y eso…¡No tiene precio!.

    Desde hace tiempo una de tus facetas profesionales es hacer “clínics”. Supongo que el interés del público que acude a ellos es probablemente otro, pero creo firmemente que alguien debería al menos informar a la gente del gran poder terapéutico de la música. Especialmente del que “toca” un instrumento. Cuando “El Duende” consigue hablar a través de él (no importa si complejo o sencillo -tal como siempre dices-) sirve para equilibrar nuestro ser interior, nuestra energía. Nuestro duende deja de aburrirse, deja de llorar, se divierte y, a cambio, nos devuelve el equilibrio y la salud.
    El poder que existe en él es tremendo. A modo de ejemplo se me ocurre todo lo que tiene que ver con la música Cubana, Jamaicana y la originaria de África en general que la usan como ceremonia hacia “el espíritu o los espíritus” (mundo interior, Duende etc.). Lo que hoy en día entendemos como posesiones, trances etc…son resultado de usar la música como instrumento y vía de acceso a ese corazón que nos lleva “al otro lado”, hacia aquello que se nos antoja infinitamente pequeño pero que en realidad es el origen de todas las cosas y seres y el que “Comunica” a todas las cosas y seres con todas las otras cosas y seres.

    Alguien debería dar fe de ello. Que la persona reconozca en ello algo que es más grande que sí mismo, -su mundo interior- y que en sus manos, a través del instrumento, más pronto o más tarde, más sencillo o menos (sin forma), se encontrará a sí mismo. Ese momento es realmente mucho más grande que cualquier triunfo pasajero o cualquier fama efímera.

    Estimado Pedro, comprendo que mis comentarios son “una losa” y que debido a que los tiempos en que vivimos nos hacen ir de prisa, puedan ser a tu juicio excesivos o fuera de contexto. Soy consciente de que éste “Blog” es “Tu espacio” y no el mio. Si consideras inadecuado el tema o su extensión, te ruego me lo hagas saber. Creo sin embargo reconocer en ti a un “espíritu inquieto” y me gusta “atizar el fuego” que hay en él, pues creo haber encontrado por fin un interlocutor capaz de entender lo que me dicta el corazón.

    Te deseo a ti y a los tuyos lo mejor de lo mejor.

    Un fortísimo abrazo.


    • Pedro Barceló el

      Supongo que eres mi amigo de la mili, el que me hizo sentir en casa,¿no?. Creo que en esa época decía que los paradidles eran todo… aunque hace muy poco que entndí como frasear rompiendo los paradidles y llegando a ellos con total libertad, jugando, claro. Pues yo veo que has evolucionado y tienes una mente superior, con otra visión de la realidad. Comparto todo lo que dices y te entiendo. Yo persigo cosas parecidas y me gustaría llegar a transmitir ese mensaje de que la música tiene la capacidad de unir tu alma y dejar que hable y se exprese. Estoy tratando de hacer un método que sea como juegos para llegar a ello, para dejar que tu melodía interna guie a tus manos y salga al exterior. Es dificil de concretar conceptos como el espacio, el silencio y así aprender a sentirlo internamente con tu voz. Pero seguiré en ello. Quizás sea el proyecto de mi vida como batería, no lo sé, pero algo me dice que tengo que intentarlo.
      Me haría muy feliz aportar algo que ayude a formar músicos no clones. Somos individuales y hay que esforzarse y ser. Dejar que salga el talento de cada individuo. Todos tenemos algo que decir y debemos trabajar en esa dirección. Creo que en estas últimas décadas de tanta información técnica, de tanta escuela, nos alejamos de lo que nos hace únicos, de lo personal y todo se parece a todo.
      Bueno Salva, este es tu espacio para lo que quieras. Mi intención es que sea el espacio de todo el que quiera expresar algo y compartirlo.
      Un abrazo


  • Marcos el

    Hola Pedro estoy totalmente de a cuerdo contigo , ser uno mismo y con un golpe llenar mas que con 4.


    • Pedro Barceló el

      Me alegro, gracias por tu comentario. Un saludo Marcos!


  • Rudy Baaten el

    Hola Pedraco,

    Amigo y professor de bateria en su epoca.
    Gracias a ti he aprendido usar los ” ghost notes ” quando entonces ni siquera sabia lo que era.
    Mi gran admiracion por ti como bateria y persona.
    Un abrazo muy fuerte.
    Saludos desde Holanda.

    RUDETHEDUDE


    • Pedro Barceló el

      Mi querido amigo! Qué bueno que al menos internet nos permita saber del uno y del otro. Espero que todo te vayya bien,”fantasmas” aparte. Un fuerte abrazo!


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