¿HAY ALGUIEN AHÍ FUERA?

Hace tiempo leí un artículo, muy acertado por cierto, sobre las series de ficción españolas.
Era muy gratificante porque, por fin, alguien se había atrevido a defender la ficción nacional.
Es evidente que alcanzar la calidad de las series americanas es prácticamente imposible. Pero, teniendo en cuenta los múltiples factores en contra, creo que los que trabajamos en ello lo hacemos bastante bien.
De hecho, aprovecho la reciente lectura de otro artículo, publicado la semana pasada en Vertele, sobre las numerosas series nacionales que están siendo o han sido vendidas en el extranjero (incluido EEUU) para avalar mi afirmación.
En este post, voy a intentar que la visión del lector cambie acerca de este asunto, un poco apoyándome en los conceptos que exponía la autora del artículo que mencionaba antes, un poco basándome en mi experiencia en el medio y mi visión personal.
Las series americanas, nos han invadido desde los tiempos en que se comenzó a emitir la primera señal de televisión en este país. Yo no había nacido, pero muchos de mis mayores me hablaban de ” Bonanza ” o del show de “Lucille Ball” como series que marcaron su infancia o adolescencia.
Yo misma estoy marcada por “Lou Grant”, “Los ángeles de Charlie”, “Con ocho basta”, ” Mash”, “V”, por supuesto el show de ” BIll Cosby” y un millar de series más.
Recuerdo que cuando empezamos a grabar la serie “Policías en el corazón de la calle” y hacíamos las secuencias del “briefing” matinal, todos pensábamos en “Hill street blues” y en el ” tengan cuidado ahí fuera”.
Evidentemente fueron y siguen siendo un referente para trabajadores y espectadores.
Dicho ésto y confesándome una aficionada a la ficción televisiva norteamericana, tengo que decir que en España se han hecho muy buenas series.
Gracias a la existencia de una televisión pública que durante un tiempo producía ficción con buenos presupuestos y buen criterio, pudieron grabarse series como “Fortunata y Jacinta” o “Turno de oficio” y muchísimas otras de gran calidad.
Con la llegada de las cadenas privadas y la necesidad de contenidos, la producción nacional se disparó y se creó lo que podemos denominar la industria ( si es que lo es) actual. Industria que, dicho sea de paso, da trabajo a mucha más gente de la que podais imaginar.
Pero siempre se ha necesitado una colaboración entre las cadenas y las productoras, que en muchos casos no ayudan al producto final.
Las cadenas compran el producto y, como compradores que son, lo modifican y lo moldean a gusto de lo que ellos consideran que su audiencia quiere ver. Lo cual es perfectamente lícito pero provoca que la productora pierda el control sobre el producto.
Luego viene el asunto de la respuesta de la audiencia, que muchas veces está condicionada porque haya habido una buena promoción, o porque no haya una contraprogramación en otras cadenas.
A veces la gente me pregunta por qué no se aguanta una serie en emisión el tiempo suficiente ( algunas aguantan sólo tres semanas). La gente desconoce que ésto es un negocio como otro cualquiera. Para seguir invirtiendo hay que amortizar la inversión.
Una cadena no se puede permitir mantener un programa cuya audiencia es más baja que la del programa predecesor.Esto condiciona sus ingresos. (El caso de las televisiones públicas es otro cantar, pero no voy a hablar de ello, porque este post no va sobre eso)
Lo que quiero exponer aquí es que en EEUU las series se graban para vender a nivel mundial. No para satisfacer la supuesta demanda de un mercado local.
Y se pueden permitir producir una serie siendo fieles a la idea original. Sin modificar ningún aspecto.
Las producciones cuentan con un gran presupuesto, lo que posibilita tomarse un tiempo mayor para todo.El espectador es un espectador que paga por ver la televisión y que cumple un perfil muy concreto; que demanda rigor, compromiso,innovación, riesgo….

En fin que no es lo mismo trabajar para un público muy segmentarizado, que pretender gustar a todos los estratos de una sociedad.
Hace tiempo que me alisté en el SEPE. Por si alguien no lo sabe es el paro.
Tuve la “suerte” de que me eligieran para hacerme un “seguimiento” y demostrar que estoy buscando empleo. Ni que decir tiene que me encanta mi trabajo, que prefiero trabajar aunque cobrase menos de lo que me da la asignación y que en mi profesión, se pasa uno más tiempo buscando empleo que trabajando.
Total que hablando con la persona que llevaba el asunto, me di cuenta de lo poco que se sabe de nuestro medio.
Él pensaba que hay muchísimo trabajo porque hay muchísimas series.
No hay muchísimas series.Si tenemos en cuenta que se emiten de media, dos días a la semana para las de “prime time” y una diaria cinco días a la semana. Y que sólo se produce ficción ( habitualmente) para cuatro cadenas, la cosa no da para mucho…
Y si además reparamos en la cantidad de actores talentosos que hay en este país: ¡NO HAY TRABAJO!. Si te cae algo cada seis meses tienes suerte. Y por supuesto, se acabó seleccionar. Los que pueden hacer eso, se cuentan con los dedos de la mano.
Lo mismo para guionistas,directores,arte,música, foto etc… Y por descontado, productores.
Así pues, poniéndo todos estos factores sobre la mesa:
-Un proyecto nace pero es remodelado por muchísima gente hasta que se pone en pie.
-La remodelación muchas veces no tiene nada que ver con la parte creativa o artística de la serie.
-Los presupuestos se ajustan al máximo ( ahora más aún)
-Los equipos también se ajustan al máximo ( si en una serie americana hay más de veinte guionistas, aquí un equipo de seis es un derroche)
Y un largo etcétera de inconvenientes que hay que torear.
Aún así, como he dicho vendemos muchas series en el extranjero.
Por ejemplo “Aquí no hay quien viva” tuvo su versión italiana, mexicana y se ha visto la original en toda América y parte de Europa con mucho éxito. “Los Misterios de Laura” ha tenido su versión portuguesa, rusa y ahora estadounidense. ( creo que va a ser la primera versión estadounidense de una serie española.)
Y muchas otras series como “Cuéntame…”, UPA Dance, Los Protegidos etc,etc
Creo que si se modifica un poco la metodología y las bases sobre las que se ha asentado esta industria de la ficción televisiva española, podremos salir adelante y crecer.
Tenemos potencial y calidad suficiente para exportar nuestros productos.
Sólo hay que empezar a pensar más allá del público nacional y abrirnos al mundo.
Un mundo que es muy grande y en el que,a las pruebas me remito, nos reciben con los brazos abiertos.

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