IN ENGLISH PLEASE!

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El pasado siete de septiembre, aunque no viene al caso día de mi cumpleaños, asistimos a un fenómeno gracias a la efusiva exposición, en inglés, de la candidatura de Madrid a ciudad olímpica, hecha por la alcaldesa Ana Botella.
Al margen del hecho en sí mismo, el fenómeno al que me refiero, es la reacción de la población española ante la poca facilidad para el idioma mencionado, por parte de la mayoría de las personas que ocupan puestos de responsabilidad y de representación de los ciudadanos.
Estamos en un mundo en el que el inglés es el idioma rey.
Me pregunto, sinceramente, si todas las personas que se han mofado estos días del fallido discurso, lo hablan medianamente.
Hace cinco años, comencé mi andadura como cantante y autora fundando junto a Pedro Barceló, Sweet Wasabi.
El sistema de trabajo que tenemos Pedro y yo es el siguiente:
Primero la melodía y después la letra. Por tanto elegimos escribir la letra en castellano o en inglés, basándonos en la melodía y el estilo que vamos a trabajar.
En el primer disco hay nueve canciones originales de las cuales sólo cuatro son en castellano.
Cuando lo sacamos recibí varios mensajes, a través de FB, en los que me preguntaban por qué no cantaba en español.Todo ello acompañado de un manifiesto malestar por el uso de otra lengua para expresarme.
Otra de las anécdotas fue que hubo gente que pensaba que las canciones en inglés eran versiones y me decían que el disco estaba muy bien pero que deberíamos haber hecho más temas propios.
El resultado es que en nuestro segundo disco, que saldrá a la luz próximamente, sólo hay dos canciones en la lengua de Cervantes.
La razón es muy sencilla, nosotros hacemos una música que bebe en muchas fuentes, pero principalmente lo hace en las fuentes de la música anglosajona.
Del mismo modo que no imagino una bulería en alemán o un tango en japonés, salvo algunas excepciones, la música pop, rock, jazz, soul, suenan infinitamente mejor en inglés.
No quiero decir que no se pueda experimentar y fusionar y ademas obtener buenos resultados en otros idiomas, pero musicalmente están hechas para el inglés.
Cada lengua tiene su propia sonoridad y ésta, es parte fundamental de la música popular.
Durante las últimas décadas, han surgido muchos cantantes y grupos en España cuyos estilos imitan a otros artistas extranjeros.
De hecho muchos de los productos nacionales, ya desde el estudio de grabación, se diseñan para conseguir un resultado lo más parecido a ciertos grupos anglosajones en lo referente al sonido, a la estética, la temática de las canciones, etc.
Incluso, a veces, se canta en castellano buscando una fonética a caballo entre éste y un inglés como de “guiri”. Convirtiendo las “oes” finales en “ous”, acercando las “tes” al sonido “ch”, suavizando las “jotas” para que suenen a “h” aspirada, añadiendo “aes” finales en palabras que no llevan vocal, etc…
Ante todo ésto, yo me pregunto:
Si quieres que suene como si fuera inglés, ¿por qué no cantas en inglés?
No entiendo ni comparto esa especie de aversión reinante en España hacia la lengua de Shakespeare. Aunque quizás para entender hay que mirar hacia atrás.
Durante la dictadura de Franco, España estaba prácticamente aislada del exterior.
Toda esa época, coincide con el nacimiento y desarrollo de los estilos musicales de los que hablo. Estilos musicales que también tenían un trasfondo político y social o que simplemente expresaban una nueva forma de sentir y de vivir. Por descontado nada compatible con la censura.
Aunque algo de todo ello llegaba a una minoría dentro de nuestras fronteras, lo más habitual es que canciones como “The house of the rising sun” de The Animals hayan quedado en la memoria de personas de varias generaciones como “La casa del sol naciente” de Los Yetis.
Salvo algunas excepciones como Los Bravos, que consiguieron éxitos internacionales cantando en inglés, lo cual avala lo expuesto anteriormente. Se hacían “covers” de las canciones de moda y se adaptaban las letras al castellano cambiando, en muchos casos, totalmente el mensaje.
Otra de las causas puede ser el uso extendidísimo del doblaje, que en contra de lo que siempre había oído, no es un invento fascista, sino una manera de que las películas fueran entendidas por una población que no hablaba idiomas y con un índice muy alto de analfabetismo. De hecho los primeros doblajes se hacían en Francia que era donde la Paramount tenía y tiene, su sede europea.
El doblaje está tan arraigado en este país, que a pesar de que, por fortuna, la situación de la población es diametralmente opuesta al momento de su creación, no se ha minimizado su uso.
Teniendo en cuenta estos factores es comprensible que el inglés no haya entrado en nuestras vidas aún, como algo cotidiano.
Pero tenemos que hacerlo entrar. Estoy segura de que hay mucho talento para exportar más allá de los países que comparten nuestra lengua.
Eso sí, el bolero ¡Por favor siempre en español!

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¿HAY ALGUIEN AHÍ FUERA?

Hace tiempo leí un artículo, muy acertado por cierto, sobre las series de ficción españolas.
Era muy gratificante porque, por fin, alguien se había atrevido a defender la ficción nacional.
Es evidente que alcanzar la calidad de las series americanas es prácticamente imposible. Pero, teniendo en cuenta los múltiples factores en contra, creo que los que trabajamos en ello lo hacemos bastante bien.
De hecho, aprovecho la reciente lectura de otro artículo, publicado la semana pasada en Vertele, sobre las numerosas series nacionales que están siendo o han sido vendidas en el extranjero (incluido EEUU) para avalar mi afirmación.
En este post, voy a intentar que la visión del lector cambie acerca de este asunto, un poco apoyándome en los conceptos que exponía la autora del artículo que mencionaba antes, un poco basándome en mi experiencia en el medio y mi visión personal.
Las series americanas, nos han invadido desde los tiempos en que se comenzó a emitir la primera señal de televisión en este país. Yo no había nacido, pero muchos de mis mayores me hablaban de ” Bonanza ” o del show de “Lucille Ball” como series que marcaron su infancia o adolescencia.
Yo misma estoy marcada por “Lou Grant”, “Los ángeles de Charlie”, “Con ocho basta”, ” Mash”, “V”, por supuesto el show de ” BIll Cosby” y un millar de series más.
Recuerdo que cuando empezamos a grabar la serie “Policías en el corazón de la calle” y hacíamos las secuencias del “briefing” matinal, todos pensábamos en “Hill street blues” y en el ” tengan cuidado ahí fuera”.
Evidentemente fueron y siguen siendo un referente para trabajadores y espectadores.
Dicho ésto y confesándome una aficionada a la ficción televisiva norteamericana, tengo que decir que en España se han hecho muy buenas series.
Gracias a la existencia de una televisión pública que durante un tiempo producía ficción con buenos presupuestos y buen criterio, pudieron grabarse series como “Fortunata y Jacinta” o “Turno de oficio” y muchísimas otras de gran calidad.
Con la llegada de las cadenas privadas y la necesidad de contenidos, la producción nacional se disparó y se creó lo que podemos denominar la industria ( si es que lo es) actual. Industria que, dicho sea de paso, da trabajo a mucha más gente de la que podais imaginar.
Pero siempre se ha necesitado una colaboración entre las cadenas y las productoras, que en muchos casos no ayudan al producto final.
Las cadenas compran el producto y, como compradores que son, lo modifican y lo moldean a gusto de lo que ellos consideran que su audiencia quiere ver. Lo cual es perfectamente lícito pero provoca que la productora pierda el control sobre el producto.
Luego viene el asunto de la respuesta de la audiencia, que muchas veces está condicionada porque haya habido una buena promoción, o porque no haya una contraprogramación en otras cadenas.
A veces la gente me pregunta por qué no se aguanta una serie en emisión el tiempo suficiente ( algunas aguantan sólo tres semanas). La gente desconoce que ésto es un negocio como otro cualquiera. Para seguir invirtiendo hay que amortizar la inversión.
Una cadena no se puede permitir mantener un programa cuya audiencia es más baja que la del programa predecesor.Esto condiciona sus ingresos. (El caso de las televisiones públicas es otro cantar, pero no voy a hablar de ello, porque este post no va sobre eso)
Lo que quiero exponer aquí es que en EEUU las series se graban para vender a nivel mundial. No para satisfacer la supuesta demanda de un mercado local.
Y se pueden permitir producir una serie siendo fieles a la idea original. Sin modificar ningún aspecto.
Las producciones cuentan con un gran presupuesto, lo que posibilita tomarse un tiempo mayor para todo.El espectador es un espectador que paga por ver la televisión y que cumple un perfil muy concreto; que demanda rigor, compromiso,innovación, riesgo….

En fin que no es lo mismo trabajar para un público muy segmentarizado, que pretender gustar a todos los estratos de una sociedad.
Hace tiempo que me alisté en el SEPE. Por si alguien no lo sabe es el paro.
Tuve la “suerte” de que me eligieran para hacerme un “seguimiento” y demostrar que estoy buscando empleo. Ni que decir tiene que me encanta mi trabajo, que prefiero trabajar aunque cobrase menos de lo que me da la asignación y que en mi profesión, se pasa uno más tiempo buscando empleo que trabajando.
Total que hablando con la persona que llevaba el asunto, me di cuenta de lo poco que se sabe de nuestro medio.
Él pensaba que hay muchísimo trabajo porque hay muchísimas series.
No hay muchísimas series.Si tenemos en cuenta que se emiten de media, dos días a la semana para las de “prime time” y una diaria cinco días a la semana. Y que sólo se produce ficción ( habitualmente) para cuatro cadenas, la cosa no da para mucho…
Y si además reparamos en la cantidad de actores talentosos que hay en este país: ¡NO HAY TRABAJO!. Si te cae algo cada seis meses tienes suerte. Y por supuesto, se acabó seleccionar. Los que pueden hacer eso, se cuentan con los dedos de la mano.
Lo mismo para guionistas,directores,arte,música, foto etc… Y por descontado, productores.
Así pues, poniéndo todos estos factores sobre la mesa:
-Un proyecto nace pero es remodelado por muchísima gente hasta que se pone en pie.
-La remodelación muchas veces no tiene nada que ver con la parte creativa o artística de la serie.
-Los presupuestos se ajustan al máximo ( ahora más aún)
-Los equipos también se ajustan al máximo ( si en una serie americana hay más de veinte guionistas, aquí un equipo de seis es un derroche)
Y un largo etcétera de inconvenientes que hay que torear.
Aún así, como he dicho vendemos muchas series en el extranjero.
Por ejemplo “Aquí no hay quien viva” tuvo su versión italiana, mexicana y se ha visto la original en toda América y parte de Europa con mucho éxito. “Los Misterios de Laura” ha tenido su versión portuguesa, rusa y ahora estadounidense. ( creo que va a ser la primera versión estadounidense de una serie española.)
Y muchas otras series como “Cuéntame…”, UPA Dance, Los Protegidos etc,etc
Creo que si se modifica un poco la metodología y las bases sobre las que se ha asentado esta industria de la ficción televisiva española, podremos salir adelante y crecer.
Tenemos potencial y calidad suficiente para exportar nuestros productos.
Sólo hay que empezar a pensar más allá del público nacional y abrirnos al mundo.
Un mundo que es muy grande y en el que,a las pruebas me remito, nos reciben con los brazos abiertos.

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